Neoliberalismo asesino

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Se debe propender por un modelo “al servicio de las personas”, a las que se debe vincular al desarrollo y no a los objetos; donde el crecimiento no sea sinónimo de desarrollo y no precise necesariamente del mismo.

Miseria - Pag economia

Gerardo Esteban Vargas*

“Hay dos tipos de economistas: los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos para hacer menos pobres a los pobres”, dijo José Luis Sampedro Sáez (1917-2013). Fue un escritor, humanista y economista español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”.

Es así, que en entrevista realizada al economista chileno Manfred Max-Neef[1. http://www.elciudadano.cl/2014/06/30/108100/max-neef-la-economia-neoliberal-mata-mas-gente-que-todos-los-ejercitos-juntos/ (Consultado el 26 de mayo de 2015).], quien hace una crítica de la economía neoliberal debido a que es un modelo que coloca a los seres humanos como “irrelevantes” y que utiliza una dinámica impuesta por la fuerza de las armas y de los aparatos ideológicos puestos para mantener activo este comportamiento alienado de mercado, “mata más gente que todos los ejércitos juntos”.

Galardonado en 1983 por los Right Livelihood Award, considerados Premios Nobel alternativos, Max-Neef se pregunta, en una entrevista con la agencia de prensa española Efe con motivo de su estancia en Galicia, si los altos índices de suicidio en países como España se pueden considerar “asesinatos de un sistema perverso”.

Los niños también son víctimas del modelo neoliberal

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 805 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es alrededor de uno de cada nueve personas en la tierra.

La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad de las muertes en niños menores de cinco años, ello es casi 3,1 millones de niños asesinados cada año, por la desigualdad, la inequidad y la avaricia de unos oligarcas embebidos en el poder. Por otro lado, 66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre en los países en desarrollo.

Un modelo inhumano

La perversidad de la economía neoliberal radica en que “no entiende el mundo y, además, los seres humanos son irrelevantes. Lo relevante son los indicadores macroeconómicos, el PIB… lo que le haya pasado a las personas no importa”.

Max-Neef menciona el hecho de que no haya “un solo preso” entre todos los “sinvergüenzas” que provocaron la crisis económica de 2008, y que se siga apostando por el mismo modelo vistos los resultados. El catedrático de la Universidad Austral de Chile coincide con la denuncia del Papa Francisco de que uno de los mayores problemas de la humanidad es “la globalización de la indiferencia”.

Neoliberalismo: sinónimo de corrupción y degeneramiento

Como lo sostiene uno de los criminales neoliberales, que actúa con beneplácito de gobiernos corruptos, donde han montado y mantenido un modelo económico legalmente constituido pero ilegítimamente impuesto a los pueblos. Operando bajo democracias disfrazadas sin la voz de los oprimidos, ni de todos los sectores que componen el constructo social. Este simple mortal llamado Warren Buffett, quien ocupa el tercer lugar como el hombre más rico del mundo, con una fortuna de más de US$71 mil millones de dólares, según la revista Forbes. Comparativamente, es casi el PIB de Bogotá, pero la ciudad cuenta con una población de casi ocho millones de personas.

La lógica irracional de estos mortales cortoplacistas lo lleva a afirmar que el fenómeno de la desigualdad no puede ser resuelto con aumentos del salario mínimo o a través de métodos como la mejora de la calidad de la educación. Del mismo modo agrega que la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor y es una “consecuencia inevitable” de la economía basada en el mercado. Finalmente, cierra su discurso con que “no hay conspiración detrás de este hecho deprimente: los pobres no son pobres porque los ricos son ricos”, enfatizando que los ricos se lo merecen.

Involución o estancamiento

Max-Neef considera “absurdo” y un “disparate descomunal” que en pleno siglo XXI la economía se rija por “ideas neoclásicas del siglo XIX”, y que de entre todos los que se consideran gurúes del ramo ninguno vaticinó “la catástrofe” de 2008.

Según el economista chileno, aquellos colegas que se consideran científicos deberían actuar como tales y plantearse buscar alternativas cuando ven que “fracasa su teoría”, y sin embargo “insisten en más de lo mismo”. Por ello, se debe propender por un modelo “al servicio de las personas”, a las que se debe vincular al desarrollo y no a los objetos; donde el crecimiento no sea sinónimo de desarrollo y no precise necesariamente del mismo.

*Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).