Matrimonio igualitario, un avance para la democracia que necesita Colombia

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Esta decisión histórica salda parte de la deuda que el Estado y la sociedad colombiana tiene con una población que ha sufrido de la discriminación social e institucional de manera inveterada.

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Colectivo León Zuleta

La decisión de la Corte Constitucional que permite el matrimonio civil de parejas del mismo sexo, es un paso en el sentido correcto de seguir eliminando las barreras legales que impiden el goce efectivo de derechos a lesbianas y hombres homosexuales, así como un aporte en la democratización que exige el país para la construcción de la paz.

Esta decisión histórica salda parte de la deuda que el Estado y la sociedad colombiana tiene con una población que ha sufrido de la discriminación social e institucional de manera inveterada.

La Corte Constitucional logró superar el inmovilismo que en materia de reconocimiento de derechos sigue enredando al Congreso de la República, lo que pone en entredicho la capacidad del Legislativo para ponerse a la altura de las transformaciones que exige el país, lo que es aún más gravoso si se tiene en cuenta la responsabilidad que le cabe en el desarrollo de los acuerdos que surjan de los pactos de paz del gobierno con las insurgencias.

No obstante la alegría que inunda a las y los demócratas, es necesario reconocer que hay peligros que amenazan los avances conseguidos. La derecha y sectores cavernarios seguirán lanzando intentonas regresivas para dar al traste con el ejercicio de derechos. La iniciativa de referéndum de la Senadora Viviane Morales contra la adopción igualitaria es solo una de ellas.

Por eso sigue siendo una necesidad que el movimiento de sectores sociales LGBT, articulándose con las corrientes más avanzadas de la sociedad, se disponga a defender las conquistas alcanzadas. Los argumentos nos dan la razón histórica, pero solo la movilización y acción social podrá defender los avances obtenidos.
No hay triunfos fáciles, en el camino del reconocimiento del matrimonio igualitario, muchos hombres y mujeres dejaron sus mayores esfuerzos, expusieron sus vidas, sufrieron maltratos, discriminaciones, violencia de todo tipo para que la igualdad en derechos fuera reconocida. Para ellos y ellas nuestro reconocimiento y agradecimiento.

Al gobierno colombiano le cabe el reto inmenso de actuar de manera decisiva para que los derechos reconocidos por las cortes puedan ejercerse sin las limitaciones que la homofobia institucionalizada impone en toda la estructura estatal. La política pública para las personas de los sectores sociales LGBT es una urgencia que no da espera.

Aún queda mucho camino por andar en la lucha por los derechos de las personas de los sectores sociales LGBT y aun más cuando en el horizonte se mantiene la necesidad de avanzar en la emancipación de todas las formas de opresión sexuales que encadenan a la humanidad.