María Cano y la fundación del Partido Comunista

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Ilustración Yeny Parody

Yeny Parody
@YenyParody

El pasado 17 de julio de 2022 el Partido Comunista Colombiano, PCC, celebró su Aniversario número 92. Para rememorar la historia se ha iniciado un proceso de digitalización de las memorias de uno de los militantes fundadores del PCC en Antioquia, Gilberto Mejía Valderrama, quien para ese entonces era un sastre universitario, que comenzaba su historia de militante de la mano de la histórica María Cano.

Gilberto, escribió estas memorias en honor a su padre liberal, Francisco Mejía Guzmán. Y así reconstruye la historia de su militancia, donde sitúa a María como parte de su inspiración política y con quién comienza el ejercicio de trabajo político en enero de 1930, previo a la fundación del Partido.

María Cano fue imprescindible en la fundación del PCC y el surgimiento de las primeras demandas obreras en Colombia y en la ciudad de Medellín. Este reconocimiento la hizo formar parte de la redacción de El Correo Liberal en 1922.

Latinoamérica comenzaba a tener mucho interés por lo que estaba pasando en la Unión Soviética, los libros, las luchas obreras, la lucha de clases, Lenin. Un tiempo de gran efervescencia política. Toda esta influencia hizo que María se convirtiera en una líder fundamental para la clase obrera de la ciudad y el país.

En mayo de 1925 fue nombrada como la “Flor del Trabajo” en una movilización obrera plagada de banderas rojas y de las primeras exigencias callejeras de los “tres ochos” (Ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas de diversión) para los trabajadores, en las calles de Medellín.

“Así fue como el primero de mayo de 1925, ya para cumplir 17 años, me llevó a la placita que hay — o había– frente a la iglesia de San José, calle 49 (Ayacucho), con la carrera 46 (San Félix), en donde María Cano, Don Bonifacio Gaviria, Escolástico Álvarez y por allí unos 50 o 70 obreros más, con una banderita roja, con tres ochos en las esquinas, iniciaron un desfile hacia el barrio “El cambray”, en Gerona, donde vivía el señor Gaviria. Después de algunos discursos y un jolgorio allí, pasaron el “Puente de la Toma”, donde se hizo la fiesta general ante una gran aglomeración de obreros y se proclamó a la señorita María Cano, como “Flor del Trabajo”. (El comunismo en Antioquia pág.17 – Gilberto Mejía V.)

María en reconocimiento a la camaradería que había construido con Gilberto quiso que él fuera en su representación al Comité Ampliado que fundaría el Partido, pero Gilberto no aceptó la propuesta.

“Nos manifestó también ella, por allí a mediados de mayo o principios de junio, de 1930, que había recibido una comunicación de Bogotá, a fin de que se preparara para la asistencia a un Plénum del Comité Central, ampliado, del Partido Socialista Revolucionario, al cual asistiría el compañero Guillermo Hernández Rodríguez, quien para ese entonces ya había llegado al país. Era algo así como un pequeño Congreso. Por aparte me dijo que si quería ir en su nombre me acreditaría su representación.

[…] Yo no le acepté a ella tan halagadora propuesta, pues mi juventud e inexperiencia no estaba capacitado para asistir a un PLENUM de tal importancia. Fuera de lo anterior ocurría que ni yo ni la organización tenía medios de financiar el viaje.

Por la prensa burguesa supe después que en Bogotá, el 17 de julio de 1930, se había reunido el Congreso Constitutivo del Partido Comunista de Colombia y nombrado Secretario General a Guillermo Hernández Rodríguez. ¡Qué oportunidad la que me perdí! Me vine a dar cuenta con el tiempo.”

(El comunismo en Antioquia pág. 74 – Gilberto Mejía V.)

Ya para finalizar quisiera dejar este aparte que Gilberto escribe refiriéndose a la Fundación del Partido y a su amiga María.

“María cumplió su misión histórica en el movimiento socialista revolucionario, del cual fue una de sus líderes más conspicuas. No quiero decir que después se hubiera eclipsado. No. Ella siempre siguió actuando en la iniciación del Partido Comunista, en sus primeros pasos, hasta dejarlo más o menos consolidado. Pero se dejaba entender su estado de ánimo no que estuviera cansada, sino el de haber cumplido con su deber, dejar a otros la continuación de su obra, siempre con su asesoría, vigilancia y consejo.

[…] Alrededor de ella fundamos el Partido. A su casa llegaban todos los delegados del Comité Central. Una casa de su familia sirvió de local para nuestras reuniones. Siempre la dirección regional se reunía con ella.”

(El comunismo en Antioquia pág. 105 – Gilberto Mejía V.)