Lo amenazan por reclamar su finca

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Pedro José Parra Díaz.

El drama de un desplazado en Lérida, Tolima

Pedro José Parra Díaz.
Pedro José Parra Díaz.

Nelson Lombana Silva

Pedro José Parra Díaz, ex docente y artesano, fue desplazado de su pequeña finca, ubicada en el municipio de Lérida (Tolima), por las hordas del paramilitarismo. Desde el 2013 viene luchando ante la Unidad de Restitución para que su terreno le sea devuelto, pero hasta el momento no ha sido posible. Por el contrario, ha sido nuevamente amenazado al parecer por el paramilitarismo, que según su criterio sigue latente en la parte norte del departamento de Tolima. Señala que también ha sido amenazado por el mismo Estado, al parecer por su posición política, pues ha sido comunista y miembro de la Unión Patriótica. Teme por su seguridad y la seguridad de su familia, sin embargo, insistirá en la lucha para que su finca le sea devuelta. VOZ, La verdad del pueblo, lo entrevistó y esto dijo:

–¿Por qué cree usted que ha sido tan perseguido y amenazado?

–He sido perseguido fundamentalmente por mis principios políticos. He sido declarado objetivo militar por el Estado; después los paramilitares cuando hicieron presencia en el municipio de Lérida (Tolima). Tengo una propiedad en el sitio Alto del Sol, allí hubo un asentamiento paramilitar y me tocó desplazarme. Me hicieron tres atentados, saliendo con vida afortunadamente de ellos. Fueron tres intentos de asesinarme.

De ahí, de Lérida salí para Bogotá, duré ocho años. Luego, me reubiqué en el municipio de Líbano (Tolima), adquiriendo una finca. Cuando comienza el programa de restitución de tierras, me inscribo en el 2013, se inicia un proceso y han pasado tres años y aún no hay solución. A raíz de una diligencia de inspección judicial y una audiencia que se hizo por un opositor que está ocupando mi finca, desmantelada por los paramilitares; me quemaron la casa y arrasaron con mis cultivos. Después de esa diligencia de inspección judicial, recibí amenazas y pude enterarme de fuentes bien informadas de que estarían pagando para asesinarme, a raíz del proceso que se está adelantando en la oficina de restitución.

Intentaron asesinarlo

–¿Cómo le llegó esa información de que estarían pagando por asesinarlo?

–Por intermedio de una persona que llegó a la vereda con esa intención, pero afortunadamente tuve la información oportunamente. Eso me tiene muy preocupado. Puse en conocimiento de las autoridades y se han anunciado algunas medidas por la Unidad Nacional de Protección (UNP), pero hasta ahora eso está en engorroso trámite. En realidad hay mucha inseguridad, porque en la vereda y en la zona, hay todavía presencia paramilitar y se ha presentado una serie de asesinatos, después de diciembre ha habido más de seis crímenes a manos de sicarios, todos en completa impunidad, como los ocurridos en el 2001, cuando desembarcaron los paramilitares en Lérida. Inclusive, en la finca mía montaron una base paramilitar de entrenamiento. La finca se llama: Sucre, ubicada en la vereda Alto del Sol, municipio Lérida. Allí hubo permanente asentamiento paramilitar durante más de cinco años. Vivo con mi compañera en unión libre, tengo dos hijos y dos nietas. Me preocupa mucho la integridad física de todos.

–¿Cómo es la historia de la finca que está reclamando?

–Hay una parte que está ocupada, la otra fue desmantelada, acabada. Un ocupante de mala fe se niega a entregármela. Inclusive, hay personas de la comunidad que están en complicidad con él, son personas que siempre han estado con el grupo armado que resulte en la zona acolitando las cosas. No tienen identidad ideológica siquiera. Es una situación muy difícil para mí.

–¿Qué piensa hacer?

–Seguir el trámite de la restitución de la finca. No se puede dar pie atrás para que los bandidos cumplan con su cometido de desmantelarme. El proceso ya pasó al Tribunal Superior de Bogotá, está en la sala civil de tierras. Allá, tendrán que decidir sobre la entrega de mi inmueble. Son once hectáreas y media. Era finca cafetera. Tenía cultivos de café, frutales, tenía varios lagos, pero todo eso fue acabado. Mi casita fue quemada y ahí montaron un campamento los paramilitares, sobre esas ruinas. Necesitamos que la unidad de restitución sea más eficiente y cumpla con su misión. Pero la verdad es que en el caso del Tolima está funcionando muy regularmente. El proceso comenzó en el 2013, debería salir en un año y ya van tres largos años y nada. Siento que no tengo plenas garantías por la Unidad de Restitución de Tierras.