“La reforma agraria es una deuda histórica”

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Liliana Melo Gutiérrez

La socióloga Liliana Melo fue elegida recientemente presidenta del histórico Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz, Sintrapaz. Es la primera mujer en ocupar este cargo. VOZ habló con ella sobre las perspectivas, los retos que afronta y la importancia de la participación de la mujer campesina en el sindicalismo

Anna Margoliner

Cuéntanos acerca de tu experiencia en el sindicato y cómo llegaste a él.
-Fue por equivocación. Recuerdo que a mis 18 años ya podía vincularme laboralmente y por mi familia estaba don Beto Poveda, dirigente agrario y político. En su momento, él era compañero de mi tía Patricia. Me dijo, “¿usted se arriesgaría para irse?” Le contesté que no había problema. Lo veía a él todos los meses en las reuniones, pero también sabía que iba a otras reuniones y eran el tema del Partido Comunista. Mi papá siempre ha sido muy afín también a estos temas políticos, le pregunté y me contó la historia del sindicato y del partido.

Las reuniones del sindicato eran en la cancha de la escuela de San Juan. Él me llevó a esa reunión y me presentó como la hija de Alfonso Melo; también me recocieron por mi abuelito. “La llevé a la reunión del sindicato agrario”, dijo don Beto. Respondí inmediatamente que esa no era la reunión a la que yo quería ir. “Ya la presenté, entonces toca que le haga. Eso es cada mes, el primer sábado”. Eso fue hace alrededor de 16 años.

Las mujeres lideran

¿Cuáles dinámicas ves a favor y en contra para la participación de las mujeres en este espacio?
-Aspectos a favor son muchos. Siento que ha sido como una intención de tratar de estigmatizar la organización agraria frente a que es una estructura machista que no permite la participación de las mujeres. Desde un principio se ha posibilitado esa participación, se motiva ese liderazgo y se respetan las opiniones.

Pero hay factores externos que estigmatizan al señalar que es una organización solo de hombres, opiniones la mayoría de las veces construidas desde afuera. Yo decía “cómo no se va a lograr, cómo no va a ser posible”. No se puede negar que también había compañeros que uno sentía como ese rechazo, no les debe gustar mucho que estemos liderando y eso ha sido un reto.

Hay diferencias muy marcadas entre el quehacer de la mujer con el hombre en el campo…
-Veo que hay algo que no se ha logrado entender y es lo que implica la participación de nosotras las mujeres en estos escenarios. Les he dicho a las compañeras que es importante identificar esos diferenciales. Nosotras debemos hacer un alistamiento previo, por ejemplo, mañana me tengo que levantar mucho más temprano porque toca hacer el desayuno, si tengo hijos alistarlos, ¿Cómo me lo trasteo? Las mujeres que participamos lo hacemos de la mano de nuestros hijos, nos toca llevarlos, proyectar allí como se llevan.

Genera una carga de responsabilidades. Ahora vamos a lo que ellos tienen que hacer, para poder ir a la asamblea, simplemente programarse e ir y cuando llegan se quitan los zapatos y se acuestan a ver televisión, por ejemplo.

Juventud y mujeres

Para ustedes debe ser una situación indignante…
-En algún momento eso cansa. Además, hay una lucha para que estudiemos y trabajemos, pero es como una suma de cosas, súmele la carga del estudio, la carga de lo organizativo y aún más cuando se generan cargos de responsabilidad, entonces si yo soy la secretaria, por ejemplo, es otra tarea más. Se ha ido transformando un poco el valor de la palabra, yo podía decir lo mismo que decía alguno de ellos, pero había como una trascendencia porque lo que ellos decían era certero.

Afortunadamente, eso ya ha venido cambiando. Nosotras tratamos de resaltar lo que dicen las compañeras, entonces dicen “ay, ya van a empezar a echarse flores”, pero es algo necesario. Reconocimiento a la opinión política de la dirigente campesina.

¿Qué retos identificas como mujer al asumir la presidencia del sindicato?
-Muchísimos. Incluso el primer reto fue asumirlo porque yo no quería. No quería más la tesorería, pero pensaba mejor un cargo como la vicepresidencia de la mano de algún compañero que tuviera la experiencia. Desde el contexto el reto es gigante, porque todo confluye, todo se da, un Gobierno nacional progresista que de cierta manera recoge esas luchas que hemos tenido.

Con respecto a la participación de las mujeres, para mí es un reto que al finalizar este proceso tendrán que haber más mujeres en el espacio sindical. Lograr mediar procesos que seguramente el sindicato ha visto como un obstáculo. Siento que las nuevas generaciones ven la organización como un espacio de “viejos” porque en parte no hay un esfuerzo por interpretar y acercar a la juventud. Ahí está el reto de balancear la experiencia con los nuevos aportes.

¿Qué acciones vienen adelantando para acercar a las nuevas generaciones?
-Precisamente dimos inicio al proceso de Pioneros y Pioneras del sindicato, porque como lo mencionaba anteriormente las mujeres llevamos a nuestros hijos para poder participar en estos espacios y son ellos quienes deben dar continuidad a esto. Han crecido en este proceso con nosotras y eso también los ha marcado, porque las responsabilidades organizativas que nosotras adquirimos impiden realizar ciertas actividades con ellos como un viaje, ir al parque, etc.

Así, en el intercambio de conocimientos de la zona de reserva campesina terminamos yendo familias. Que estos espacios sean amenos para la familia. No quiero que esto sea visto como “ella sí logró hacer” sino más bien que es el resultado del trabajo de muchos años y del proceso que llevamos.

La transformación de Sumapaz

¿Cuáles crees que deben ser las prioridades en este nuevo gobierno con respecto a la población campesina, especialmente a las mujeres y madres cabeza de familia?
-Definitivamente debe apostarle a una reforma agraria total, fortalecer la economía campesina. Es una deuda histórica. Venimos de una educación que les dice a los niños y las niñas del campo que la vergüenza es ser como su papá y su mamá. Uno de los grandes retos de este gobierno es romper con la estigmatización hacia el campesinado, son quienes en sus manos tienen la producción de los alimentos.

Lograr que los campesinos vuelvan al territorio. Priorizar y motivar la producción de los alimentos, produciendo garantías para que la gente se motive con la soberanía alimentaria, que el campesinado vea que lo que hace es muy valioso. También se debe garantizar el derecho a la salud, a la educación, porque la población campesina siempre ha sido olvidada.

Es importante el reconocimiento de las zonas campesinas, nosotros lo hemos venido trabajando con vías de hecho, pero sin apoyo institucional no hay nada, por más que queramos y tengamos el ánimo eso tiene que tener recursos frente a lo económico, subsidios de cosecha.

Y naturalmente la paz total. En el marco del conflicto que se vivió en Sumapaz como un corredor de las FARC y su acción de cuidado era militarizar la zona y aún después seguimos teniendo presencia militar. ¿Por qué no trasladar los recursos de la guerra para fomentar la producción? La delimitación del Parque Nacional también debe replantearse. Seguramente en cuatro años no logre hacerse todo, pero sí sentar las bases para que exista la transformación con ayuda de las organizaciones sociales.