La proeza de ser docente en un régimen oscurantista

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Salón de clases en colegio distrital de Bogotá. Foto Secretaría de Educación del Distrito

La labor docente no ha tenido el justo reconocimiento del Estado, al punto que son estos profesionales los principales defensores de que la niñez y la juventud accedan al derecho a la educación

Redacción Laboral

“Gracias a ustedes, todos los niños, niñas y adolescentes, jóvenes, han encontrado en sus instituciones educativas un lugar que sienten propio”, dijo el presidente de la República Iván Duque Márquez al felicitar a los docentes del país el pasado 15 de mayo, en ocasión de la celebración de su día.

Para Duque, la conmemoración permite reconocer y exaltar el compromiso y dedicación con la que siempre acompañan a sus estudiantes. Además, según el portal web de la Presidencia, destacó que los profesores han estado presentes en momentos complejos del país, como en la pandemia del covid-19, donde se adaptaron y fueron innovadores para mantener siempre la educación. “Hicieron posible, junto a las familias, el retorno a las aulas, y siguen enfrentando los retos que nos ha presentado esta situación atípica”.

Asimismo, aseguró: “Durante nuestro Gobierno, los maestros se han beneficiado de incrementos salariales adicionales a los demás empleados públicos, por un total de 11 puntos porcentuales. Además, creamos la bonificación pedagógica para docentes y directivos del sector oficial. En 2018 se pagó el 6% de la asignación básica mensual del cargo desempeñado. Esta bonificación se incrementó del 11 %, en 2019, al 15%, en 2020”, señaló.

Hay que recordar que en 1950 el Gobierno declaró el 15 de mayo como el Día del maestro, en consecuencia de que San Juan Bautista de La Salle fue proclamado, por parte del Papa Pío XII, como patrono de los educadores.

En medio de la guerra

Pero más allá de las palabras del primer mandatario de los colombianos, la realidad de los educadores dista de la visión oficialista. En primer lugar, en Colombia hay alrededor de 340 mil docentes trabajando para el Estado, de los cuales 53 mil son temporales y provisionales.

En segundo lugar, estos profesionales han tenido la responsabilidad de educar a generaciones. En palabras del profesor y dirigente nacional de Fecode, Miguel Ángel Pardo, las responsabilidades de un maestro en la sociedad están relacionadas con contribuir a que los estudiantes se apropien del conocimiento. Y sobre la labor sindical expresa: “Los maestros en Colombia hemos logrado que cada pliego haya priorizado el derecho a la educación y la dignificación de la actividad pedagógica”.

La labor de estos profesionales también se ha visto afectada por la guerra impuesta desde las alturas del poder, y en medio del conflicto armado han insistido en convertir la escuela en territorio de paz. “Fecode ha levantado este proyecto con el propósito de contribuir a la memoria y a resarcir la fractura de la comunidad educativa producto del conflicto. Eso hace que en Colombia haya una diferencia con el resto de países donde sus sindicatos presentan pliegos de peticiones. Nosotros empezamos porque el primer punto sea garantizar la vida”, señala el profesor Pardo.

Estigmatización oficial

En su saludo a los docentes, Duque también afirmó: “Hoy quiero agradecerles por ser maestros que inspiran. Que se comprometen y que brindan una educación de calidad para nuestros niños, niñas y jóvenes. Gracias por animarlos a aprender, a crecer como personas y como ciudadanos; a soñar y a construir un mejor futuro para ellos, y, sobre todo, para toda Colombia”.

Sin embargo, los maestros, y especialmente su sindicato, han sido víctimas del régimen colombiano, del partido de Gobierno y de creadores de opiniones públicas quienes han generado matrices en los imaginarios colectivos para estigmatizarlos.

“Este gobierno ha declarado como enemigo interno al magisterio como también a los jóvenes, e incita a la población a estar contra los maestros, asunto en el que ha fracasado, pero muestra el nivel de oscurantismo del régimen. Declararles la guerra a los maestros es declararle la guerra a una parte de la inteligencia del país”, indica el dirigente de Fecode.

El profesor Miguel Ángel anota que por el contrario la comunidad educativa y la mayoría de la sociedad les reconoce su ardua labor, a pesar del poder de la gran prensa y de los propagandistas que impulsan campañas de desprestigio y estigmatización. “Quienes hemos garantizado el derecho a la educación somos la comunidad educativa, sobre la base de una práctica de creatividad enorme, sobre la base de jornadas de trabajo e incluso poniendo plata de nuestros recursos para que el proceso educativo se pudiera desarrollar en medio de la pandemia”.

El dirigente sindical afirma que en la crisis sanitaria el Gobierno desapareció y avaló la campaña de desprestigio diciendo que los docentes no querían trabajar: “Hoy el país se da cuenta que teníamos razón, que no había posibilidades para un retorno al 100% y que nosotros decíamos que era de manera gradual. Por eso hubo movilizaciones de padres y madres por sillas, salones y baños para que el retorno fuera con condiciones”.

El origen de la crisis

Sobre la actual crisis del sistema educativo, el dirigente sindical identifica a los gobiernos del país desde los años 90 como los máximos responsables. Desde Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez, a corte de 2021 les han quitado 348 billones de pesos al agua potable, a la salud y al saneamiento básico, y a la educación 202 billones de pesos.

“Esas son las principales necesidades que tenemos como ciudadanos, como maestros, que se apruebe una reforma porque esos recursos tienen que ver con devolverle a la gente toda la expropiación que ha hecho la banca internacional, la corrupción y la guerra a los derechos. Queremos que se cumpla con el acuerdo del año 2019 sobre una reforma constitucional para incrementar los recursos de manera progresiva para el financiamiento de estos derechos, que son recursos que llegan por el Sistema General de Participaciones”.

Ahora bien, acerca de las relaciones laborales, los docentes exigen un estatuto que entregue reglas claras en pro de la dignificación de las labores del magisterio, que permita ascensos, salario profesional, salud y todas las prestaciones de acuerdo con la responsabilidad que tienen con la sociedad, especialmente con las nuevas generaciones.

Menos palabras…

En ese mismo sentido se pronunció Fecode al saludar el Día del maestro: “Los docentes somos quienes cada día afrontamos muchos de los problemas profundizados como consecuencia del abandono estatal, extendemos la mano amiga cuando el padre de familia tiene problemas para que sus hijos puedan asistir a clases; quienes buscamos el tapabocas el día que no tuvieron; defendemos que nuestros estudiantes reciban la alimentación escolar que se merecen, no la que queda porque la corrupción se roba los recursos; perseveramos con paciencia las veces necesarias para que de manera conjunta en el entorno educativo nos apropiemos del quehacer pedagógico; direccionamos sus manos a fin de mejorar la escritura; tratamos por igual a cada niño, niña o joven y aprendan sobre equidad, igual dad e inclusión; luchamos por alejar la violencia de la escuela, porque creemos firmemente que es territorio de paz; innovamos cada año y enfrentamos la distancia durante el confinamiento y la cuarentena; apoyamos a las comunidades en sus reclamos; entregamos nuestro mejor esfuerzo por la democracia del país; asumimos cada jornada de protesta del magisterio de manera pacífica para garantizar el derecho a la educación pública, la dignificación de la profesión docente y de la labor pedagógica de los integrantes de la comunidad educativa”.

Finalmente, sobre las palabras del presidente de la República expresaron: “Exigimos al Gobierno Nacional que, más que mensajes y retórica, cumpla sin dilaciones, la materialización de los acuerdos firmados en favor de los niños, niñas, jóvenes y el conjunto de la comunidad educativa. Demandamos del actual régimen, respeto y garantías al buen nombre y a la integridad física de los maestros y maestras de Colombia”.