“La paz total necesita un respaldo ciudadano”: Gabo Becerra

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Gabo Becerra representante de la UP por Bogotá

La implementación de los Acuerdos de Paz depende del éxito de la paz total y del proceso de democratización de la tierra

Redacción Política

Se tramita en el Congreso el marco para la paz total que impulsa el Gobierno Petro, una jugada a muchas bandas que toma en cuenta factores de violencia y reformas necesarias para el cumplimiento de lo acordado. ¿En qué va la paz total? le consultamos al representante Gabo Becerra, de la Comisión Primera que aprobó el proyecto de ley de paz total, sus objetivos y lo que se desprende de allí.

¿Cuál es el debate de fondo en las comisiones Primeras del Congreso que recientemente aprobó el nuevo marco jurídico para la paz total?
-Aprobamos la semana pasada el proyecto de ley que reforma la ley 418 de 1997, en medio de un gran consenso a excepción del Centro Democrático y Cambio Radical. La reforma tiene como objetivo brindar las herramientas necesarias para que el nuevo gobierno pueda avanzar en su propósito de paz total. Entonces el debate de fondo era básicamente entre quienes querían persistir en una postura ideológica que subvalora la importancia de cerrar el ciclo de las violencias en Colombia como lo ha prometido el presidente Petro y para lo cual pide estas facultades.

Hay que hacer todos los esfuerzos porque de firmar el acuerdo de paz con las FARC en el 2016 podamos avanzar en la concreción de otros acuerdos que involucren no solamente a los demás grupos armados sino al conjunto de la sociedad.

Cumpliendo con las reformas

La semana pasada el periódico la VOZ titulaba Paz total es reforma agraria, a propósito del acuerdo de compra de tierras del Gobierno Petro y el gremio ganadero ¿qué opinión le merece?
-El anuncio que hizo el presidente de llegar a un acuerdo con el gremio beligerante ideológicamente tiene un gran significado político. Es la expresión de la voluntad del gobierno de construir acuerdos incluso con contradictores históricos a la política de cambios democráticos. Se ha aclarado con el transcurrir de los días que no se trata de únicamente comprarle a la Federación de Ganaderos la tierra, hay una serie de condiciones para ello, que por ejemplo sean productivas, en condiciones de legalidad. Y serán adjudicadas a proyectos de comercialización, de reactivación productiva.

En últimas el gobierno y el Presidente Petro están cumpliendo con una idea básica: hacer reformas. Y las reformas implican fundamentalmente democratizar y vamos a empezar por democratizar el campo cumpliendo con los tres millones de hectáreas que están previstas en el punto uno del Acuerdo de Paz. Lo sucedido expresa la voluntad de cambio y construir acuerdos incluso con sus contradictores más acérrimos en la idea de pacificar el campo.

Enfrentar a enemigos históricos

¿Quién más falta por convencer que la paz total es la ruta de un cambio profundo en la sociedad?
-La paz total es un referente de lo que se quiere hacer desde el gobierno: hacer de la paz una política de Estado, no solamente un acuerdo entre actores armados sino fundamentalmente un cambio profundo con las reformas económicas, políticas y sociales con el objetivo de garantizar a las nuevas generaciones la posibilidad de vivir en la diferencia. Pero hay que advertir que la paz total es un proceso que va a tener que enfrentarse a enemigos históricos, pero debemos pasar definitivamente la página de la guerra y las violencias, aunque hay sectores económicos que todavía se resisten a la paz.

Yo diría incluso, sectores al interior del Estado que agazapados ponen obstáculos. El desafío que tenemos como Partido Comunista y Unión Patriótica es lograr superar esos desafíos. La paz total necesita un respaldo ciudadano, necesita de una correlación de fuerzas para hacer realidad la superación de la violencia en Colombia.

Un proceso complejo debido a la multiplicidad de factores de violencia, hay municipios que viven un conflicto entre trece grupos armados en guerra
-La paz total es un rompecabezas que implica un esfuerzo de creación de política y de métodos distintos a los que históricamente se han utilizado. Por ejemplo, ojalá en muchos municipios se pueda llegar a un acuerdo con todos los factores armados que allí se encuentran. El Estado no va a renunciar a su deber constitucional de defensa, lo va a ejercer, pero lo va a ejercer con una mano tendida para hacer procesos de paz.

El corazón de la paz

Por un lado, con los grupos armados subversivos en particular con el ELN, serán negociaciones políticas, y con otras organizaciones criminales y factores de violencia se necesita una política de acogimiento a la justicia.

¿Qué efecto tendrá en Bogotá la paz total?
-Bogotá debe ser el corazón de la paz. La ciudad padece muchas dificultades sociales como la pobreza, la violencia, dificultades de orden económico producto de los desplazamientos por la guerra y por las crisis económicas de las regiones, hicieron que se desplazaran a la capital por décadas. Se requiere desde el gobierno de la ciudad atender una política de paz que vaya más allá de los anuncios y las buenas intenciones. No olvidemos como la pandemia dejó a la capital con más de un millón de pobres y esa situación se verá reflejada en los indicadores de violencia.

El Gobierno distrital debe considerar al Gobierno nacional como el mejor aliado para la integralidad de la concepción de paz total, un desafío ante una ciudad que puede ser ejemplo para desactivar los factores que generan violencia como el cierre de brechas de pobreza y exclusión con educación y lucha contra el hambre.

¿Cuál es su opinión del Servicio Social para la Paz y acabar el servicio militar obligatorio?
-La idea de acabar con el servicio militar obligatorio es una consigna histórica, diría desde el movimiento juvenil estudiantil muchos hicimos parte de los primeros movimientos de objeción de conciencia contra el servicio militar obligatorio y yo creo que las condiciones políticas permiten materializar esta lucha en un gobierno como este.

No es una propuesta que pretenda acabar con el Ejército, por el contrario, lo que pretende es que se profesionalice progresivamente, que no tenga que salir a las calles a obligar a los jóvenes para ir a sus filas, sino por el contrario que haya una manera voluntaria, quienes quieran estar allá se presenten. La iniciativa implica ofrecer dentro de las opciones que tiene la juventud, desarrolles el servicio social a través de proyectos de alfabetización, enseñanza digital a la comunidad o protección medioambiental.