La paz con justicia social es la alternativa: Votemos por Clara y Aída

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En un país con aspiraciones democráticas, lo ideal es que la gente opte por programas e ideas sociales, no por telenovelas partidarias de corruptelas televisadas, que se burlan impunemente de la tragedia nacional.

clara lópez y aída avella

William Monsalve
Secretario General de la JUCO

Los colombianos asistiremos este próximo 25 de mayo a la contienda electoral presidencial más controvertida y bochornosa de los últimos años, caracterizada por los crecientes escándalos producidos por la sucia guerra mediática, ligada a los refinados y descarados instrumentos con los que se han valido las campañas de los candidatos de derecha y ultraderecha para hacerse a la presidencia de la república por cualquier medio. Chuzadas, hackers, dineros calientes del narcotráfico, corruptelas, clientelas, contratos subterráneos, y toda suerte de recursos dan cuenta de la creciente descomposición del sistema político colombiano y de la ilegitimidad e ilegalidad con la que se establece el fraude electoral y la dirección del Estado por cuatro años.

No hay que confundirse en este duelo de «comadres» entre la derecha y la ultraderecha, el santismo y el uribismo, y también en el tibio y vergonzante centro derecha que de manera cínica reniega de su pasado enlodado, para desviar la atención de un electorado cada vez menos ingenuo ante el disfrazado discurso «social» cargado de buenas intenciones de sus inquisidores. Como diría Gramsci: «todos exhortan al demonio, pero solo para conjurar sus males».

Lo que está develando este oscuro panorama político, más allá de la coyuntura electoral, es que cada vez la perspectiva de una alternativa no solo se hace necesaria y urgente, sino que es posible y alcanzable. El país no quiere peleas, escándalos y fraudes, sino propuestas reales tangibles que garanticen la estabilidad política, las reformas profundas en materia social, económica y política que logren dignificar la vida de los colombianos más pobres y excluidos, lo cual solo es posible bajo una dirección realmente democrática y en un gobierno hecho para dirigir con las mayorías.

En un país con raíces o aspiraciones democráticas, lo ideal es que la gente opte por programas e ideas sociales, no por telenovelas partidarias de corruptelas televisadas, que se burlan impunemente de la tragedia nacional. No nos dejemos confundir, votemos por ideas y programas para la dignificación de la vida y no por el país de las mermeladas de la corrupción.

Clara López y Aída Avella, la fórmula democrática surgida de la convergencia electoral de dos procesos que representan un importante contingente de lucha por la dignidad del país, son un punto de inflexión en esta contienda, sobre todo para aquellos sectores que desmoralizados, hastiados o desmotivados prefieren abstenerse o votar en blanco antes que depositar con asco su voto en una urna. Mi llamado es a ellos, a esas reservas críticas y democráticas que individual o colectivamente tienen también el poder de su opinión y decisión, para que nos apoyen con su voto por una opción y una alternativa surgida de la lucha política por la paz con justicia social, por un cambio profundo en la vida política, social, económica y cultural del país.

Nuestro proyecto democrático está al servicio de ese país de a pie, de los excluidos, los pobres, los marginados, de la infancia desprotegida, de las mujeres, los sectores LGBTI, los campesinos, los trabajadores, los estudiantes, los jóvenes, los artistas, los intelectuales, los deportistas, en fin, para todos y por el bien de todos. Por ese país que está cansado del fraude, la corrupción, el asesinato, la persecución, la guerra, la violencia, la desigualdad y la explotación. Contra todo esto y por una Colombia en paz y con justicia social es que queremos que nos acompañe en la construcción de un nuevo gobierno democrático. Es la alternativa, votar por programas, por ideas justas y democráticas. Votemos por Clara y Aída.