La Habana: Los mínimos en política

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Iván Márquez

En el duodécimo ciclo de conversaciones las FARC le proponen al país cambios profundos para la democracia

Iván Márquez
Iván Márquez

Hernán Camacho

Como ha ocurrido a lo largo de los once ciclos de conversaciones, la insurgencia de las FARC, le presenta al país un catálogo de propuestas que de a poco se ha venido incrustando para bien o para mal en el debate político. Propuestas que recogen buena parte de las transformaciones necesarias para la reformas democráticas que requiere un país en paz.

Los “no” y la opinión

La delegación de paz de las FARC, en Cuba, en cada declaración a los medios apostados en el Centro de Convenciones de La Habana, expone su punto de vista sobre los temas del acontecer nacional. Y el segundo punto de conversaciones no es la excepción, y por supuesto tampoco es sorprendente la reacción causada, que era poco menos que previsible.

El no de la delegación del gobierno nacional, se ha trasladado a los generadores de opinión agrupados en la gran prensa. Quienes imponen su propia agenda que va desde el no a una Asamblea Nacional Constituyente, no a una apertura democrática sin antes pasar por la cárcel los jefes de la guerrilla, no a los cambios en el sistema electoral colombiano, no a las circunscripciones de paz y si al tema de víctimas.

En ese sentido, los editorialistas en general le insisten a la insurgencia, no dilatar los tiempos y “ponerle la cara a las víctimas”. En flagrante e intencional imposición desconociendo de plano que tan álgido tema será abordado a su debido tiempo como todos los otros puntos de la agenda

Así le salió al paso la delegación de las FARC, en cabeza de Ricardo Téllez, quien ha dicho que el tema de las víctimas tendrá su debido momento: “Hay personas que desde ya lo quieren comenzar a tergiversar. Si necesitamos retroexcavadoras último modelo para escarbar todo el país y buscar la verdad, lo vamos a hacer. Tenemos mucho que decir al respecto. La verdad tiene que salir totalmente y ver quiénes exactamente han sido los responsables de lo que ha pasado en el país”.

Para los estudiosos en resolución de conflictos, las agresiones sistemáticas a procesos tan complejos como éste siempre tienden a hacer más ruido que los acuerdos que se den al interior.

Crece la esperanza

Por ello algunas encuestas muestran que los colombianos consultadas muestran un leve entusiasmo con el proceso de paz, pero comparado con los datos arrojados en las primeras de cambio del proceso y las arremetidas mediáticas contra éste; hay un respaldo creciente del que se infiere que se transita por una posibilidad cierta de paz.

Pero al margen de las valoraciones optimistas o no del proceso de paz, las peticiones de las FARC en materia de participación política están conduciendo a debates de hondo calado sobre unos mínimos de la negociación: la definición del umbral electoral, las garantías electorales como la financiación estatal de las campañas, exigida de tiempo atrás por sectores de la oposición, más el acceso a medios de comunicación, la creación de un Consejo Nacional de Medios de Comunicación y la financiación de un diario, una revista, una emisora, un canal de televisión de cobertura nacional, además de una comisión especial permanente de seguimiento a la participación política. Todas líneas rojas del gobierno.

Peticiones que comparadas con las propuestas surgidas del Foro de Participación convocado por la ONU y la Universidad Nacional, demuestran la coincidencia de propuestas de los actores políticos y la necesidad de cambios estructurales en temas neurálgicos como la participación.

Los temas que incomodan

Temas que trastocan la tranquilidad de la precaria democracia colombiana y propensa siempre generarán polémica de los sectores cómodos a esas reglas de juego. “El país debe empezar a acostumbrarse a las voces de la insurgencia planteando iniciativas políticas” le dijeron a VOZ, dirigentes del Partido Comunista Colombiano.

“El presidente Santos, durante el careo inicial que tuvo con nosotros, nos dijo que deseaba abrir las compuertas a una democracia real en el país. Eso nos llamó la atención, porque nosotros nunca hemos dicho que la lucha armada sea el único camino para cambiar al país”, le dijo Rodrigo Granda al periodista Hernando Calvo Ospina, ratificando el horizonte al que la insurgencia pretende llegar con el proceso.

Así las cosas, será el 10 de agosto, la fecha sugerida para el final del duodécimo ciclo de conversaciones del que se espera que sus avances sean contundentes sin que se llegue aún al acuerdo en pleno de la Participación Política.