“La empresa se preparó para el paro”

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Pablo Emilio Castaño.

Dos meses de huelga

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Desde el 20 de noviembre pasado, los trabajadores se vieron obligados a entrar en cese de actividades en las empresas Andes Cast Metals Foundry y Moldes Medellín, ubicadas en los municipios antioqueños La Estrella y Sabaneta. Ambas pertenecientes a la empresa norteamericana Grupo Ross Mould que combinan su producción de las plantas con fundición y maquinados de moldes de la industria del vidrio. También producen partes para la industria automovilística. Cuentan con plantas en Estados Unidos y en Hungría.

La firma llegó a Colombia en 1999 cuando compró los talleres de Cristalería Peldar. Ahora, las dos plantas cuentan con 270 trabajadores directos, con contratos a término indefinido. 171 están sindicalizados en el Sindicato Nacional de la Industria del Vidrio y Afines de Colombia, Sintravidricol, con presencia en varias empresas del país.

El conflicto inició con la presentación del pliego de peticiones por parte de los trabajadores, el pasado 25 de septiembre de 2015, ya que la pasada convención colectiva de trabajo se vencía en noviembre. Se realizaron las discusiones correspondientes sin llegar a acuerdos, por lo que en votación decidieron ir a huelga que inició el 20 de noviembre.

Los puntos que generan el conflicto son principalmente que el sindicato no acepta nada por debajo de lo que está actualmente en convención, es decir, que se desmejoren las condiciones laborales. “La empresa quiere reformar 17 puntos en favor de ella y en detrimento de las condiciones de los trabajadores. Quieren una vigencia de cinco años, actualmente está a cuatro y nosotros proponemos que sea a tres. Quieren subcontratar labores propias del proceso productivo; quieren modificar el proceso para las sanciones disciplinarias de los trabajadores; plantean reajuste de salarios en 5,89, menos de lo que aumentó el mínimo; se le da la alimentación al 70% de los trabajadores y buscamos que sea a todos”, explica el presidente nacional de Sintravidricol, Pablo Emilio Castaño.

Los trabajadores creen que la empresa se preparó durante cuatro años para resistir la huelga porque no ha mostrado interés en negociar, aunque su producción está parada; buscan presionarlos mediante un sometimiento económico en festividades decembrinas e inicios de año cuando hay altos costos escolares. “En el último año hubo sobreproducción. Es una firma que factura 71 mil millones de pesos por año y este paro no los ha afectado. Las familias están afectadas porque no hay salarios. Hay mucha presión”, comenta Pablo Emilio Castaño.

La medicación del Ministerio de Trabajo no ha servido para que avancen las negociaciones, aunque había una reunión acordada para el pasado 12 de enero, entre los negociadores del sindicato y esa cartera.