La composición orgánica de capitales: ¿Cambios en Colombia?

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El nuevo proletariado está más ubicado en las fases de distribución, comercialización, consumo; mientras desciende el volumen de proletarios ligados a la producción de mercancías. Es un descenso causado por la desindustrialización.

Puertos

Nelson Fajardo

Colombia tiene un desempleo a la fecha de 8,90% sobre la tasa global de participación (TGP), que relacionada con la tasa de ocupación y la tasa de desempleo para 2010, arroja que con la tasa de ocupación tenemos 1’720.768 personas desocupadas y con la tasa de desempleo llegamos a 3’240.000 personas sobre 27 millones que registra la TGP para el año mencionado. La misma relación para 2014 señala que tenemos 2’533.200 personas desocupadas y 1’494.844 desempleados; es decir que hubo una baja real del desempleo.

Esta baja no tiene que ver con la variación o cambio de fondo de la composición orgánica de capitales que, según Carlos Marx, consiste en relacionar la inversión en capital constante con la inversión en capital variable, multiplicado por 100%; nos da un indicador muy importante para medir el grado de variación o estancamiento de la escala de producción.

Si nos guiamos por los datos del boletín técnico del DANE de agosto de 2014, con fecha de septiembre de 2014, encontramos una gráfica titulada “Distribución porcentual de la población ocupada por rama de actividad”, que indica que los mayores porcentajes de ocupados por rama de actividad están en el comercio/restaurantes y hoteles con el 26,80%; seguida de servicios comunales/sociales y personales con 20,40%, que redistribuyen valor agregado, pero no lo generan; por su parte, está la actividad productiva, significativa y moderna, compuesta por industria manufacturera con 11,90%, transporte/almacenamiento y comunicaciones con 8,10% y construcción con 5,70%, que sumados dan 25,70%; es decir 1,10 puntos por debajo de las sectores de servicios punteros.

Estos datos demuestran que el cambio en la composición orgánica de capitales no ha variado sustancialmente, por cuanto los porcentajes señalados, en lo que refiere a capital variable, no muestran una clara expansión del proceso de reproducción del capital, que implica nuevas empresas productivas con tecnología de punta y trabajadores más capacitados para asumir dicha tecnología. Por el contrario, la mayor ampliación del empleo se da en sectores que absorben fuerza de trabajo que no exige mayor capacitación y redistribuye la ganancia, entre sectores ligados al mercado y los servicios.

Es decir, existe un proceso creciente de desindustrialización desde 1991, que apunta a convertirnos en simple depósito de mercancías importadas, en el marco de la creencia en la economía exportadora. El nuevo proletariado está más ubicado en las fases de distribución, comercialización, consumo; mientras desciende el volumen de proletarios ligados a la producción de mercancías. Es un descenso causado por la desindustrialización y no por elevar la escala de producción a través de inversiones en esta fase de la reproducción.

Bajo estas circunstancias, el tipo de proletariado que se viene conformando no está ligado al aparato productivo, sino más bien a la aceleración de la rotación de las mercancías. Recordemos que Carlos Marx para tratar el tema de la proletarización, la restringió a la actividad productiva por ser la generadora de plusvalía y ser el sector más combativo del proletariado de su época.

Esa restricción era importante para determinar la subjetividad fundamental para confrontar el capital; hoy han cambiado las circunstancias, y como se observa en nuestro caso, el proletariado emergente no está articulado masivamente con la producción, sino con los espacios de la realización del capital, tales como distribución/circulación/consumo y servicios. Así, sigue siendo una fijación dogmática de los escritos por Marx que la proletarización empieza y termina en la producción.

Si bien la proletarización inicia en la producción, ella se hace extensiva a las otras fases de la reproducción; ella es más un proceso que una estructura fija y cerrada. El capital busca siempre subsumir el conjunto de las relaciones sociales, entre otras, las ligadas a las otras fases de la reproducción, no solo a la producción.

Se trata de un proletariado que trae novedades y tiene su propia tipología. ¿Qué tipo de proletariado, entonces, emerge cuando la participación en la tasa de ocupación es del 47,2% y abarca actividades que no están ligadas con la producción? Es otra inquietud que nos plantea la crisis actual del movimiento sindical.