Haití: “El pueblo está harto”

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Aspecto de las protestas callejeras en Haití

El país sufre la crisis de una sociedad neocolonial en descomposición, donde los excluidos quieren dejar de serlo y quienes detentan el poder no deden dirigir como lo han hecho

Ricardo Arenales

Una sucesión de protestas callejeras en las últimas semanas, que se concentran principalmente en Puerto Príncipe, la capital del país, han profundizado la crisis social de Haití. El último detonante fue el aumento en los precios de los combustibles, que ha desatado la ira de sectores populares, que ahora reclaman, además de control de precios y aumento de salarios, la renuncia del primer ministro Ariel Henry.

En la tercera semana de septiembre, las autoridades duplicaron los precios de la gasolina y aumentaron casi en el 90 por ciento el precio del diésel, en medio de un profundo descontento popular. Entre tanto, la policía dispersó con gases lacrimógenos varios focos de la protesta ciudadana.

La medida intensificó las protestas que ya tenían lugar en las principales ciudades del país contra el hambre, la inseguridad y la inflación, además de cuestionar el crónico desabastecimiento de los combustibles. Los manifestantes indicaron que el incremento encarecerá los precios de los insumos básicos en momentos en que casi la mitad de la población sufre inseguridad alimentaria y pidieron la renuncia de Henry.

Se agrava la crisis

El primer ministro, por su parte, sostuvo que el alza se mantiene y sugirió que las protestas están lideradas por pandillas, ante la presencia de líderes de grupos armados en las escenas de saqueo y vandalismo de instituciones privadas y públicas. La semana pasada se registraron ataques a instituciones humanitarias, estatales y escolares en Port de Paix, en el departamento Nordeste cuando grupos de manifestantes invadieron las instalaciones de Centro Departamental de Operaciones de Emergencia, los locales de la organización Cáritas, Food for the Poor, la Fundación AVSI y los depósitos de la Cruz Roja.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, se hizo eco de las versiones del primer ministro haitiano, en el sentido de que la protesta social en estos momentos en la isla, está dirigida por pandillas criminales, y así lo manifestó la semana pasada.

Aún en el fragor de la movilización, 42 organizaciones, de las que hacen parte redes sociales y grupos de activistas, dirigieron una carta a Guterres, pidiendo que rectifique esa afirmación suya en el sentido de que la protesta en Haití obedece a una ‘guerra de pandillas’.

El futuro está en las calles 

Aspecto de las protestas callejeras en Haití

“Nosotras, las organizaciones firmantes, lo invitamos a retractarse y mostrar respeto por la lucha del pueblo haitiano y reparar los enormes agravios cometidos en su contra con sus acciones y palabras respectivas”, plantea la nota.

Por su parte Henry Boisrolin, del Comité Democrático Haitiano, en conversación con el analista Mario Hernández, dijo que el pueblo está harto y reclama soluciones de inmediato a sus reclamos de justicia social.

“Estamos en presencia de un pueblo que está harto. Pero está harto materializando eso que esquemáticamente podemos decir, que los de abajo no quieren seguir viviendo como antes y que los de arriba no pueden seguir dirigiendo como antes. Entonces, estamos en presencia de una crisis que es revolucionaria.

Recuperar la soberanía

“Y los enemigos del pueblo no tienen otra cosa que recurrir a la violencia extrema y de ahí la multiplicación y el crecimiento exponencial de las bandas armadas para aterrorizar, violar y secuestrar. Porque el objetivo es romper la espina dorsal del movimiento popular. Lo que no han logrado. Y a su vez la gente se encuentra en una situación donde no tiene esperanza de absolutamente nada y entiende que su futuro está en las calles, está en las rebeliones. Su futuro está detrás de las barricadas, de los enfrentamientos”, precisó Boisrolin.

“Al mismo tiempo que hablamos de neocolonia -puntualizó el líder social-, los objetivos políticos fundamentales son, la recuperación de nuestra soberanía y la recuperación de nuestro derecho a la autodeterminación. Eso es lo que está en juego acá. La crisis haitiana es esa, es una crisis de una sociedad neocolonial en descomposición donde los de abajo no quieren vivir como antes y los de arriba no pueden dirigir como antes. Es por eso también que hoy por hoy, golpea fuerte el levantamiento popular.”

En este sentido, dice el representante del Comité Democrático Haitiano: “Ahora lo que van a tratar de hacer antes es ver si pueden salir de la crisis formando un nuevo gobierno con personalidades que puedan representar alguna figura de cambio para que no cambie nada. Eso es lo que se está hablando ahora. Formar un Consejo Nacional de gobierno con diecisiete personalidades de las cuales cinco van a ser un Consejo Nacional presidencial. Y también hay once personas entre las cuales van a elegir un primer ministro.

“En esta situación hay varias maniobras, el pueblo está en el horno, hay cuatro millones de seres humanos que padecen de hambruna severa, hay 70% de población activa que no tiene trabajo y han subido los precios bajo la directiva del FMI que también ha decretado un aumento exponencial en el precio de los derivados del petróleo, entonces eso fue la última gota, han tirado aceite sobre el fuego, eso es”.