En las últimas semanas, Rusia ha tomado la iniciativa militar y castiga las incursiones ucranianas sobre el territorio del Donbás
Alberto Acevedo
A comienzos de la pasada semana, tropas rusas y ucranianas mantenían una encarnizada batalla por el control de Bajmut, considerada una ciudad clave para la República Popular de Donetsk y que los altos mandos de Kiev quieren controlar a toda costa.
A pesar que no es una ciudad con valor estratégico especial, al punto que ni siquiera alberga una base militar, la lucha por su dominio es más de carácter simbólico. Y con una población estimada de 70 mil habitantes antes de la guerra, hoy solo tiene cuatro mil, entre ellos 38 niños.
Las batallas militares allí se han hecho particularmente feroces en los últimos tres meses. La semana pasada el grupo militar Wagner, que lidera los enfrentamientos, declaró que la ciudad prácticamente está en manos de las fuerzas rusas.
“Las unidades Wagner tomaron toda la parte oriental de Bajmut, todo lo que está al este del río Bajmutka”, indicó el pasado 8 de marzo el comandante de la unidad militar, Evgueni Prigozhin.
Esta valoración ha causado una polémica que ha trascendido las fronteras ucranianas. De acuerdo con una versión de la semana pasada del diario alemán Bild, el comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania, general Valeri Zuluzhni, habría solicitado al ejecutivo ucraniano considerar la retirada total de las tropas de la urbe “por razones tácticas”.
Reconoce el desenlace
Para algunos observadores, tales razones no son otra cosa que las tropas ucranianas están reducidas y aisladas en una pequeña margen de la ciudad, ya que de cuatro vías principales de acceso a la ciudad, por donde podrían recibir refuerzos y alimentos, tres ya están bajo control de los rusos.
Ante la versión del diario alemán, el presidente Volodimir Zelenski habría instruido al mando militar para resistir hasta último momento, sabiendo que no van a ganar una batalla significativa. El mandatario en cambio, en declaraciones a la cadena norteamericana CNN, dijo que si el ejército ruso captura a Bajmut en su totalidad, tendría “el camino abierto” al este de Ucrania, para escalar otros objetivos, esos sí estratégicos.
La batalla de Bajmut, empero, no sería el único revés militar para las fuerzas ucranianas. Hace un par de semanas, las tropas rusas anunciaron que rompieron las líneas defensivas ucranianas en la región oriental de Lugansk y las obligaron a replegarse hasta tres kilómetros, según comunicado oficial del ministerio de Defensa en Moscú.
Bajas en 24 horas
El comunicado destacó que la segunda línea defensiva del enemigo, aún más fortificada que la primera, no resistió el empuje de las tropas rusas. “Los combatientes ucranianos dejaron sus posiciones a toda prisa, sin llevarse sus equipos y sus muertos”, añadió el parte, que no precisa en qué lugar de la región de Lugansk se produjo el avance de las tropas rusas.
El 2 de marzo pasado, las Fuerzas Armadas rusas informaron que en toda la línea del frente de guerra fueron eliminados 640 militares ucranianos en un lapso de 24 horas. El dato está contenido en el informe diario de la operación especial; 270 de ellos murieron en el eje de Donetsk; unos 160 en el camino a Krasny Liman y 50 más en el eje de Kupiansk.
Además de estos resultados, el pasado 9 de marzo, fuerzas rusas efectuaron un “ataque masivo” contra la infraestructura ucraniana, en respuesta a la incursión de comandos terroristas ucranianos en la provincia rusa de Briansk, donde causaron la muerte de civiles y la destrucción de inmuebles.
Contra la infraestructura militar
“En respuesta a los actos terroristas organizados por el régimen de Kiev en la provincia de Briansk el 2 de marzo de este año, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa llevaron a cabo un ataque masivo de represalia”, señala el comunicado del ministerio de Defensa.
Subrayó que “el objetivo del ataque se ha logrado”. Con el uso de armas aéreas, marítimas y terrestres de alta precisión y largo alcance, incluido el sistema de misiles hipersónicos Kinzhal, se logró alcanzar elementos clave de la infraestructura militar ucraniana, empresas de defensa y complejos industriales, así como instalaciones energéticas que les proporcionan electricidad.
En medio de esta confrontación se produjeron las declaraciones del secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, que acusó a Occidente de ser el responsable de tantas muertes.
Muertes innecesarias
El pueblo ucraniano está muriendo por culpa de Occidente que provocó un conflicto militar entre dos naciones hermanas, señaló el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, en una visita a la ciudad siberiana de Cheliabinsk, uno de los mayores centros industriales para la defensa nacional.
“Persiguiendo el objetivo de lograr la derrota de Rusia, EE.UU. y sus secuaces planean continuar la confrontación militar, convirtiéndose, de hecho, en parte del conflicto. Comprenden que hay importantes pérdidas humanas para Ucrania, pero no lo consideran su problema”, agregó Pátrushev citado por la agencia Interfax.
Ante los hechos de Bajmut, el martes de la semana pasada, en Estocolmo, se reunieron los ministros de Defensa de la Unión Europea y prometieron acelerar el envío de más munición de artillería y armas más sofisticadas a Ucrania, antes que considerare un plan de negociaciones por la paz en esa región.