Se hace necesario fortalecer los espacios de formación en la federación que permitan comprender que la lucha de las mujeres del campo es la lucha de todos; no es un problema sólo de las mujeres, sino de todos los explotados de la sociedad.

Nury Martínez

La Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro) realiza su XI Congreso Nacional los días 5 a 8 de junio de 2015 en la ciudad de Bogotá, donde también tendremos la I Asamblea Nacional de Mujeres y la I Asamblea Nacional de Juventud.

Nos corresponde hacer un análisis profundo de la situación agraria del país, frente a toda la ofensiva del capital a través de las transnacionales con los tratados de libre comercio, donde desarrollan una política de extracción minero-energética, acabando con el ecosistema y el medio ambiente, fortaleciendo la agricultura comercial, los agronegocios, los agrocombustibles, el uso de agrotóxicos y semillas transgénicas, expulsando a los indígenas, afrodescendientes y campesinos del campo, despojándolos de sus tierras, desplazando a miles de familias de su territorio, que van a engrosar los cinturones de miseria en las zonas urbanas, acabando con su identidad y cultura.

También analizaremos cuál es el papel que nos corresponde en la sociedad colombiana frente al tema de la paz y todos los esfuerzos por la terminación de la guerra que ha dejado miles de víctimas niños, mujeres, jóvenes y hombres que hoy soñamos con un país en democracia y justicia social.

Por eso se debe apoyar el diálogo entre el Gobierno y las FARC para la construcción de la paz estable y duradera, siendo el primer punto de la agenda la política de desarrollo agrario integral, donde se discutieron temas como el acceso y uso de la tierra, las tierras improductivas, la frontera agrícola y zonas de reserva, políticas de desarrollo con enfoque territorial, desarrollo social: salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza, estímulo a la producción agropecuaria y economía campesina, sistema de seguridad y soberanía alimentaria, reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, entre otros temas que también ha tenido en cuenta el pliego de la Cumbre Agraria, Étnica y Popular.

Nos corresponde reafirmar una alianza por el apoyo a las conversaciones de La Habana exigiendo el cese bilateral del fuego que permita desescalar la guerra evitando tanto sufrimiento para el pueblo colombiano, y que se inicien las conversaciones entre el ELN y el Gobierno.

Este contexto nos exige que en el XI Congreso de Fensuagro se siga trabajando por fortalecer la alianza con los trabajadores de todos los sectores, fortaleciendo la unidad del movimiento popular en los espacios como la Cumbre Agraria, el Frente Amplio por la Paz, el proceso constituyente y todos los espacios que nos permitan articularnos en las regiones para enfrentar todas las políticas nefastas y antipopulares del gobierno Santos, hacia la construcción de una paz con justicia social.

Son muchos los desafíos y retos que tiene el sector agrario colombiano, y Fensuagro como una de las principales organizaciones agrarias del país debe jugar un papel preponderante.

Hoy atraviesa por un momento organizativo importante que le ha permitido llegar a su congreso con presencia en 24 departamentos del país, con organizaciones municipales y departamentales, avanzando en estrategias políticas y de lucha para el fortalecimiento de la soberanía alimentaria, la economía campesina, la defensa de la tierra y el territorio, por una reforma agraria integral, afianzando su permanencia en el campo implementando técnicas agroecológicas, involucrando a jóvenes y mujeres que cada vez más han logrado visibilizar su aporte a los procesos sociales.

En sus 38 años de organización y lucha Fensuagro ha estado al frente de grandes movilizaciones campesinas, toma de tierras, resistencia en los territorios, siempre articulada en espacios unitarios con los trabajadores del país hacia la construcción de una nueva sociedad.

Desde su fundación las mujeres hemos jugado un papel importante, pero es a finales de la década de los 80 cuando se nos tiene en cuenta en la estructura de la organización, consolidando su participación y desde allí vinculadas en todos los espacios, cada vez más empoderadas en la lucha organizada por nuestros derechos, que se agravan tanto por el rol social que nos asignan en el plano de la vida privada, como por las discriminaciones y estereotipos a que somos sujetas y que se profundizan en la implementación del modelo neoliberal donde funcionamos como fuerza laboral secundaria y marginal, utilizada por el sector empresarial para bajar los costos de producción.

En la última etapa Fensuagro ha abierto espacios de formación de mujeres con las organizaciones filiales, que se han realizado con presencia de pocos hombres, y también espacios de articulaciones y de unidad que nos han permitido reflexionar sobre los nuevos contextos, que se caracterizan por el despliegue general de los impactos del neoliberalismo y la ofensiva del capital, direccionada a tener un campo sin campesinos.

Así mismo, en la preocupación por la creciente migración del campo a las ciudades que impacta de manera negativa los procesos de desarrollo y organización, que se refleja en la feminización de la pobreza, la desarticulación de las familias y la pérdida de identidad cultural campesina, desde Fensuagro hemos avanzado en la comprensión de la relación entre el capitalismo y la cultura patriarcal, contribuyendo a la eliminación de actitudes discriminatorias y machistas al interior de nuestras organizaciones filiales, acertando en que la consolidación de los procesos organizativos campesinos se complementa con el reconocimiento del papel que ejerce la mujer campesina al interior de estos.

Por tal razón es de vital importancia promover su participación para avanzar en la transformación de las realidades políticas, sociales y económicas determinadas por el sistema capitalista.

La mujeres enfrentamos la doble condición de explotación y opresión: primero la explotación de los poderosos capitalistas y la opresión cultural ideológica que se manifiesta en concepciones machistas y discriminatorias, la transformación de las relaciones entre los hombres y las mujeres y de las estructuras económicas y de poder son inseparables en la construcción de un nuevo mundo para todos.

Por eso se hace necesario fortalecer los espacios de formación en la federación que permitan comprender que la lucha de las mujeres del campo es la lucha de todos; no es un problema sólo de las mujeres, sino de todos los explotados de la sociedad. Fensuagro debe trabajar por superar todo tipo de discriminación, primero al interior de nuestras organizaciones, y así fortalecer la lucha contra el patriarcado que no es otra que la lucha contra el capitalismo.

Hay que destacar que las mujeres hemos jugado un papel importante en todos los espacios y estructuras de la federación, en las direcciones de las organizaciones de base y espacios de articulación regional, nacional e internacional, especialmente en la CLOC/VC. Creciendo en conciencia y posiciones que nos permitan defender la soberanía de los bienes naturales como la tierra, el agua, los territorios, la soberanía alimentaria, revalorizando la agricultura campesina, y denunciando la destrucción de las tierras, de la vida de los campesinos por el uso del monocultivo, y por los daños que causan las transnacionales en el país.

En el XI Congreso de la Federación realizaremos la I Asamblea Nacional de Mujeres Fensuagristas, como sembradoras de rebeldía y resistencias en la lucha de los pueblos, con la participación de mujeres de todo el país, para analizar la situación de las mujeres en el campo, nuestras apuestas políticas en la trasformación de la sociedad, fortaleciendo el sentido de pertenencia e identidad organizacional a través de la socialización de la historia, el camino recorrido por las mujeres del campo y las fensuagristas, visibilizando las luchas y resistencias de las mujeres desde las organizaciones en las regiones y los aportes políticos a los procesos populares, al tema de la paz, desde nuestras propias construcciones.

Vamos por la paz, por los derechos de los campesinos y por la soberanía alimentaria.