Las temperaturas abrasadoras en el hemisferio norte, junto con lluvias e inundaciones desastrosas para las vidas y los medios de subsistencia, amenazan con convertirse en una nueva normalidad, advirtió la Organización Meteorológica Mundial
Alberto Acevedo
Mientras 80 millones de norteamericanos padecen temperaturas que al final de la semana pasada superaron los 41 grados Celsius, y toda la franja de países del norte de Europa vivían una situación similar, en una temporada de calor sin precedentes en la historia. El secretario general de las Naciones Unidas António Guterres prendió las alarmas y dijo sencillamente que el planeta ha desbordado la etapa del cambio climático, y ha entrado a la del ‘horno global’.
El anuncio del alto dirigente de la ONU estuvo antecedido de otra voz de alerta de la comunidad científica internacional, que indicó que la primera semana de julio fue la más calurosa no solo desde el momento en que se han venido haciendo este tipo de mediciones sino la más sofocante en los últimos 120 mil años, hasta el punto de que el aire se está haciendo paulatinamente irrespirable.
Las temperaturas, dijo la Organización Meteorológica Mundial, OMM en un comunicado, “están batiendo récords tanto en la tierra como en los océanos”, con “impactos potencialmente devastadores en los ecosistemas y en el medio ambiente”. En lugares como España y Uruguay hay sequías extremas, mientras que en algunos estados de Estados Unidos y provincias de China enfrentan olas de calor que ponen en peligro a millones de personas. Por su parte, el hielo antártico se derrite a niveles nunca antes vistos.
Estragos
El panorama en todo el mundo es desolador y se asemeja al horror narrado en el Noveno Infierno de la magistral obra del autor italiano Dante Aliguieri. Una oleada de devastadores incendios forestales está asolando a varios países de Europa, Norteamérica, África y Asia, obligando a miles de personas a evacuar sus entornos habituales, mientras las altas temperaturas causan estragos en el hemisferio norte.
En algunas zonas del Oriente Medio, norte de África y el Mediterráneo, las temperaturas alcanzan hasta los 50 grados centígrados, las más altas del mundo en los últimos años. La isla española de La Palma vive un feroz incendio forestal; reportan que cinco mil hectáreas ardieron, lo que provocó la evacuación de miles de personas.
Las temperaturas subieron por encima de lo normal en Países Bajos, Austria, Suiza, Alemania, Bulgaria, Croacia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Serbia, entre otros países. En Grecia, los servicios de emergencia intentan sofocar incendios forestales que se extienden por las principales islas, obligando a la evacuación de la población. En la ciudad italiana de Palermo, las temperaturas baten récords al llegar a los 47 grados centígrados.
Cada ola de calor es la peor
Las secuelas del calor elevado no dan tregua en Canadá. Solamente en este verano el fuego ha consumido más de 10 millones de hectáreas. El fin de semana anterior, las autoridades reportaron 990 incendios activos. Además, cada ola de calor es considerada como la peor del siglo. En Estados Unidos la situación no es mejor. Los incendios azotan a Oregón, Arizona, Nuevo México, Idaho, Colorado, Montana y Washington.
En Argelia, los incendios forestales han dejado al menos 25 muertos y un elevado número de personas evacuadas. El ministerio del Interior argelino reportó la semana pasada 97 incendios, agravados por fuertes vientos, en 16 provincias.
Las temperaturas abrasadoras en el hemisferio norte, junto con lluvias e inundaciones desastrosas para las vidas y los medios de subsistencia, amenazan con convertirse en una nueva normalidad, y subrayan la necesidad urgente de una mayor acción climática, advirtió la Organización Meteorológica Mundial.
“Las oleadas de calor están teniendo gran impacto en la salud humana, los ecosistemas, las economías, la agricultura, la energía y el suministro de agua”, precisó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.
Estos pronunciamientos no mencionan el hecho de que cada vez más personas desesperadas que buscan refugio en Europa, no solo huyen del desastre económico y de la guerra; muchos también son refugiados del colapso climático.
La respuesta del Norte global al fenómeno de las migraciones es la represión. Pero los flujos migratorios además dan argumento a la extrema derecha nacionalista y racista, para iniciar campañas xenófobas, que en no pocos sitios del viejo continente han llevado a sus lideres al poder. Es decir, el colapso climático también amenaza con traer fascismo y guerra en el planeta.