El movimiento estudiantil. Una década estelar: 1960-1970

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Las movilizaciones impusieron el reintegro de estudiantes expulsados.

José Ramón Llanos

El movimiento estudiantil colombiano ha tenido sus momentos o épocas estelares, una de ellas la década comprendida entre los años 1960 y 1970.

El período se inicia con la fundación de la Federación Universitaria Nacional (FUN). La aguerrida organización que consolidó la agremiación de los universitarios colombianos y planeó y dirigió las jornadas de lucha en favor de la autonomía, el cogobierno y las épicas lides antiimperialistas del universitariado nacional y aún de algunos colegios de secundaria. Recordemos las movilizaciones de los estudiantes de la costa Atlántica, especialmente en Barranquilla, Ciénaga y Cartagena.

Casi simultáneamente con la marcha de los estudiantes de la Universidad Industrial de Santander (UIS), que se tomaron a Bogotá y congregaron en la Plaza de Bolívar una multitud de 20 mil personas, los estudiantes del Colegio Barranquilla después de movilizar a todas las instituciones de educación públicas y aun algunas privadas, durante 45 días impusieron el reintegro de un estudiante expulsado por oponerse a la acciones arbitrarias de un rector y reaccionario, el cual al final fue destituido.

La huelga antiimperialista de 1965

El nivel de conciencia y organización de los estudiantes universitarios, orientados por la FUN, fue de tal nivel que respondió con efectiva contundencia con un paro de solidaridad y denuncia por la invasión yanqui a la República Dominicana a finales del mes de abril de 1965. Fue paralizada toda la universidad oficial colombiana y la denuncia contra los crímenes y vejámenes del imperialismo norteamericano en la patria del derrocado presidente Juan Bosch fue difundida en miles de volantes, boletines de prensa elaborados por los estudiantes.

El gremio universitario estaba tan unido y tan bien orientado por la FUN, que el rector de la Universidad de Antioquia que había expulsado a unos estudiantes que encabezaron la huelga de solidaridad, fue forzado a renunciar ante la perseverancia y eficacia del paro. El impacto de las movilizaciones fue de tal naturaleza que el periodista Manuel Cepeda escribió un artículo en la revista Documentos Políticos, que tituló: “Treinta mil estudiantes contra el imperialismo”.