Paula Andrea Moreno Alfonso
En 2024 se cumplirán 70 años desde que la lucha de las mujeres obtuvo el derecho al voto femenino que representó no solo la oportunidad de elegir, sino que inauguró la posibilidad de participar políticamente al interior del Estado, introduciendo por primera vez una voz, ausente hasta la fecha, en un espacio liderado exclusivamente por hombres.
El siglo XX se caracterizó por el despertar de la participación de las mujeres, quienes se enfrentaron a una desafortunada realidad y es que muy a pesar de los innegables avances, los espacios para la participación política de las mujeres en Colombia siguen siendo bastante limitados para una población que representa el 51,2 % de la población nacional.
Si bien para las elecciones del 2019 hubo un aumento en la participación política de las mujeres. Solo el 37,2 % del total de candidatas y candidatos inscritos a los comicios fueron mujeres, siendo elegidas tan sólo el 11% de las participantes.
Estas cifras son entendidas desde las condiciones adversas a las que nos enfrentamos las mujeres a la hora de participar en política, como son los roles y estereotipos basados en género o las prácticas discriminatorias, que no han permitido la interiorización en la vida política nacional la necesidad de contar decididamente con las mujeres para la creación y ejecución de políticas que cierren las brechas que sustentan las desigualdades basadas en raza, género o clase.
El Gobierno del cambio nos pone nuevos retos. Las mujeres que integramos el Pacto Histórico hemos trabajado para que hoy podamos afirmar que nuestras listas a los diferentes cargos de elección popular, en la presente contienda electoral, sean las de mayor participación para las mujeres a comparación de otras coaliciones y partidos. Esto se debe a la lucha del movimiento de mujeres y a la labor realizada por las y los comunistas, para que la voz de las mujeres fuera reconocida desde la multiplicidad de sus identidades.
Es por ello que encontramos en el distrito capital a una mujer joven e inteligente como lo es Heidy Sánchez Barreto, a quien por su gran liderazgo en el Concejo de Bogotá y en la política local se le ha asignado la honrosa tarea de liderar la lista del Pacto Histórico para ganar mayorías en el cabildo de la ciudad.
También tenemos el caso de Marcela Rodríguez, en la localidad de Bosa, mujer indígena, madre y trabajadora sobre quien se ha puesto el voto de confianza para asumir la importante labor de encabezar la lista a la Junta Administradora Local.
Los mencionados ejemplos, nos ratifican que es el tiempo de las mujeres y es el momento para que más perfiles femeninos ocupemos espacios relevantes en el espacio político, en la administración pública y en general, en las instancias decisorias de la vida política nacional, profundizando así la apertura que se inició hace casi 70 años con la aprobación del derecho al voto.
Asumir que el cambio es con las mujeres, nos reafirma en la necesidad de fortalecer los procesos de unidad, los derechos de las mujeres y el enfoque de género en sus programas electorales, que visibilicen las candidatas y trabajen codo a codo con ellas, con la seguridad de avanzar en la consolidación de las transformaciones que nos exige el momento histórico y los procesos políticos iniciados hace 93 años con el nacimiento del Partido Comunista Colombiano.