¿Democratizar los medios de comunicación?

0
858
Foto: Altaír via photopin cc

El pasado 7 de agosto, desde La Habana (Cuba), la delegación de paz de la guerrilla de las FARC presentó sus “diez propuestas mínimas para la democratización de la información y la comunicación y de los medios masivos de comunicación”.

Foto: Altaír via photopin cc
Foto: Altaír via photopin cc

Estas diez propuestas, a mi juicio, son muy importantes porque sin democratizar los medios masivos de comunicación y la información, va a ser imposible que esa organización vaya a tener algún futuro político en un país como Colombia. Si difícilmente tiene un buen cubrimiento lo que hace la izquierda legal y democrática hoy, las FARC menos lo van a tener al dejar las armas.

No nos digamos mentiras. Así haya habido duros golpes, ni la fuerza pública ha podido derrotar a las FARC, ni viceversa. La guerra que perdieron las guerrillas fue la mediática. El triunfo sobre la insurgencia se dio en el campo de la propaganda. El Estado logró construir e imponer, gracias a los grandes medios y los errores de la guerrilla, unos significados a la sociedad colombiana en general y estas no.

“Los ejércitos son inservibles y cualquier pueblo puede derrotarlos” dijo Fidel Castro alguna vez. Esta frase resume simplemente que para el triunfo de una fuerza política, las armas están de más y lo que realmente importa es el apoyo popular (entendido más allá de un simple voto). Y con esto no quiero decir que la fuerza pública lo tenga en su totalidad, lo que quiero decir es que gracias a la propaganda estatal, entre otras cosas que no desconozco (los errores), las FARC no tienen el apoyo popular suficiente para lograr una victoria por la vía armada. El Estado, que ha logrado construir su legitimidad parcial, ha logrado impedir que la guerrilla construya la suya.

Y quizá tengan un respaldo significativo en sectores rurales, y su lucha sea legítima para algunos o muchos, pero en un país centralista como Colombia, el grueso de la población –y donde se toman las grandes decisiones- está en las principales ciudades, especialmente en Bogotá, Cali y Medellín. Y en ellas los ciudadanos están alejados del campo y de los problemas rurales, y están en contacto permanente con unos medios de comunicación que resaltan y condenan enfáticamente los crímenes de la guerrilla pero se hacen generalmente los de la vista gorda con los crímenes de Estado, con las injusticias sociales, con las necesidades populares. No hay que olvidar que el Estado pauta en los medios y las FARC no.

Con o sin FARC, los medios deben democratizarse

Como el Estado colombiano logró construir e imponer sus significados a la sociedad en general, esta ya ni siquiera se molesta en analizar las propuestas de la guerrilla. Es por esto que seguramente esta propuesta de democratización de los medios será descartada tajantemente por la ciudadanía en general. Los medios de comunicación obviamente la rechazarán porque afecta su excelente negocio de la información y el entretenimiento. El Tiempo ya la rechazó en un editorial, y la FLIP, la APA y el CPB (reconocidas organizaciones gremiales de periodistas de grandes medios) ya hicieron sus criticas. Ignacio Gómez, periodista de Noticias Uno y presidente de la FLIP, afirma que más que democratizar, lo que hay que hacer es “crear más medios”, pero ¿estarán los grandes medios dispuestos a compartir la gran torta de la pauta publicitaria?

Y como las propuestas emitidas por las FARC son descartadas de plano sin análisis previo, debo decir que con o sin las FARC, en cualquier país del mundo que pretenda ser democrático, es necesario democratizar los medios.

Es que un Estado democrático es aquel en el que el poder está regulado y equilibrado para impedir que se cometan abusos. Por eso Montesquieu propuso la tripartición del poder público, para que el poder –divido en ramas- se controlara a sí mismo. Pero esta teoría de pesos y contra pesos es obsoleta en los Estados de hoy, donde el poder privado ha emergido como una fuerza mucho más poderosa que el poder público, y parte de este poder privado radica en los grandes medios de comunicación.

Empresarios y banqueros poderosos no se contentan con sus actividades originales y compran acciones en medios de comunicación. El espíritu original de la prensa y el periodismo pierde su sentido romántico y libertario, y pasa a ser entendido como negocio, poder y propaganda. Hoy la pauta manda y el publirreportaje es la piel de oveja que se ponen muchos lobos con capacidad de pago.

La democratización es necesaria para restarle poder a los grandes medios, banqueros, empresarios y políticos tradicionales. Para evitar la concentración del poder y los abusos. Democratizar los medios es darle a los ciudadanos más opciones para informarse, es permitirle a los medios alternativos surgir y no morir en el intento de competir contra los grandes, es dar acceso por igual a gobierno y oposición, es darle voz a los que tienen voz pero no dan rating. Es privilegiar la cultura como una forma de educar para la paz, por encima de las grandes producciones que enaltecen la violencia y la cultura mafiosa del dinero fácil, las tetas operadas y el narcotráfico.

Democratizar los medios es necesario para tener un país más incluyente. Ahora, lo que hay que debatir es esa propuesta y contrastarla con otras que haga el gobierno, la sociedad civil, los grandes medios y sobretodo los medios alternativos. No nos quedemos entonces en la posición facilista y mediocre de pensar que “como lo dijeron las FARC y las FARC son narco terroristas, entonces no vale ni la pena debatirlo”.

La Tribuna