lunes, marzo 4, 2024
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Crisis en Irak: Se consolidan fuerzas rebeldes

Importantes sectores de opinión ven en esta ofensiva rebelde el fracaso de la política intervencionista norteamericana, que en diez años fue incapaz de lograr un gobierno de unidad nacional y sacar el país adelante, como lo prometió la Casa Blanca.

Registro del avance rebelde sobre Bagdad.
Registro del avance rebelde sobre Bagdad.

Sin lugar a dudas, las fuerzas rebeldes que pugnan por el derrocamiento del actual régimen pro norteamericano de Irak han conseguido sucesivos éxitos militares, que ponen en la cuerda floja al gobierno títere de Nuri al Maliki, y se colocan a las puertas de Bagdad, la capital del país, sin que Estados Unidos y la OTAN hayan podido, hasta el comienzo de la presente semana, lanzar una ofensiva intervencionista, debido a la crisis económica interna de la primera economía del mundo y sus contradicciones con los aliados de Occidente.

El denominado ‘Estado Islámico de Irak y el Levante’ (EIIL), que opera también en Siria, y que ha liderado la actual ofensiva militar por capturar Bagdad y derrocar el gobierno de al Maliki, es señalado por medios occidentales como brazo de Al Qaeda, y lo descalifican como un grupo fundamentalista y terrorista que pretende establecer un califato en Irak de orientación islámica que, de triunfar, desestabilizaría la correlación de fuerzas en esa región del mundo y pondría en riesgo los frágiles equilibrios políticos hasta ahora existentes.

Lo cierto es que en menos de una semana, y casi sin resistencia, consiguieron el control de la mitad del norte del país. Mostraron videos en los que ejecutaron a más de 1.700 soldados de las tropas regulares y alcanzaron el control de ciudades que albergan ricos yacimientos petroleros, explotados por corporaciones transnacionales norteamericanas, francesas y británicas.

El movimiento suní, que se proclama líder del alzamiento, no es la única fuerza que combate al actual régimen. A su lado luchan estructuras tribales víctimas del fanatismo y el autoritarismo del actual régimen de Bagdad. Hay una alianza de fuerzas suníes con los yihadistas, que se pronuncian por un cambio de gobierno.

Pero también se mueven, como pez en el agua, las estructuras militares supérstites del antiguo ejército de Sadam Hussein, que intentan liderar procesos políticos emancipatorios y antiimperialistas. A la cabeza de ellos está Izzat al Durri, el oficial de más alto rango del ejército de Saddam Hussein, que continúa activo, nunca fue capturado y se erige como una figura simbólica entre la población.

Independientemente de que no se compartan los objetivos políticos y religiosos de las facciones rebeldes, lo cierto es que han encontrado a un ejército oficial desmoralizado, que no tiene intenciones de meterse en un combate que no los representa como fuerza social. Importantes sectores de opinión ven en esta ofensiva rebelde el fracaso de la política intervencionista norteamericana, que en diez años fue incapaz de lograr un gobierno de unidad nacional y sacar el país adelante, como lo prometió la Casa Blanca.

Obama, pese a su descrédito en el manejo de la situación en esta región, no descarta una intervención militar abierta y ha empezado a mover buques y aviones de guerra a la frontera iraquí. De hacerlo, sería otra aventura militarista más que aumentaría el aislamiento y desprestigio de Estados Unidos en esta parte del mundo.

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