Colombia y Venezuela: como un solo pueblo

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Foto Presidencia de la República

Gracias a la voluntad política de los mandatarios de los dos países, se restablecen las relaciones diplomáticas y se inicia un nuevo momento de progreso y solidaridad entre los dos pueblos hermanos. “Esta es nuestra casa y no hay razón para cerrar sus puertas», expresó el presidente Gustavo Petro en el puente Simón Bolívar

Carolina Tejada Sánchez
@carolltejada

En un hecho calificado por muchos como histórico, los 2.300 kilómetros de frontera entre Colombia y Venezuela se abrieron el pasado 26 de septiembre por orden de los mandatarios de ambos países, con el objetivo de reactivar las relaciones diplomáticas y económicas. En el puente Internacional Simón Bolívar, que comunica a Villa del Rosario, en Norte de Santander, con San Antonio del Táchira, del lado venezolano, se materializó la voluntad política de Gustavo Petro y Nicolás Maduro, acto del que el mundo fue testigo.

La frontera, una de las más activas en el intercambio económico del continente, que por más de siete años fue cerrada intermitentemente hasta su cierre total hace tres, se abrió a las 9 de la mañana, e inmediatamente empezaron a llegar al puente el ministro de Transporte de la República Bolivariana de Venezuela, Ramón Velásquez Araguayán; el ministro de Comercio Industria y Turismo de Colombia, Germán Umaña; el embajador de Venezuela, Félix Plasencia; el canciller colombiano, Álvaro Leyva y el gobernador del Estado del Táchira, Freddy Bernal. En el acto protocolario también llegó el presidente de Colombia Gustavo Petro, quien cerró el evento con un discurso de apertura democrática, de reconciliación y de solidaridad entre los pueblos.

Como acto simbólico, el acuerdo quedó cerrado con el paso de lado y lado de la frontera de gandolas, como dicen en Venezuela, o tractomulas como les llaman en Colombia, cada una vestida con sus banderas tricolor, transportando aluminio hacia Cúcuta y papel higiénico, papelería e insumos médicos hacia el Táchira. Ciudadanas y ciudadanos venezolanos y colombianos acompañaron la jornada que fue transmitida por los medios de comunicación a nivel internacional, pues este sería el primer acto político que avivara un nuevo momento para la economía y el intercambio cultural. Las naciones, dijo Petro, “nunca debieron tener las puertas cerradas”.

El presidente Gustavo Petro, acompañado de algunos integrantes de su gabinete, se reunió con ministros del Gobierno venezolano en la apertura de la frontera. Foto Presidencia de la República

Un acontecimiento cargado de esperanza

Antes del cierre de la frontera, cientos de familias no solo compartían lazos de amistad, también existía una dependencia económica por el intercambio de bienes y servicios. Esta no solo era comercial, la había en el acceso a la salud o la educación. No era sino pasar el puente en el transporte público fronterizo, y en menos de media hora habitantes de cada país podían acceder a ellos. Muchos menores y jóvenes de San Antonio o San Cristóbal, o en Villa del Rosario o Cúcuta, en el día estudiaban o accedían a los centros de salud en el hermano país. El intercambio de arte y la cultura también había disminuido, los encuentros binacionales de teatro, música y recitales de poesía se habían suspendido.

Los más amplios efectos del cierre fronterizo se vieron en el intercambio económico y la sobrevivencia de la población, situación aprovechada por los narcos y la delincuencia organizada que, desde la ilegalidad y la violencia, impusieron nuevas formas de relacionamiento. Por los puentes no volvieron a pasar gandolas, pero sí ríos de comercio y gente por las trochas, que se convirtieron en rutas del delito y del paso, no solo de mercancías, sino de la trata de personas de Venezuela a Colombia.

En tiempos de auge económico, y con las relaciones económicas y políticas normalizadas, la realidad era otra. Segú la cámara colombo venezolana, en el 2015, el intercambio comercial llegó a mil 331 millones 86 mil 640 dólares, mil 60 millones 172 mil 801 en productos de Colombia y 270 millones 913 mil 839 dólares en productos de la República Bolivariana de Venezuela. Estas cifras cayeron en picada con los cierres y en el marco de la pandemia.

En el acto protocolario, el ministro de Transportes de Venezuela, quien encabezó la delegación de alto nivel de su país, expresó: «Los pasos fronterizos desde hoy quedan abiertos, el transporte comercial también». Las personas, según el ministro, podrán circular a pie entre las cinco de la mañana hora local y las seis de la tarde todos los días, y el transporte lo hará entre las 10 y las cinco de la tarde.

Con las puertas abiertas, las embajadas y consulados se abren también para empezar la actualización de documentos que permitirán ir reactivando la economía. Lo que queda del año será un buen medidor del funcionamiento de los acuerdos y el intercambio económico. Los discursos de odio entre las dos naciones han cambiado, hay voluntad de cabio por la necesidad de la hermandad, el progreso y la solidaridad. Con esta apertura y compromisos diplomáticos, llega también el fin de las amenazas de guerra en el Caribe y en la región andino-amazónica.

En la reapertura de la frontera, gandolas transitaron por el puente Internacional Simón Bolívar portando las banderas de cada país. Foto Presidencia de la República

Las impresiones de cada país

En su intervención, el mandatario colombiano, debajo de un sol imponente dijo: “Deseo que las primeras personas beneficiarias sean las que viven a lado y lado de la frontera, las que se arriesgaban por esas trochas: las mujeres que caminaban por allí, incluso por parte de funcionarios que llegaban a cobrar peaje de bandas, multicrimen, que podían matar, que podían violar”. Enfatizó en la necesidad de la prosperidad entre las naciones y que ese puente sea el inicio, ojalá con el de Tienditas que la próxima semana se inaugura, del progreso de estas dos regiones: Táchira y Norte de Santander.

Luego del acto protocolario, el presidente Nicolás Maduro señaló: «Desde la historia que nos une, le envío al presidente Gustavo Petro el agradecimiento de más de 30 millones de venezolanos y venezolanas por este paso inmenso que hemos dado para restituir las relaciones de hermandad, de unión, de cooperación, de complementariedad entre nuestros pueblos, que es lo más importante». En su cuenta en Twitter calificó la reapertura como «un hecho histórico», el inicio de una etapa de relaciones de hermandad, respeto y paz entre ambos países. «Somos pueblos unidos por el lazo inquebrantable del bolivarianismo», indicó el mandatario venezolano.

El acontecimiento que tuvo como preámbulo varias reuniones diplomáticas y un encuentro binacional de poetas, derrumba los muros del sectarismo político y abre un camino a la relación afable entre los dos vecinos. Asimismo, es un nuevo momento para la población fronteriza, la misma que se acercó al Puente Internacional a acompañar el acto y expresar su satisfacción por la regularización del tránsito, cuyo bloqueo solo dejó pasos irregulares de violencia.

Colombia y Venezuela no solo comparten un puente, son una cultura entrelazada de “Chamos y Toques” que muy seguramente y con otro semblante, comerán hayacas en esta Navidad y al son de los Billo’s Caracas Boys cerrarán un nuevo ciclo para recibir un año nuevo, apelando los deseos de Petro, “con prosperidad”.