Capitalismo: “Una economía al servicio del 1%”

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Foto: Angela Schlafmütze via photopin (license)

Este orden ha demostrado su fracaso y por sus vías jamás encontraremos un mundo verdaderamente estable y justo para todos y todas; solo construyendo una alternativa al capitalismo en la perspectiva claramente socialista podremos allanar el rumbo indicado para la vida digna de los pueblos del planeta.

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Sebastián Forero

Oxfam, la famosa ONG que lucha contra la pobreza en el mundo, en su más reciente informe nos muestra como el mundo de hoy enfrenta la desigualdad más abismal y vergonzosa en la historia de la vida humana. Nunca antes, la concentración de la riqueza se había reducido a un puñado de personas tan pequeño cuyos capitales están superando los ingresos de la mitad más pobre de la población mundial.

Para cualquier persona con una pizca de sensibilidad social sentiría un vacío tremendo al leer con detenimiento tan escandalosas cifras. “Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta”, y como se comentó al principio “en 2015, sólo 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones” de personas. Así mismo, el informe señala como los ingresos del 10% más pobre del planeta solo ha aumentado 3 dólares en 20 años, lo cual evidencia como la riqueza se ha ido concentrando sostenidamente de manera ininterrumpida.

Sumado a lo anterior, los grandes poseedores de capital han encontrado los mejores nichos de acumulación en la evasión, llevando grandes porciones de sus inconmensurables ganancias a los paraísos fiscales, amparados en los organismos multilaterales que se hacen los de la vista gorda. Según el informe, alrededor de 7,6 billones de dólares reposan en estos ‘paraísos’, configurando un verdadero crimen contra las clases trabajadoras que deberían estar siendo beneficiados por la carga impositiva a tales capitales fugados.

Pero esto no es todo, el fundamentalismo de mercado, no ha podido de forma alguna ser una alternativa para la superación de las grandes brechas de género. Incluso, el mismo FMI ha señalado que los países donde hay más desigualdad es donde la inequidad entre mujeres y hombres es más amplia, derivando así el hecho de que las mujeres son las más pobres entre los pobres.

¿Y quién va a responder por tanta barbarie? ¿Cuantas promesas incumplidas por las grandes potencias, cuantos “programas de cooperación”, cuantos discursos de oropel que esconden en sus arcas la acumulación más indignante, a costa de la destrucción del medio ambiente y trabajo de millones en la precariedad, la miseria y la enfermedad?

La economía mundial está colapsando, sus fuentes de recursos se agotan, la deuda pública de las grandes potencias es en términos reales impagable, y muchas de las grandes empresas de la economía se encuentran en banca rota; Pfizer, Hewllet Packard, Exxon, Ford y Cargill, entre otras han reducido su valor accionario en más o menos un 30%. Así mismo, los Brics, que controlan cerca del 14% de la economía mundial, representan la rebelión capitalista que jugará a competir con las mismas reglas para ocupar su lugar en el mercado mundial y no son una alternativa para el bienestar de la humanidad.

El que tenga ojos que vea, no se trata de errores del sistema, no se trata distorsiones en el mercado y fallas corregibles. Se trata de un sistema que asesina más que cualquier guerra, que no es viable para la humanidad, y que todos los días conspira contra la vida misma. No existe un capitalismo amable, ni sostenible, ni sustentable, solo discursos fútiles que le legitiman en los grandes medios, y la espada de las potencias imperialistas que abren paso a la acumulación a través de la guerra y el despotismo de sus organismos multilaterales.

Abramos campo a la una conciencia anticapitalista, a la lucha organizada desde una lógica local, nacional y global; este orden ha demostrado su fracaso y por sus vías jamás encontraremos un mundo verdaderamente estable y justo para todos y todas; solo construyendo una alternativa al capitalismo en la perspectiva claramente socialista podremos allanar el rumbo indicado para la vida digna de los pueblos del planeta.