Caballería ligera: A financiar la paz

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Cartagena de Indias. Foto: Jairo Páez via photopin (license)

Basta analizar la historia de Colombia para identificar a quienes tienen el deber de financiar el proceso posterior a la firma de los acuerdos en La Habana.

Cartagena de Indias. Foto: Jairo Páez via photopin (license)
Cartagena de Indias. Foto: Jairo Páez via photopin (license)

José Ramón Llanos

¿Quiénes deben financiar la paz? Muchos, especialmente los latifundistas, los empresarios, los políticos burgueses, los dueños del capital financiero, y por supuesto, el imperialismo norteamericano. Todos ellos dan respuestas a medias, eluden las respuestas o señalan a otros como financiadores obligados de la paz. Todos los mencionados son responsables y beneficiarios de la violencia en sus distintas formas de manifestarse y asolar al país, especialmente a la clase popular, como la llamaba Camilo, el sacerdote inmortal. Los responsables que deben primeramente responder ante el pueblo y la historia son los burgueses que detentaron el poder durante más de dos cientos años, ya que por cobardía o por avaricia entregaron los recursos naturales, especialmente minas y petróleo a la acción depredadora del inversionista extranjero. En concreto, al imperialismo estadounidense principal expoliador del país, a partir de los años cuarenta del siglo XX.

Obviamente, los primeros generadores de la violencia fueron los liberales y conservadores que a lo largo del siglo XIX lucharon cruentamente por el poder en 15 guerras civiles, la última de las cuales terminó en el año 1902. En la primera mitad del siglo XX, los conservadores desataron la llamada Violencia contra liberales y comunistas, esta violencia se prolongó hasta la caída del dictador Gustavo Rojas Pinilla y los inicios del Frente Nacional.

El actual conflicto social armado, todos sabemos, es consecuencia de la aplicación del Plan Lasso. Latin American Security Operation, diseñado por los Estados Unidos y aplicado por el gobierno de Guillermo León Valencia quien ordenó los bombardeos contra las zonas rurales. Los campesinos para defenderse tuvieron que organizar las FARC-EP.

Infortunadamente el país soporta hace casi cien años sin pausa una forma de violencia que destruye el medio ambiente, envenena el aire y las fuentes de agua, explota al trabajador y se lleva nuestra riqueza, con la complicidad del Gobierno nacional. Los únicos beneficiarios de este saqueo son las empresas del imperio. Por tanto deben devolverle parte de la riqueza escamoteada con esa forma de violencia al pueblo colombiano, financiando la paz y poniendo fin al atropello y al saqueo del país.

Finalmente, los latifundistas que han utilizando las Fuerzas Armadas y delincuentes financiados y armados por ellos para despojar las tierras de los campesinos. Además desplazaron muchas familias y las condenaron a malvivir en los extramuros urbanos. Por último, los banqueros administradores de los capitales parasitarios, que utilizan formas refinadas de violencia económica contra toda la población. Basta analizar la historia de Colombia para identificar a quienes tienen el deber de financiar el proceso posterior a la firma de los acuerdos en La Habana.