Bogotá: Asamblea popular en defensa del territorio en Usaquén

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Habitantes de los Cerros Orientales en la Asamblea Popular. Foto Marcelo Molano.

“Vemos que la zona de adecuación se quiere recuperar para convertirla en zonas de disfrute y esparcimiento, pero no para toda la población, no para quienes hemos vivido aquí históricamente”: José Luis Vargas

Habitantes de los Cerros Orientales en la Asamblea Popular. Foto Marcelo Molano.
Habitantes de los Cerros Orientales en la Asamblea Popular. Foto Marcelo Molano.

Carolina Tejada

Los barrios que han estado ubicados desde hace más de cincuenta años sobre los Cerros Orientales, fueron fundados por comunidades humildes, algunas de ellas desplazadas que buscando la posibilidad de una vivienda digna, vieron con buenos ojos asentarse sobre esta zona, que además de la tierra les ofrecía el mínimo vital, aquí se encontraban varias quebradas que les garantizaban el recurso para los animales, las huertas y para su propio consumo.

Una historia de lucha por el territorio

Esta es la historia de lo que hoy se conoce como la UPZ San Cristóbal Oriental, donde poco a poco se fueron construyeron barrios enteros, una actividad comercial, unos lazos comunales y familiares que han trascendido de generación en generación. Aún en estas zonas, desde donde se puede divisar la ciudad, donde cada año para el mes de agosto miles de personas aledañas suben al mirador La Cruz para elevar cometa, o al Campincito, como le denominan a la cancha histórica donde los jóvenes y más adultos se reúnen a jugar fútbol.

En este pedazo de tierra-mirador, también se pueden observar los abuelos con sus mulas o vacas llevadas de cabestreo para pastar o las huertas desde donde varias familias garantizan una entrada económica o ajustan su economía alimentaria cada mes. Parte de la herencia de estas comunidades, es la de la organización, así lograron garantizar los derechos públicos como agua potable, luz, y algunas calles pavimentadas. Así lo menciona José Luis Vargas, líder juvenil y comunal de esta UPZ.

En esta zona de la ciudad, también se encuentran áreas de explotación minera, de manera individual y sin conocer las consecuencias, algunos pobladores hacían explotación de canteras en algunas áreas. Sin embargo, empresas con mayor potencial para la explotación, desde hace cincuenta años también venían explotando las canteras. Quien transite sobre la carrera séptima entre calles 160 y 170 puede observar los vacíos de montaña, los pies de montaña que estas empresas les han quitado a los cerros. Muchas de estas empresas, hoy se han convertido en firmas constructoras.

Una esperanza legal que está en riesgo

En noviembre de 2013, el Consejo de Estado se pronunció sobre los Cerros, derogó unas medidas cautelares que existían, y entregó responsabilidades individuales y colectivas al Distrito y a la Corporación Autónoma Regional, CAR, entre otras entidades. Los compromisos del fallo son: analizar el terreno, realinderar los cerros y adecuar espacios para que las poblaciones vivan bien y sin riesgos en los asentamientos.

El gobierno de Gustavo Petro por su parte, saco una resolución, la 485 de 2015 que sería el Plan de Manejo para el Área de Ocupación Pública Prioritaria de la Franja de Adecuación de los Cerros Orientales, el cual busca conservar, preservar, rehabilitar y recuperar esta zona del pulmón de Bogotá y que fueron explotación de canteras. Esta resolución cubre un área de más 520 hectáreas de las 973 que tiene la franja de adecuación.

La amenaza de Peñalosa sobre los cerros

El pasado domingo 19 de junio, las juntas de acción comunal y las comunidades de la UPZ San Cristóbal Oriental, más conocida como corazón de la mariposa, se reunieron en asamblea popular, con el ánimo analizar las consecuencias de algunas iniciativas que la administración de Peñalosa tiene para el territorio.

VOZ estuvo allí y según mencionaron en este espacio los representantes de las más de cinco juntas de acción comunal, esta iniciativa se promueve por la necesidad de defender la permanencia en el territorio, ante el asedio de Peñalosa de urbanizar la franja de recuperación y adecuación ambiental de los Cerros Orientales. Uno de los elementos que se señala desde la nueva administración en Bogotá, es que existen zonas de alto riesgo.

Estela Velandia es una lideresa histórica de esta UPZ, hace parte de la Mesa Ambiental de Cerros de Bogotá; VOZ dialogó con ella y comentó: “lo que quieren el ministerio de Vivienda y planeación distrital, es derogar esta resolución, con el ánimo de responder a los interés de la alcaldía que es construir sobre los Cerros. Esto nos afecta, porque ya no las van a proteger, las van a construir y los principales afectados somos los habitantes históricos de esta zona”.

La comunidad asegura que lo que busca la administración es promover un desalojo o acciones legales que obliguen a que las familias respondan con la mitigación de alto riesgo, cosa que gracias a las condiciones económicas de sus habitantes, esto no se podría hacer.

Estela asegura que ya han pasado situaciones en las que las administraciones le entregan las responsabilidad a los habitantes de la remoción en tierra, y no a las empresas quienes han venido explotando las canteras. “En 1995 en Soratama, cuando estaba la administración de Mockus, se presentó un accidente, hubo un deslizamiento por culpa de la explotación de las canteras y una familia murió. La solución de Mockus fue mandar la policía para desalojar a la gente de sus casas, pero la gente se organizó y no los dejó subir a la montaña, la gente les dijo: “no señor, esto es culpa de las canteras, no de las comunidades. Y así hay más situaciones”.

La propuesta de las comunidades

“Queremos organizarnos, tener mayor información, estamos buscando alianzas con universidades y abogados, para encontrar soluciones, queremos saber, qué acciones jurídicas podemos hacer para defender el territorio y evitar que los pobladores históricos que son los fundadores de estos barrios, los desplacen hacia las periferias de la ciudad, lejos de su entorno y su hábitat”, asegura Estela.

Por su parte, José Luis Vargas, asegura que “teníamos unas mínimas garantías con la administración de Petro, y lo que va a terminar siendo esta zona son unos condominios de clase media alta”. Esto lo menciona porque las comunidades ya conocen de proyectos de multinacionales y constructoras que en proyección, aspiran a construir edificaciones de alto costo, y que por ende, necesitan de los predios que hoy ocupan los habitantes históricos para poder avanzar en sus pretensiones económicas.

Igualmente, comenta José Luis: “Estamos en desacuerdo, en que se haga una nueva extracción de la zona de reserva forestal de los Cerros, y menos para lo que va a terminar siendo. Vemos que la zona de adecuación se quiere recuperar para convertirla en zona de disfrute y esparcimiento, pero no para toda la población, no para quienes hemos vivido aquí históricamente”.

Finalmente aseguran que con las juntas de acción comunal, y la organización de las comunidades de los barrios que se verían afectados, proyectan unas jornadas de sensibilización. Esta primera asamblea popular, a la cual asistieron más de cien personas, se proyecta como el grupo que asambleístas que promoverán la defensa de los cerros, la planificación de iniciativas para mejorar las condiciones de vida de la gente y la permanencia en el territorio. Una de estas primeras exigencias, es que se pueda lograr una audiencia pública, con las autoridades del distrito y con participación de esta mesa de trabajo, en aras de exponer y exigir los derechos sobre el territorio.