viernes, abril 4, 2025
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Biden, un paso al costado

Sus lapsus y confusiones mentales, el apoyo abierto del gobierno estadounidense al genocidio en Gaza y su desastroso desempeño en el primer cara a cara con Trump incidieron en la decisión

Ricardo Arenales

“Creo que lo mejor para mi partido y para el país es que salga (de la carrera electoral) y me centre en cumplir mis obligaciones como presidente durante el resto de mi mandato”, anunció, en una no tan sorpresiva decisión, conocida el domingo pasado, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, al indicar en su cuenta de X que no iba más como aspirante a la candidatura para la reelección presidencial.

El anuncio era esperado con ansiedad. Muchos lo daban por hecho. Este semanario había adelantado una nota en la que auguraba que la renuncia sería antes de una semana, y así pasó. La presión, dentro de las filas de su propio partido, crecía de manera exponencial, y Biden, finalmente, dio el brazo a torcer y anunció que daba un paso al costado en su aspiración a continuar en la Casa Blanca por un período más.

Y, a pesar de que se veía venir un anuncio semejante, lo cierto es que el Partido Demócrata, en medio de un clima de ansiedad y de no poca incertidumbre, transita por un camino desconocido en el que su mejor carta sale de la baraja a un mes de la Convención nacional del partido y a cuatro meses de las elecciones generales.

Kamala entra en escena

Biden hizo otro anuncio: “Hoy quiero ofrecer mi pleno apoyo y respaldo a Kamala Harris para que sea la candidata de nuestro partido este año”. A su vez, la vicepresidenta, pocos minutos después, también se pronunció confirmando la aceptación de la postulación. “Mi intención es ganarme esa nominación”, indicó. El mismo domingo se supo que Kamala Harris comenzó a recibir importantes respaldos de la cúpula de su partido, incluso donaciones generosas, que antes habían sido negadas a Biden.

Tampoco la reacción de los republicanos se hizo esperar. Donald Trump, ya confirmado como candidato oficial por la Convención de su colectividad, dijo tener la convicción de que “es más fácil derrotar a Kamala que a Biden”. Manteniendo su tono de confrontación con la contraparte demócrata, el expresidente dijo que Biden “va a pasar a la historia como el peor presidente de nuestro país”.

Esta afirmación apunta a un problema crucial en la campaña Trump: el candidato republicano, en buena parte se quedó sin discurso, puesto que el centro de su campaña apuntaba a desacreditar la figura de su contendor, al que calificó indistintamente de loco, de incapaz, enfermo mental y otros señalamientos semejantes. Ahora, con Kamala Harris en escena, Trump debe cambiar sustancialmente su discurso de campaña.

Renunciar dos veces

Las andanadas republicanas también apuntan a señalar que si Biden reconoce su incapacidad para mantener la aspiración a la reelección, también es incapaz de continuar ejerciendo la presidencia de la nación y, por consiguiente, debe renunciar al cargo. Así, al menos, lo expresó el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Jhonson.

Es probable que ahora Trump, al enfilar baterías contra Kamala, diga que la candidata es “más de izquierda” que Biden, como han sido los términos de último momento, en los que llegó a calificar al actual mandatario norteamericano de ‘marxista’.

No habían transcurrido 24 horas desde la última vez que Biden había asegurado que no iba a renunciar a su postulación y que seguía convencido que era la mejor opción de su partido para garantizar un período más en el poder. Entonces hizo el anuncio de que declinaba su aspiración. ¿Qué lo hizo cambiar?

Lapsus y rebeliones

Una serie de hechos de última hora se yuxtaponen. El que pudo haber rebosado la copa fue el cara a cara con Trump, en el que el candidato demócrata se mostró incoherente, distraído, sin fuerza argumentativa. Esta actuación disparó las críticas dentro de su colectividad, las cuales con más fuerza aconsejaron su dimisión, mientras los grandes contribuyentes demócratas anunciaban el retiro de sus aportes.

Las lagunas mentales del presidente-candidato se extendieron al escenario de la última cumbre de la OTAN, en la que Biden ofreció la palabra a Zelenski y lo presentó como el ‘presidente Putin’. Y, en el mismo escenario, se refirió a su pupila Kamala Harris como la ‘vicepresidenta Trump’.

Un hecho que pasó desapercibido es que, en el mismo lapso, se presentó una rebelión en el staff de la burocracia del Estado, cuando al menos doce funcionarios gubernamentales presentaron su dimisión en rechazo a la inflexible postura de Biden en defensa del gobierno genocida de Benjamin Netanyahu en Israel.

Complicidad con la matanza

Los doce funcionarios, que hicieron pública su renuncia, acusan a Estados Unidos de dar cobertura diplomática al continuo flujo de armas a Israel, asegurando “nuestra innegable complicidad en la matanza y la inanición forzada de una población palestina asediada en Gaza”.

La reacción de estos funcionarios es reflejo de una creciente postura del pueblo norteamericano contra la financiación de la guerra en Gaza. Así, al menos, lo expresó la ola de protestas universitarias que armaron campamentos de solidaridad con la causa del pueblo palestino, mientras analistas indicaban que la postura cómplice del gobierno Biden con los bombardeos en Gaza, redundarían en la poca aceptación de su candidatura.

Otro factor, tal vez de los que más influyeron en la decisión presidencial, es la actitud de los llamados ‘pesos pesados’ del Partido Demócrata que, como en el caso del expresidente Barack Obama, nunca pidieron públicamente la renuncia de Biden a la postulación, pero, de manera discreta, trabajaron en favor del retiro, incluyendo conversaciones privadas con el candidato.

Está el caso de Hollywood, bastión demócrata por excelencia, donde un grupo de influyentes ejecutivos, donantes y líderes políticos, se apersonaron de llevar sobre sus espaldas la rebelión del Partido contra el actual presidente de Estados Unidos, actuando entre bambalinas para que pusiera fin a su aspiración en la Convención demócrata de noviembre.

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