¡Basta de culparnos!

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El feminicidio de la DJ bogotana Valentina Trespalacios ha sido monetizado por los principales medios de información

A propósito del desbordado tratamiento mediático en el caso de feminicidio de Valentina Trespalacios, VOZ consultó la opinión de dos comunicadoras sociales sobre el periodismo y la narrativa hegemónica de la mujer, la monetización que producen los titulares y la revictimización por cuenta del sensacionalismo

Anna Margoliner

El caso de Valentina Trespalacios no solamente deja en evidencia cómo la sociedad revictimiza a las mujeres por su trabajo y apariencia física, sino también como lo hacen medios de comunicación, en la mayoría de casos tradicionales, con la finalidad de expandir su rating o monetizar la noticia dejando de lado el enfoque de género y banalizando los hechos alrededor de las Violencias Basadas en Género que derivan, incluso, en feminicidios, como es el caso.

VOZ consultó la opinión de Ana María Vélez, directora y presentadora del programa de opinión y debate La Otra Cara de la Moneda de Cablenoticias y presentadora del noticiero, y de Andrea Forero-Hurtado, docente investigadora, dramaturga, consultora en comunicación estratégica y gestora cultural. Las comunicadoras profundizan en el impacto de los medios de comunicación y analizan la importancia del enfoque de género dentro del discurso de los mismos.

Feminicidios y cubrimiento

Sobre la importancia del enfoque de género en las noticias relacionadas con feminicidios, la profesora Andrea destaca que, “el enfoque de género es muy importante en todos los ámbitos de la vida, pues de él deriva la posibilidad de nuevas relaciones y por ende la construcción de una mejor sociedad. Siendo la prensa una institución que se encarga de la gestión de la información pública, la manera en la que cumple con su función debería ser más cuidadosa con temas tan sensibles como el de los feminicidios.”

Por su parte y de acuerdo a su experiencia personal como víctima de VGB, Ana María menciona: “Tenemos varios vacíos que bien deberían ser llenados a través de capacitaciones desde las organizaciones que se han dedicado a entender cuál es la importancia que tiene como tal ese enfoque de género, por qué se presentan los feminicidios, de explicarla a las audiencias que hay detrás de este tipo de delitos que se cometen con tal frecuencia. Todavía como sociedad no hemos entendido esto y precisamente por esto vemos comentarios como ‘también existe violencia contra los hombres’”.

A partir de la narrativa discursiva de la noticia se construye una idea hegemónica de la mujer en la sociedad colombiana. “Cuando vemos este tipo de cubrimientos, pareciera que los medios de información tuvieran la consigna de ubicar a las mujeres en una posición de vulnerabilidad, hacen un acercamiento totalmente inadecuado de las noticias, desde el mismo lenguaje, la forma y el orden en que se presentan los titulares, el señalamiento a la víctima como merecedora de un castigo y con ello el escarnio público, la revictimización, la imprecisión sobre la leyes, la exposición de la vida privada, la selección de la información que se va a presentar, el sensacionalismo, etc. Todo lo contrario, a la rigurosidad y a la ética que define al verdadero periodismo”, reflexiona Andrea.

Además, agrega que, las mujeres en Colombia seguimos siendo cosificadas, sexualizadas, acosadas, perseguidas, trivializadas, señaladas. “No es diferente en el discurso que los medios hacen de nosotras, más bien al revés, en gran parte todo lo que sucede con nosotras es justamente porque desde esos mismos medios hay unos aparatos discursivos que legitiman cierto trato a las mujeres que es normalizado incluso por nosotras mismas. No son los medios quienes construyeron esas representaciones sociales, pero sí han sido actores importantes en su transmisión y reproducción”, comenta la docente.

Por otro lado, Ana María cree que hemos avanzado. “Vienen desapareciendo, por ejemplo, muchos términos apelativos frente a casos de maltrato, de abuso familiar, de VBG. Un tiempo atrás existía la narrativa de ‘crímenes pasionales’. Esto se ha ido rompiendo y cada vez se le ha dado más importancia al rol de la mujer, a cuál es su papel, su aporte. Hay un cambio que, si bien ha sido lento, es muy representativo. Aquí hay un camino importante, existe la responsabilidad, entonces, de construir una narrativa distinta, unos discursos distintos a partir de la noticia y de la forma en la que se transmite”.

Ana María Vélez

Monetización y revictimización

El caso del feminicidio de la DJ y productora bogotana Valentina Trespalacios ha dejado en evidencia un tratamiento mediático desbordado y revictimizante. Para Andrea Forero-Hurtado, cualquier acto en el que se saque provecho de la tragedia, especialmente si es económico, es reprochable: “Sin duda falta un mayor compromiso por parte de los medios de información para contribuir a la transformación de las representaciones sociales relacionadas con género y para concienciar a la opinión pública sobre estos hechos como un problema social real y que, por lo tanto, sí hay que hacer algo para cambiarlo”.

Monetizar la tragedia de Valentina hace pensar a Ana María en la visión de los medios comunicativos en términos de mercadeo y no en la ética profesional, la responsabilidad a la hora de informar. “Los noticieros y publicaciones se convierten en un lucro, esto parece un círculo vicioso: el medio de comunicación crea una oferta llena de morbo, al tener una mayor demanda, un público muy grande que le gusta esto, el medio insiste en crear contenidos que van sujetos, aparentemente a este público que quiere esto”.

Sobre el papel de las redes sociales, Andrea enfatiza que en la medida en que la sociedad vaya gestionando las diferencias y sea capaz de formar a las personas respecto a lo que son y a lo que consumen, irán cambiando los contenidos propios en las redes: “Es importante recordar que en un país en el que hay precariedad de la educación, quienes educan son los medios y para hacerlo deberían estar más preparados. De lo contrario seguiremos en estos ciclos de complicidad y violencia infinitos”.

Las personas no solamente escuchan las noticias, sino que terminan teniendo una gran discusión nacional en redes, complementa Ana María: “Se evidencia precisamente cuales son las opiniones y muchas de ellas pueden exponer aquellas que hoy en día están muy erradas en sus posiciones machistas, misóginas y permisivas. Esto nos ayuda a tener un reflejo mucho más cercano de lo que somos hoy en día como sociedad. Pueden ser la mejor plataforma del mundo, pero si la red social se lee solo en función del número y no del impacto que estas pueden tener, es allí cuando falla el uso de las plataformas”.

Andrea Forero-Hurtado

Medios alternativos

Sobre el cubrimiento que deberían hacer los medios, tanto tradicionales como alternativos, las dos comunicadoras dan sus puntos de vista. Andrea considera que los medios alternativos tienen la misión de dar equilibrio a la información que se consume. “En general, quienes ejercen la labor periodística, sin importar que estén en un medio tradicional o alternativo, no son ajenos a unos condicionamientos culturales y a unas representaciones sociales de discriminación. Lo primero que deben hacer es reconocerlo y aceptar que es esencial que se capaciten en enfoque de género. Hoy en día hay varios espacios de formación y guías orientadoras que les pueden servir para un periodismo ético y riguroso”.

Finalmente, para Ana María la postura que los periodistas deben tener trabajando en cualquier tipo de medio, es de absoluto respeto, de ética, responsabilidad, una postura crítica ante la información y sobre todo tener una postura empática. “Respetar que detrás de cada historia hay familias, amigos, seres humanos. Cuando logramos entender eso y hacemos propio el dolor, el discurso cambia. El respeto para mi es fundamental en este caso”, concluye la reputada periodista.