Barbie puso a debatir al mundo

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Fotograma de la película Barbie (2023). Foto Warner Bross Pictures

El pasado 20 de julio se estrenó en todo el mundo la película que tiene como protagonista a la muñeca más famosa del planeta. Bajo la dirección de Greta Gerwig, el filme es una muestra del lugar que ocupa el feminismo en un mundo patriarcal y neoliberal. Este artículo contiene spoilers no explícitos

Anna Margoliner
@marxoliner

A finales de la década de los noventa, el grupo musical danés Aqua lanzó su álbum Aquarium. Incluía una canción que se convirtió en uno de los íconos de la cultura pop: Barbie Girl, ganándose una demanda de la marca Mattel por utilizar el nombre de su muñeca. Pero, ¿qué decía esa canción que siempre queda sonando en la cabeza? La respuesta es una exposición de la misoginia inherente al modelo de vida que proyecta la muñeca: “life in plastic, it’s fantastic”.

Barbie ha estado rodeada de polémica desde su lanzamiento en 1959. Después de una amplia filmografía en animación, se lanza al life action. La idea de hacer esta película inició en el 2009 pero tardaría 10 años para ser una realidad y emprender su camino desde cero. Las ideas sobre lo que Barbie debía ser o hacer en el filme fueron muchas y ninguna lograba satisfacer del todo a directoras ni actrices. Finalmente, la actriz Margot Robbie aceptó producir y protagonizar la película en 2019 y Greta Gerwig apareció como directora en el 2021.

Historia de la muñeca

Robbie afirmó en una entrevista para la revista Vogue que uno de los objetivos de LuckyChap, su compañía de producción, con esta película, era mostrar su lado negativo porque consideraban que era un problema real que se debía abordar. ¿Cuál es ese lado negativo que tiene Barbie y por qué no se debe tomar a la ligera?

La película empieza mostrando la ruptura que significó para las niñas el verse reflejadas en una muñeca que les permitía imaginar un futuro más allá de ser madres. Lo que puede sonar, en principio, con un objetivo alineado con el feminismo, se refiere a la normalización de estándares de belleza hegemónicos que en la vida real son imposibles de alcanzar y la idealización de un estilo de vida que solo es posible si se tiene mucho dinero. En resumen, una niña bonita respaldada con dinero puede imaginar que su vida llegará a ser así.

La popularización de la muñeca cuando fue lanzada no fue fácil tampoco. Los papás no querían tener en sus casas un juguete que amenazaba con desestabilizar el rol que las niñas debían aprender, porque, aunque fueran objetivos inalcanzables para la mayoría de las mujeres, les mostraba que existía la posibilidad de desafiar lo establecido, claro, sin salirse mucho del sistema.

Esa es la principal razón que tuvieron los movimientos feministas de los años sesenta y setenta para criticar la muñeca. Finalmente, no era más que una perpetuación de la opresión, algunas de las primeras profesiones que tuvo Barbie no eran ni presidenta, ni doctora sino secretaria y enfermera. Siempre a la sombra de los hombres y del sistema capitalista. Siempre en segundo lugar, mostrando esa edad en que la mujer pareciera estar soñando en sí misma, pero a la vez buscando marido. Por eso aparece Ken.

Sé lo que quieras ser

Las representaciones son importantes. La industria de las muñecas lo comprendió fácilmente, más de 200 profesiones de Barbie han representado millones de dólares en los bolsillos de Mattel pero no tienen ninguna profundidad: las niñas tienen un cuerpo de plástico al que le cambian la ropa para decir que es fotógrafa, presidenta o veterinaria. Nada más. Ni un solo manual que les explique de qué va cada una de esas profesiones que les permita profundizar. Entonces, se queda en la mayoría de casos, solo en sueños.

Cómo podría cambiar la vida de una niña, si tiene una muñeca que le está diciendo que debe ser bonita, lo que es caro, y acceder mínimamente a la universidad para ser abogada (por ejemplo) si a medida que va creciendo, su propio medio le va diciendo que ella no lo puede lograr porque es mujer.

Afuera del sueño de la Barbie hay una realidad concreta: los hombres dominan el mundo y las mujeres seguimos peleando por nuestro lugar, por ser lo que queremos ser más allá del plástico, viendo a mujeres de carne y hueso peleando por ello. No son barbies quienes lo están haciendo.

Fue apenas natural que con el paso del tiempo las niñas no se sintieran identificadas con los roles ni con la apariencia de Barbie. La respuesta: más muñecas que “abarcan” la diversidad de mujeres que hay en el mundo. Más dinero para la compañía, un triunfo del capitalismo. Un triste logro de las reivindicaciones feministas superficiales.

Barbie en la cultura pop

Muchas niñas no logran tener nunca una Barbie original, sin embargo, debe ser una de las marcas con más replicas en el mercado, porque es en esencia una representación de una mujer adulta. Incluso ha salido en otras series y películas porque Barbie es prácticamente un sinónimo de la historia industrial estadounidense, ha crecido con la proyección que de Occidente ha tenido dicho país.

Incluso en Los Simpson, Lisa critica lo que dice la Baby Malibú, una clara referencia a Barbie, quien es un estereotipo de la mujer y se decide a crear una muñeca para inspirar a las niñas a creer en sí mismas.

Con tal trayectoria y el exitoso marketing que se le ha hecho a la película era de esperarse que fuera un éxito, pues según el presidente de Cine Colombia “con 1.300.109 espectadores, Barbie es la segunda película de la historia con mejor asistencia en su primer fin de semana, del jueves 20 al domingo 23 de julio 2023”.

Las opiniones sobre la película están dividas, tanto en los espectadores como en los críticos aclamados por la prensa. Así lo señala la BBC: “El portal Empire dijo que Barbie es ‘dolorosamente cómica’, y el periódico The Independent la describió como ‘alegre de minuto a minuto’. Pero el diario británico The Daily Mail opinó que la película es ‘desigual e inconexa’, y el Times apuntó que es ‘linda, pero no muy profunda’”.

La mujer vs la muñeca

Barbie nunca culpó explícitamente al capitalismo por su posición. Sin embargo, el guion de esta película no era lo que muchos esperaban cuando llegaron al cine vistiendo atuendos que hacían juego con la estética clasista y glamourosa de la muñeca.

La directora, quien también es guionista de la película, logró causar incomodidad a quienes no cuestionan el privilegio de los hombres ni el rol de la mujer en la sociedad actual porque, en últimas, es la mujer real quien le da vida a Barbie y se da cuenta que su mundo idílico no existe. Esto causa que la muñeca se cuestiones sobre su razón de ser.

Es una crítica al patriarcado y de forma implícita al sistema económico y político que oprime a la mujer y a las disidencias de género pues el casting de la película también les incluye. Esto ha causado polémicas en las redes sociales, principalmente la de Hari Nef una actriz transgénero. En su trama también hace referencia a este sector poblacional: Allan, el muñeco amigo de Ken que fue descontinuado, representa entrelineas a los miembros de la comunidad LGTBIQ+ que no logran encajar en ninguno de los estereotipos del mundo de Barbie.

La narrativa de Greta muestra la contradicción a la que nos enfrentamos las mujeres día a día, viviendo en un mundo que no está diseñado para nosotras pero, por atractivo que parezca, no podemos perder de vista que el objetivo del feminismo no debe ser únicamente buscar la equidad, sino acabar con las estructuras que nos oprimen de raíz.