Arreglo entre Gobierno y camioneros… ¿Y los conductores?

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Conductores de camiones cisterna. Foto J.C.H.

Los abusos de que son víctimas miles de profesionales del volante de las tractomulas los obligaron a sindicalizarse. Se sienten excluidos de las negociaciones entre empresarios y Ministerio de Transporte

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

El pasado mes, por más de 20 días, miles de camioneros hicieron un cese de actividades por incumplimientos del Gobierno nacional. Los temas en disputa entre estos empresarios y los representantes del Estado pasaron por los precios de los combustibles, chatarrización, peajes, fletes y la sobreoferta vehicular, entre otros. Pero ninguno tocó las condiciones laborales, salarios y garantías sindicales de los conductores.

A las reuniones no le permitieron la entrada a un representante de Sindicato Nacional del Gremio de Operadores y Transportadores de Hidrocarburos (Singroth), organización de industria que afilia a profesionales del volante, lo que para sus representantes es una muestra más de que ellos nunca se han beneficiado de esos acuerdos y se encuentran desprotegidos.

Un caso

Luis Gerardo Álvarez es uno de los miles de conductores de tractomula que recorren las carreteras del país. Trabaja para la empresa Integral de Servicios Técnicos que, según dice, en gran parte es del grupo Santo Domingo, con 120 camiones cisterna y camiones grúa para la perforación de pozos petroleros.

Su trabajo lo desarrolla principalmente en el departamento del Meta. Cuenta con un contrato a término indefinido y prestaciones sociales. En la empresa lleva 14 meses, pero conduciendo esos vehículos más de 30 años. Actualmente trabaja con palma, lo que le permite estar con su familia sábado y domingo, o el domingo, pero cuando transporta crudo solo dos días por mes.

Su día empieza a la una de la mañana en Bogotá, cuando se levanta, se arregla y va a hacerle chequeo al carro. Arranca a las tres de la mañana, si va a transportar aceite de palma en el Meta o Casanare. Llega a las diez u once de la mañana a cargar y se devuelve entre dos y tres de la tarde. Está de regreso a Bogotá a las nueve o diez de la noche, hora hasta la que le permiten transitar. Si no alcanza, debe quedarse en el camino.

Al siguiente día está desocupado al mediodía y vuelve a sus labores a las tres de la tarde. Sus descansos consisten en alistar del vehículo y hacerle mantenimiento. Estas responsabilidades las cumple por un salario básico de 820 mil pesos más un porcentaje por tonelada cargada que, según dice, no se refleja en lo que les pagan.

“En el manifiesto de cargue deberían decirnos: ‘este flete valió 10 millones de pesos’ y sobre eso deberían pagarnos el siete por ciento, deberían pagarnos 700 mil pesos, pero no es así. Mensualmente tenemos un promedio de dos millones trescientos mil, pero el 50% de ese salario se queda en hoteles y restaurantes durante los recorridos”.

Si por uno u otro motivo un camión dura parado varios días, sus dueños no pierden dinero porque los contratos estipulan el pago de un stand by. Pero al conductor le pagan por viaje: “El tiempo que dura parado el carro a nosotros los conductores nos toca estirar jeta esperando el turno de descargue, porque si uno no está pendiente lo pierde. Nos devolvemos con nafta. Algunas veces estamos a órdenes de Ecopetrol, otras de regalías y otras de ventas. Cada uno tiene controles y reglas diferentes en el recorrido”.

Según Luis Gerardo Álvarez, para que los pagos sean acordes con el trabajo y las exigencias de Ecopetrol, la empresa debe remunerarles alrededor de cuatro millones y medio de pesos como salario básico: “A eso se ajustarían los gastos y el esfuerzo que hacemos al dejar a nuestras familias abandonadas. Ecopetrol decretó ese salario en su momento, dijo que las empresas deberían pagarnos eso para poder darles la licitación, para darles carga. Eso fue hace años”.

La organización y los retos

Por este tipo de abusos y al sentirse desprotegidos, desde 2013 varios conductores de estos vehículos organizaron Singroth con 38 operadores afiliados de diferentes empresas en el ámbito nacional, para salvaguardar los derechos constitucionales y laborales de los trabajadores. Actualmente el sindicato tiene más de 300 miembros.

Edwin Ferney Ramírez Peña, presidente de Singroth, denuncia que las empresas argumentan cumplir con los salarios pactados con la estatal petrolera, para lo cual reflejan los anticipos que les consignan a los conductores para peajes, lavar el tanque, llantas, parqueaderos; y lo hacen ver como si fuera el sueldo: “Nos dan millón quinientos mil pesos en cada viaje”.

Sobre el acoso de que son víctimas por haberse sindicalizado, el presidente explica: “Hemos tenido persecución sindical, desmejoran el salario cambiando al conductor de frente de trabajo, donde su economía va a bajar. Todos estamos con contrato a término indefinido, pero aun así están despidiendo a los trabajadores; por cualquier cosa lo llaman a uno a rendir descargos, nos toca decir ‘soy culpable de lo que me acusan’ sin haberlo hecho, va una sanción, dos, y así se quitan la indemnización y nos despiden. Quieren cambiar a los trabajadores y cambiar los contratos”.

Los dueños de los camiones también usan el control satelital para perseguirlos: “Se pegan de frenadas, velocidades y cruces prohibidos para amonestarnos. Después de tener la organización sindical dicen que trabajemos las ocho horas. Sí, mi recorrido puede durar eso, pero no tienen en cuenta el tiempo que duro enturnando el carro para descargarlo, usted puede demorarse las 24 horas en eso. Mientras usted duerma en el vehículo está laborando, esto no lo reconoce la empresa”.

Edwin Ferney Ramírez también comenta que esas acciones de los empresarios han generado miedo para que más se organicen, y que hay acuerdos para que entre empresas los bloqueen y no les den trabajo por afiliarse a sindicatos.

Acerca de si son beneficiados con las diversas negociaciones que ha habido entre el Gobierno y los propietarios de camiones, dice: “Para nada, ellos pelean por sus intereses, pero a nosotros como conductores no se nos tiene en cuenta en la negociación, no van a decir que los conductores merecemos un mejor salario, un descanso mejor. Ellos siempre nombran la gasolina, el ACPM, las llantas, el flete, no a nosotros. Siempre vamos a ser los patitos feos de la película”.

Por ahora, mientras los empresarios siguen en una legítima defensa de sus intereses, la organización sindical seguirá trabajando en pro de la profesionalización del gremio, mejorar sus condiciones y el cumplimiento del decreto 284 de 1957, referido a la igualdad salarial en la exploración, explotación y transporte de petróleo.