Acuerdo nuclear. Irán aleja riesgo de una agresión

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Javad%20Zarif%2c%20canciller%20iran%c3%ad%20gris%20final.tif Javad Zarif, canciller iraní, uno de los artífices del acuerdo nuclear de Ginebra

Un trascendental acuerdo suscrito en Ginebra el pasado 23 de noviembre entre las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, más Alemania como testigo de excepción, permitió llegar a un acuerdo en torno al programa nuclear iraní, y al mismo tiempo bajarle la tensión a un enojoso problema que amenazaba con una intervención militar directa contra el país islámico, bien por parte de Estados Unidos y sus aliados en Occidente, o por parte de Israel.

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Javad Zarif, canciller iraní, uno de los artífices del acuerdo nuclear de Ginebra. Foto: Asia Society via photopin cc

El histórico acuerdo, saludado con alborozo por la comunidad internacional, con la única excepción del gobierno sionista de Tel Aviv, plantea básicamente que Irán le bajará el ritmo a su programa atómico, y Estados Unidos levantará las sanciones económicas, comerciales y políticas impuestas al régimen iraní.

Irán, que no renuncia a enriquecer uranio, ni a su programa nuclear orientado a la producción de energía y a la fabricación de medicamentos, se compromete sin embargo a que ese enriquecimiento no sobrepasará el 5%, ni aumentará las actuales reservas, rangos inferiores a los requeridos para fabricar una bomba nuclear.

Lo del arma nuclear siempre ha aparecido como una invención de Washington, que junto a sus aliados siempre ha pretendido obligar a Irán a suspender o cancelar su programa atómico. Y pese a las duras sanciones impuestas, Irán nunca renunció a su programa nuclear, al que definió siempre con finalidades pacíficas.

Y como jamás los gobiernos iraníes se rindieron a las presiones norteamericanas, la Casa Blanca tuvo que sentarse en una mesa de negociaciones y propiciar el acuerdo que finalmente se suscribió en Ginebra la semana pasada.

Gana el mundo, que aleja la posibilidad de un conflicto bélico en el inmediato futuro. Pierde Estados Unidos que ha visto, primero en el caso de Siria y ahora con Irán, que ya no opera la “diplomacia de las cañoneras” y debe abrir paso a la solución negociada de los conflictos internacionales. Y pierde Israel, enemigo número uno del pueblo iraní, a quien Estados Unidos dejó colgado de la brocha, pues no invitó a la mesa de negociaciones, y le impone, con el acuerdo de Ginebra, restricciones a sus ímpetus intervencionistas y bélicos contra Irán.