Abandonadas escuelas públicas en Cartagena

0
340
Plantel educativo construido con láminas de zinc, tablas, sacos y plásticos, por los habitantes de la invasión Cerros de Albornoz.

Libardo Muñoz

Todas las escuelas públicas de Cartagena se encuentran en una situación de abandono material, que afecta a cientos de estudiantes de estratos medios y bajos de la ciudad y sus corregimientos, como reflejo indudable de una administración irresponsable y corrupta, en manos de grupos políticos interesados en el robo y el tráfico de intereses personales.

Plantel educativo construido con láminas de zinc, tablas, sacos y plásticos, por los habitantes de la invasión Cerros de Albornoz.
Plantel educativo construido con láminas de zinc, tablas, sacos y plásticos, por los habitantes de la invasión Cerros de Albornoz.

Baños, salones, techos, silletería, escritorios, paredes, salones de informática, computadores, muestran en las escuelas públicas de Cartagena las señales del abandono oficial, mientras la contratación distrital se concentra en los negocios jugosos de la finca raíz, el turismo de lujo para multimillonarios y el agiotismo disfrazado con el empleo de dinero oficial.

Varios rectores de escuelas distritales sostuvieron una reunión masiva, respaldados por voceros estudiantiles, padres de familia y docentes y denunciaron que a lo poco que queda de educación pública en Cartagena se le está dejando caer en una postración muy cercana a la desaparición total.

Se agrega al abandono de la parte material de la planta, el ambiente de desaseo que impera en los baños, pues las anomalías en la contratación de la limpieza de las escuelas condujo a una suspensión del barrido y lavado de sanitarios y salones durante dos semanas en las que fueron paralizadas las clases.

Algunas obras empezadas en las escuelas del distrito de Cartagena están inconclusas, no existe control ni seguimiento de los contratistas que se pierden sin cumplir, aprovechando el desastre administrativo de una ciudad con un alcalde titular cuestionado y enfermo, y con una sucesión de “alcaldes encargados” que hoy dicen una cosa y mañana otra, pero que son hábiles en favorecer a sus caciques de la corrupción política estatal.