La compañía reivindica, transforma y exalta las historias de nuestro país a través de la danza folclórica. Estará de gira por Europa donde mostrará la tenacidad y el arte colombiano
Valentina Bolaño Senior
@Vale_BoSe
El grupo de artistas es comprometido con la raíz popular, con las luchas y la historia de los pueblos colombianos. Wilson Porras, codirector, comentó que “nace de la idea de tres amigos, que estuvieron bailando en diferentes compañías y se encontraron con aspectos que no jugaban con su pensar, por tal razón, quisimos crear un espacio para dialogar sobre aspectos que no son tan fáciles de contar, tales como lo que nos trasciende como país desde el folclore, lo cual es una representación de una comunidad”.
Su presencia constante en el folclore se evidencia en el nombre: “Es una forma de hablar de algo que está presente en casi todas las danzas y en la música, es una herencia de los conocimientos artísticos de la cultura colombiana. Además, somos tres directores, somos un todo”, menciona, entre risas, su director.
La creatividad en colectivo
El director, con orgullo, señala que tienen un proceso de creación colectiva a partir de los saberes de todos y todas: “Sabemos que todos traen conocimientos y nos pueden nutrir. Nosotros damos la idea, y conjuntamente empezamos a crear una línea de lo que queremos mostrar”.
Para consolidar su expresión artística, el grupo emprenderá una gira internacional por Europa, con presentaciones en Rumania, Hungría y Serbia. Allí presentarán tres obras sobre distintos territorios, revelando así el alma auténtica colombiana:
Grimai, memorias en Puerto Espejo se centra en la cultura campesina y su resistencia en la época de la violencia. Wilson Porras afirma al respecto: “Tomamos la idea del machete como un elemento fundamental para la cultura campesina, que también puede llegar a retratar la historia de la violencia en el país. Por eso, queremos mostrar una resignificación de este artefacto a través de la danza de los macheteros”.
Chigualo, el clamor por los ausentes es la segunda obra que presentarán, la cual, con los matachines de Buenaventura, “dialogando con el territorio, nos dimos cuenta que, por decisiones políticas de agrandar el puerto de Buenaventura, algunos matachines fueron asesinados por defender su territorio. Por tal razón, la obra se centra en la lucha de las madres que se quedan en el territorio luchando por sus hijos, resaltamos la fuerza de ellas”.
La tercera es Corriente y marea. Esta nació de la recopilación de danzas representativas del país: la gaita, cumbia y el mapalé. Todas las obras tienen un sentido social y busca de dejar un mensaje de resistencia y memoria en el público.
“Queremos mostrar la resistencia desde la fiesta y el cuerpo, por ejemplo, en Chigualo se baila lo exótico que es una manera de resistir ante el turismo arrasador, asimismo, en la Costa Atlántica con el Mapalé que tiene sus raíces en la resistencia colectiva, puesto que el movimiento frenético también habla de las dinámicas de violencia”, explica Wilson Porras.

El arte vivo
Las historias se fortalecen con diversos ritmos y movimientos. Tres Cuartos Danza mezcla los bailes tradicionales con movimientos nuevos, “como la danza urbana, afro, contemporánea la cual es muy fuerte e implícita en nuestras muestras. Igualmente, el canto y la música se vuelven fundamentales, porque son varias voces y cuerpos que permean cada una de las obras”, explica Natalia Rodríguez, bailarina, desde sus inicios, en Tres Cuartos Danza.
Siempre inspirados en la historia, buscan seguir construyendo la memoria de los pueblos colombianos: “La violencia siempre ha sido protagonista en nuestro país, lastimosamente, pero también ha servido de inspiración para crear cine, música, poesía y, pues la danza no puede quedar excluida de esto”, agrega Rodríguez.
Asimismo, sus presentaciones tienen una extenuante preparación. El primer paso es la investigación en campo: “Chigualo nos ha tocado fibras, nos hemos puesto en la piel de las víctimas, hemos estado cerca a los testimonios y los documentos que retratan la violencia. Nos duele, aunque seguro no es cerca al dolor que sienten las madres, pero nos duele la historia y eso es lo que queremos transmitir al público.
»Ser artista es para valientes, que son capaces de incomodar y decir lo que la gente no le gusta escuchar. En Colombia, somos minimizados, solo porque a este país no le gusta incomodarse, que lo cuestionen o lo señalen, y el artista colombiano hace eso, tiene una coraza, poder y voz para seguir luchando”, reflexiona Natalia.
Esto es lo principal: incomodar a la sociedad para que no se olviden de la historia.
Pensar, construir y resistir
Camilo Piñeros es bailarín en la compañía y lleva dos años en esta. Él también nos comenta de la experiencia y la construcción colectiva: “Cuando hablamos de un montaje, pensamos en un país, en los territorios que vamos a representar con nuestro cuerpo en la escena. Asimismo, hacemos investigaciones en los territorios, para así saber el territorio qué quiere contar y nosotros poder llevarlo a escena”.
Hablan de construir país desde el arte, desde la memoria: “Contamos historias que nos ocultan y que nosotros, con el cuerpo y la música, las llevamos a escena para que todos sepan lo que sucede en nuestro país”.
La gira por Europa abre las puertas para la danza colombiana, pues, según Camilo Piñeros, “con estas tres obras vamos a llevar historias para que el mundo se entere de lo que hacemos, para que puedan entender nuestro contexto a través de la danza”.
La gira es autogestión del grupo; han trabajado para poder llegar a otras partes del mundo, aunque no tengan patrocinio. “Realmente es muy emocionante porque en mi caso es la primera vez que voy a ir a Europa. Ha sido un trabajo muy bonito y emocionante, pero también lleno de ansiedad por lo que va a suceder y por lo que vamos a estar viviendo”.
La autogestión de esta gira refleja el poco apoyo que reciben los artistas en Colombia y cómo han tenido que nadar contra la corriente para continuar demostrando que el país sigue siendo un crisol rico en cultura: “Nos aferramos a un sueño, dedicarse a esto es estar permanentemente buscando las maneras en las que se pueda mostrar el trabajo, y que se pueda remunerar, porque esto es importante”, finaliza Piñeros.