La política económica de los gobiernos colombianos desde el gobierno de Lleras Camargo apunta a la generación de excedentes para abastecer al mercado externo. El mercado interno, conformado por masas de obreros, campesinos y desempleados no ha sido relevante en la política oficial.

Puerto de Cartagena.
Puerto de Cartagena.

Carlos Fernández*

En las ediciones de VOZ del 5 de agosto y del 16 de septiembre del presente año, hicimos, por un lado, un análisis de la incidencia del déficit de la balanza comercial en el déficit global en cuenta corriente que arrastra la balanza de pagos colombiana desde hace unos quince años y, por otro, el análisis del comportamiento de los ingresos primarios o renta factorial y de los ingresos secundarios o transferencias corrientes. Hoy analizaremos el comportamiento de la cuenta de capital como mecanismo para cubrir el déficit en cuenta corriente.

La cuenta de capital o financiera

Esta cuenta de la balanza de pagos hace referencia a los flujos de dineros que se invierten en el país o que colombianos invierten en el exterior, así como a los movimientos de capitales representados en las reservas o en los préstamos externos que se otorgan o se reciben en el país. El movimiento de la cuenta financiera significó, al finalizar 2014, la adquisición neta de pasivos por 19.640 millones de dólares. En promedio, en el período 2000-2014, la cuenta financiera presentó un déficit de 5.767 millones de dólares. Al finalizar el mes de junio de 2015, esta cuenta presentaba un déficit de 9.019 millones de dólares.

La principal subcuenta de la cuenta financiera de la balanza de pagos es la inversión directa, que representa la participación significativa, de mediano o largo plazo, de capital extranjero en empresas colombianas o de capital colombiano en empresas del exterior. El saldo de entradas y salidas de capital de inversión, al finalizar 2014, significó la creación de un pasivo neto (las entradas fueron superiores a las salidas) de 12.252 millones de dólares. Entre el año 2000 y el 2014, el promedio de pasivos generados por este concepto fue de 5.586 millones de dólares. Al finalizar junio de 2015, la diferencia entre entradas y salidas de capital de inversión ascendió a 5.454 millones de dólares. Todas estas cifras significan que el país es un importador neto de capitales porque su economía no alcanza a generar suficiente excedente como para ser un exportador de capitales. El flujo neto de 2014 surge de una inversión de capitales «colombianos» en el exterior de 3.899 millones de dólares, frente a una inversión de capitales extranjeros en Colombia de 16.151 millones de dólares. La inversión colombiana en el exterior se concentró en un 46% en el sector de petróleos, minas y canteras. Por su parte, la inversión extranjera directa se concentró en un 29% en el mismo sector, presentando una disminución de 7,4% respecto al año 2013.

Otra subcuenta importante de la cuenta capital de la balanza de pagos tiene que ver con la inversión de portafolio o inversión de cartera, esto es, la inversión de capitales extranjeros en el mercado de acciones o de bonos de las empresas colombianas. Es lo que se llama en ciertos momentos capitales golondrina. El movimiento neto de esta inversión (flujo de capitales extranjeros versus flujos de capitales colombianos en las bolsas de otros países), durante 2014, fue de 11.654 millones de dólares que ingresaron al país. El promedio de este ingreso de capitales entre 2000 y 2014 fue de 1.888 millones de dólares, capitales que inciden en el movimiento de la bolsa de valores y de los activos financieros que se manejan a través de ella.

Las otras subcuentas de la cuenta financiera tienen que ver con el crédito externo o con las reservas internacionales que posee el país, subcuentas que no añaden mucho al déficit de la cuenta capital de la balanza de pagos, aunque el tema de la deuda externa amerita un análisis especial, que se presentará en un próximo artículo.

¿Importa el sector externo?

La política económica de los gobiernos colombianos desde el gobierno de Lleras Camargo apunta a la generación de excedentes para abastecer al mercado externo. El mercado interno, conformado por masas de obreros, campesinos y desempleados no ha sido relevante en la política oficial, porque ella siempre ha apuntado a un mercado externo que es volátil y que se abre o se cierra en dependencia de la coyuntura económica de cada país.

La inversión extranjera y el endeudamiento, sin haber alcanzado proporciones importantes respecto al PIB nacional, constituyen una muestra de la dependencia de la economía colombiana respecto a los capitales transnacionales que planean sobre el país y, en particular, sobre zonas en las que el capital no ha ingresado hasta ahora, como es el caso de la Orinoquia y la Amazonia.

* Investigador del CEIS.