Nuestra economía extractivista y demandante de servicios que podrían ser prestados por nacionales, sufre la deformación de la dependencia respecto de otras economías que ejercen una relación de dominación que se manifiesta a través de nuestro comercio exterior.

La balanza comercial solo presentó un superávit en el año 2011.
La balanza comercial solo presentó un superávit en el año 2011.

Carlos Fernández*

La balanza de pagos de un país refleja las relaciones con el resto del mundo desde el punto de vista del comercio exterior y de los flujos de capitales que entran y salen del país. Tiene dos cuentas principales: la cuenta corriente y la cuenta financiera, antes denominada por los técnicos la cuenta de capital. Hoy hablaremos de la primera, en particular de la subcuenta que muestra el flujo de mercancías y servicios desde y hacia el exterior.

Déficit crónico

En el período que va del año 2001 al 2014, Colombia ha presentado un déficit permanente en su cuenta corriente, lo que genera necesidades crecientes de recursos externos para cubrirlo. En ese período, la balanza comercial (exportaciones de bienes y servicios menos importaciones) solo presentó superávit en el año 2011 y representó, en promedio, el 48% del déficit en cuenta corriente.

Al mirar con más detalle las cifras del Banco de la República, que es la fuente de las cifras presentadas, las cuales difieren de las que presenta el DANE por cuanto el Banco calcula rubros adicionales a los que calcula esta última entidad, se aprecia que el mayor responsable del déficit de la balanza comercial es el mercado externo de servicios. Los bienes, que constituyen mercancías físicas que se intercambian, fueron deficitarios en sólo dos años del período en tanto que el déficit fue permanente en el caso de los servicios. Estos resultados dan una idea de la estructura de la economía colombiana, toda vez que las exportaciones consisten, esencialmente, en bienes primarios y, en particular, minerales e hidrocarburos. Esto significa que se trata de una economía extractiva, en la que los sectores que más agregan valor (industria y agricultura) pierden peso en la generación de riqueza, lo que da pie a que se generan procesos de desindustrialización que afectan el empleo y el ingreso de los colombianos. Uno de los años en que se presentó déficit en el comercio de bienes fue, precisamente, el de 2014, cuando se desplomaron los precios del petróleo y las exportaciones de este producto, según información del DANE, si bien crecieron en toneladas métricas, disminuyeron en términos de divisas ingresadas en más de 3.500 millones de dólares respecto al año 2013.

El déficit crónico en el comercio exterior de los servicios muestra, por su parte, las crecientes necesidades que, en materia de transporte y servicios de consultoría para las empresas, demandan los colombianos pues no se ha consolidado una economía que pueda prestar este tipo de servicios al exterior.

Tenemos, por tanto, que nuestra economía extractivista y demandante de servicios que, con un mejor sistema universitario, podrían ser prestados por nacionales, sufre la deformación de la dependencia respecto de otras economías que ejercen sobre nuestro sistema político-económico una relación de dominación que se manifiesta, entre otras variables, a través de nuestro comercio exterior.

La tendencia se mantiene

El año 2014 finalizó, según el Banco de la República con un déficit de 11.222 millones de dólares en la balanza comercial, el cual representó el 57% del déficit total que registró la cuenta corriente de la balanza de pagos. Al finalizar marzo del presente año, cuando se registró un déficit en cuenta corriente de 5.135 millones de dólares, el déficit de la balanza comercial dio cuenta del 87% de este déficit. En este caso, el desbalance en el comercio de bienes representó el 64% del déficit en cuenta corriente y el del comercio de los servicios contribuyó con el 23% de dicho déficit. A título ilustrativo, cabe señalar que, según el DANE, mientras las exportaciones de petróleo y sus derivados crecieron de enero a mayo de 2015 en 588.000 toneladas respecto al mismo período de 2014, los ingresos en divisas disminuyeron en 6.183 millones de dólares.

La dependencia de nuestra economía respecto a los principales centros económicos del mundo significa que, cuando los petroleros estornudan, nosotros entramos a cuidados intensivos, como lo muestran los recortes presupuestales para 2016 y como lo quiere maquillar el flamante Ministro de Hacienda.

* Investigador del CEIS.