Notas al sol: Paro político

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Foto: AgenciaAndes via photopin cc

El paro es político, porque la movilización social y campesina hoy se convierte en medio para llegar a un escenario donde lo político se traduce en nueva correlación de fuerzas favorables al cambio.

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Zabier Hernández Buelvas

Al momento de escribir estas líneas, el ministro de Defensa y el del Interior vociferan contra el paro. Hablan de lo de siempre: Las infiltraciones de las FARC y el ELN, de las medidas que no se ven, de los acuerdos que ha hecho con las dignidades y los cafeteros, de los subsidios y de las inversiones en las carteras vencidas de los campesinos ante los bancos y dicen además que el paro es político contra el gobierno que encabeza el presidente Juan Manuel Santos.

Claro que el paro es político, claro que la oposición de izquierda lo apoya, claro que quienes participamos en él, no estamos de acuerdo con la paz que promulga Santos y la Unidad Nacional y claro que las guerrillas también lo apoyan, porque ellas hacen parte del acumulado de lucha popular en este país que también tiene una visión y una propuesta alternativa. Desconocer esta realidad es solo de necios e ignorantes.

La oligarquía tenía con este paro otra oportunidad de demostrar que por lo menos los aspectos más formales y menos esenciales del modelo pueden ser revisados, pero no, en cambio se radicaliza en sus privilegios, manipula y engaña, divide y cierra las posibilidades de cambios.

Santos le da igual tratamiento al paro que al proceso de paz. Todo termina siendo manipulación y estrategia mediática. Las formulas son ya conocidas, dialogar para que nada cambie, acercarse a los campesinos para que el modelo siga intacto y entregar subsidios para ganar adeptos en su campaña electoral hacia la presidencia. Entiéndalo, señor presidente: este paro es político, así como lo son las movilizaciones campesinas, étnicas y populares que vendrán. El paro es político porque está íntimamente ligado a la acumulación de la lucha por un nuevo poder popular, cuya base es la asamblea nacional constituyente que, ligada a los acuerdos de paz, logre por fin darle a este país el rumbo de la democracia directa y deliberativa.

Sin desvalorar el esfuerzo que hacen sectores por resolver los temas de créditos agrarios y campesinos, debemos reafirmar que este proceso de movilización y paros no busca salvar de la quiebra a un grupo a un sector, sino el cambio radical de las condiciones generales en que viven los campesinos, es decir: el cambio del modelo, y esto es en esencia una propuesta política para el país.

El paro es político, porque la movilización social y campesina hoy se convierte en medio para llegar a un escenario donde lo político se traduce en nueva correlación de fuerzas favorables al cambio. Por eso, no es gratuito que este paro esté amparado y precedido por la más reciente e importante experiencia de unidad popular como la cumbre agraria, étnica y popular, que está mostrando el camino de lo político desde el proceso social. Esto, tal vez, sea muy complejo para quienes hoy ostentan la dirección del gobierno, pero está claro para el movimiento social y popular en lucha y eso es lo más importante.