Las angustias de todos los comienzos de año

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Tal como este semanario lo había manifestado desde noviembre, la denominada “negociación” del salario mínimo legal (SML) no es otra cosa que la justificación para imponer los incrementos de los precios de todos los componentes de la canasta familiar de fin de año y de comienzos del siguiente.

Ilustracion

Alfonso Velásquez

Tal como este semanario lo había manifestado desde noviembre, la denominada “negociación” del salario mínimo legal (SML) no es otra cosa que la justificación para imponer los incrementos de los precios de todos los componentes de la canasta familiar de fin de año y de comienzos del siguiente.

Una vez más el gobierno funge como árbitro para las conversaciones entre los gremios patronales y las centrales sindicales, para luego resolver el asunto siempre en favor de los primeros, quienes nunca pierden porque representan los intereses de los sectores que siempre se quedan con la plusvalía. Por ejemplo, el sector financiero que logra utilidades del año 2014 por el orden de los 16 billones de pesos, mientras el costo de la canasta familiar para los ingresos más bajos es de un casi el doble de lo que le han impuesto en la mal denominada “mesa de concertación”.

A partir del 1 de enero vino la cascada de alzas sin control alguno, los precios de la gasolina siguen siendo los mismos de cuando el precio internacional del petróleo estaba por un poco más del doble del precio actual, suben los peajes, los arriendos, los precios de los alimentos, de las cuotas moderadoras y los copagos en la salud, los pasajes, los artículos de aseo personal y del hogar y ahora se inicia el regreso al colegio con las subsiguientes obligaciones del costo de la canasta escolar, sin ningún tipo de control.

Los argumentos de los patronos y el gobierno no convencieron ni a los periodistas del establecimiento que solo buscan la opinión de los más afines al modelo: que el dólar está caro (años atrás fue porque estaba barato), que el petróleo está muy barato (años atrás fue porque estaba caro), y por eso no se podía resolver ni lo de los trabajadores ni lo de los pensionados.

Lo anterior deja en claro que existe es una mezquindad profunda que de seguir así será imposible lograr justicia social y aquietar las angustias sociales de las inmensas mayorías de los ciudadanos, profundamente damnificados por las políticas neoliberales.

El desempleo sigue siendo el más alto de la región y de los más altos del mundo, así el DANE siga emitiendo datos amarrados a la demagogia gubernamental y así como promulga, igual proceder tiene frente al manejo de los índices de precios (IPC) para mantener en boga el logo de “prosperidad para los mismos de siempre”.

Ni qué decir de los incrementos de las mesadas pensionales, que mantienen la línea de que todos los pensionados vayan al piso del SML manteniendo la diferencia porcentual entre el incremento al mínimo y el incremento del IPC, ignorando inclusive el carácter de consumidores a los pensionados. Además, mantiene un castigo violento contra las miserables mesadas de la inmensa mayoría de ese sector, al seguir ordenando un descuento de 12% con destino a las arcas de las IPS y todo el sector privatizado de la salud, con el falaz argumento de que es el sector que más utiliza ese servicio.

Sin duda alguna, el 2015 debe ser un año de movilización por un cambio a fondo en todas estas políticas, en el marco de la construcción de un país en paz con justicia social y la cita más cercana es la movilización nacional convocada por el Frente Amplio por la Paz y para el próximo 9 de abril.