La tumba de Antígona: Un verdadero compromiso

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Qué extraño que el presidente de México, en su condición de hombre, hable tantas maravillas de su gobierno en cuanto a la equidad de género, pues si bien es cierto que Argentina y Chile son países dirigidos por mujeres, sus mandatarias se mostraron menos optimistas.

Feminicidio-en-Mexico

Renata Cabrales

Los casos de feminicidios en México aumentan cada día más. Según Telesur, las organizaciones de mujeres del país azteca advierten este fenómeno en diferentes estados.

Sin embargo, el Presidente de México, Peña Nieto, en su intervención en la Reunión de Líderes Mundiales de Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres: Un Compromiso para la Acción, realizada el 27 de septiembre en Nueva York, afirmó que el empoderamiento de las mujeres “enriquece y da solidez a las grandes causas de la humanidad”. Anunció el mandatario tres medidas que realizará su gobierno para promover la igualdad de género: “Elevaremos a nivel ministerial la coordinación de los trabajos del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres(…)Se promoverá una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres para mejorar la distribución de la carga de trabajo en el hogar, e intensificaremos las acciones para prevenir el embarazo en adolescentes y reducir la mortalidad materna”.

Hasta no ver no creer, y si no se toman medidas puntuales ante el aumento de los asesinatos a las mujeres, tanta maravilla, no sirve de mucho.

Qué extraño que un presidente en su condición de hombre hable tantas maravillas de su gobierno en cuanto a la equidad de género, pues si bien es cierto que Argentina y Chile son países dirigidos por mujeres, sus mandatarias se mostraron menos optimistas.

La presidenta Cristina Fernández, por ejemplo, pidió “derrumbar tabúes y prejuicios” para terminar con la discriminación hacia las mujeres y advirtió que “soñar con la igualdad de género en un país inequitativo, con grandes brechas sociales, es simplemente retórica o ilusión”. Pidió también, “romper fronteras estructurales que han considerado a la mujer durante siglos un ser inferior o menos inteligente que los hombres”.

Por su parte, la presidenta Ba­chelet afirmó que “aunque hemos tenido avances, tenemos aún un conjunto de tareas pendientes (…) El Gobierno se ha propuesto promover la igualdad, la autonomía de la mujer, la no discriminación y una vida libre de violencia”.

En Colombia, la situación no difiere mucho de la del resto de los países. Aparte de padecer a diario feminicidios, violencia de género, brecha salarial, entre otras violencias, hoy en medio de unos acuerdos de paz, es evidente la necesidad de erigir un país a la altura de las mujeres, donde se acabe de manera estructural con las costumbres patriarcales dentro de las instituciones que fomentan ese sistema que las ha denigrado históricamente, pasando por sus cuerpos, más aún en medio del conflicto, y fomentando a diario la violencia simbólica. Este es el verdadero compromiso para la acción.