La razón engendra monstruos

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Detalle del aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos», grabado de la serie Los caprichos, de Francisco de Goya.

Hay libros a los que siempre se regresa, como al Prometeo encadenado de Esquilo. ¿Pero por qué otra vez regreso a este personaje trágico de la literatura clásica?

Detalle del aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos», grabado de la serie Los caprichos, de Francisco de Goya.
Detalle del aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos», grabado de la serie Los caprichos, de Francisco de Goya.

Armando Orozco Tovar

“Fuerza: …¡Atar cosido con diamantinos garfios a los peñascos broncos a este levantisco! Como que hurtó lo que es tuyo: tu flor de riqueza, el fuego, engendrador de todo arte… para darlo a los mortales…” Prometeo encadenado. Esquilo.

Hay libros a los que siempre se regresa, como al Prometeo encadenado de Esquilo. ¿Pero por qué otra vez regreso a este personaje trágico de la literatura clásica?

Porque me llamó la atención en un artículo de José Pablo Feinmamm, aclarándome el vínculo del Prometeo griego con el Frankenstein de la británica Mary Wollstonecraft Godwin, más conocida como Mary Shelley, que fuera una narradora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa del siglo XIX, reconocida sobre todo por su novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo. Obra “creadora de la más grande metáfora de la condición del hombre sobre la tierra, de su proyecto más profundo, ambicioso, violatorio…”, dice el articulista.

Novela de M. Shelley, hecha en referencia al semidiós griego, el cual habiendo hurtado el fuego a los dioses se lo entregó a los humanos para que comenzaran a tener conciencia y con ella emprendieran la producción del conocimiento hasta llegar a las artes, ciencia y tecnología, las cuales les permitirían dominar las leyes de la naturaleza, poniéndolas a su servicio, para poder dirigir a su antojo el mundo y la sociedad, según sus intereses clasistas.

“…Ellos, primero veían sin ver, oían sin oír, y todas las cosas las llevaban en la mente embrolladas como sueños… Todo lo hacían al azar y sin rumbos, sin que su inteligencia tuviera en ello parte…” Prometeo encadenado. Esquilo.

El artículo recuerda cómo “todo el desarrollo de la técnica moderna expresa la vanagloria de igualar a la divinidad. También la de someter a los otros hombres. Apoderarse de los más valiosos objetos del mundo… Pero ser dios -verdaderamente Dios- sería crear al hombre”. También a esta alusión de la inglesa se refiere la película de James Whale, basada en su obra: Cuando se saca el monstruo del hielo para volverlo a la vida en un laboratorio.

En la cinta famosa se pronostica que cuando la ingeniería genética sea capaz de darle vida a los muertos comenzará el verdadero desastre anunciado por el pintor español Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”. Se nota hoy en el calentamiento global, entre otros fenómenos naturales. Causante el calor de un acelerado deshielo en la Antártida, favorecedor de compañías petroleras. Asimismo el desarrollo de la técnica moderna de punta es responsable de la destrucción planetaria al servicio del capital privado, concentrador en sus manos de la riqueza del mundo.

El articulista cita a M. Heidegger: en su texto La ciencia no piensa, dice: “Pienso en lo que se desarrolla hoy bajo el nombre de biofísica. En un tiempo previsible estaremos en condiciones de hacer al hombre, es decir construirlo en su esencia orgánica, incluso, tal como se necesita: hombres hábiles, y hombres torpes, inteligentes y tontos… Se hará al humano tal como lo requiere el capitalismo”… De la misma forma como en muchas películas de Hollywood, aparece el indestructible soldado imperial creado en sus recintos militaristas…

Cuando esto ocurra el hombre inventado por Prometeo, al darle el fuego hurtado a los dioses, para que se convirtiera también en otro Dios… será el Frankenstein de Mary Shelley. El cual andará por todas como un asesino serial matando. Como lo hicieron el sábado en París y lo hacen hace rato lo fanáticos creados por los imperialistas del gran capital. Que nada hasta ahora los detiene…

“Qué creen ustedes, que está buscando en los laboratorios más secretos del mundo, cuyos avances son negados a nosotros…”, dice en su artículo José Pablo Feinmann.

Alegría de Pío/11/16/15/ 20:00 h.