“La cultura cubana necesita abrirse más al mundo”

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Uno de los desafíos es llevarla a más comunidades en la isla, expresa Luis Morlote, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba

luis morlote

Ericka Montaño Garfias

La Revolución cubana eliminó la barrera entre “la alta cultura” y lo que el pueblo debe consumir, y hoy es un país donde los creadores están comprometidos con la sociedad, y tienen la libertad para expresar sus ideas libremente, señala Luis Morlote Rivas, vicepresidente primero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), quien se encuentra en el país para analizar proyectos de intercambios con universidades e instituciones mexicanas “y conversar un poco de la realidad cubana y del momento que estamos viviendo”.

Periodista y director de radio y televisión en Cuba, Luis Morlote habla con La Jornada de lo que representa la cultura en la isla y cómo “pese a la crisis económica mundial, que de alguna manera impacta sobre Cuba, se han tratado de sostener y mantener los principios fundamentales de la política cultural cubana, esbozados por Fidel Castro en 1961” que fueron recogidos en Palabras a los intelectuales.

Revisión de la política cultural

Los principios que rigen el quehacer cultural son el acceso libre y gratuito del pueblo a la cultura, llegar a todos los espacios del país, la gratuidad de la enseñanza artística en todo el país, y el que tiene que ver con la apreciación del arte y dentro de él la creación de instructores de arte, cuya labor se encuentra en escuelas, fábricas y centros de trabajo “para ayudar a las personas, a los niños, a apreciar el arte, tener los elementos básicos para poder evaluar una obra, analizarla, entenderla, hacer una lectura, tener una capacidad de discernimiento en el mundo contemporáneo para que no les den gato por liebre”.

Todo lo relacionado con la cultura y la sociedad fue analizado en dos congresos de artistas realizados en los meses recientes, uno por parte de la Asociación Hermanos Saíz, que agrupa a jóvenes escritores y artistas, y el otro de la Uneac, que reúne a poco más de nueve mil afiliados.

Las discusiones fueron acerca de “los principales temas que les preocupaban a los artistas de la realidad cultural, el momento que vive el país, el ejercicio de la política cultural de la Revolución cubana, sobre el acceso a la cultura. En el caso de Cuba en estos encuentros se habla de la sociedad, de la relación con la educación, de la relación con la economía, el lugar que ocupa la cultura. Se revisó íntegramente la política cultural”, expresa en entrevista.

Estas dos organizaciones, añade el periodista, “son una especie de contrapartida a la institución, son espacios desde los cuales los escritores y artistas se reúnen para llamar la atención sobre lo que estamos haciendo bien, lo que hay que mejorar y las condiciones que hay que crear para que se desarrolle la creación.

“Uno de los pilares de la política cultural descansa en la libertad creativa absoluta de los escritores y artistas, que es algo que se ha defendido mucho y a pesar de la contracción económica creo que hay una potenciación de la cultura y creo que un poco en lo que más se está pensando es en cómo no retroceder en términos culturales”.

–¿Qué es lo que se necesita mejorar?

–En el congreso que acaba de terminar se discutió mucho sobre la relación entre cultura y educación, de qué manera nosotros logramos que la enseñanza de la educación en Cuba sea también una enseñanza que no sólo sea a partir de crear un ser humano con conocimiento, sino que sea culto, con capacidad para apreciar el arte. Déjame hacer una digresión que tiene que ver con el concepto del socialismo en Cuba: lógicamente te darás cuenta que no puede estar sustentado en la tenencia de bienes materiales, en que quien tenga mayores recursos tendrá mayor calidad de vida.

“La calidad de vida va asociada a la satisfacción espiritual, por lo tanto la cultura tiene un papel esencial. En el 93, que estábamos en pleno periodo especial, con una contracción económica increíble, después de la caída del bloque socialista Fidel dijo, en un congreso como el que acaba de pasar, en un encuentro con intelectuales, que la cultura es lo primero que hay que salvar. La gente decía, pero bueno, había problemas con alimentación, transporte, etcétera, y Fidel dijo la cultura es lo primero que hay que salvar. No era gratuitamente un guiño a los artistas, era el sentir de cuánto puede hacer la cultura para mejorar al ser humano, por tanto un congreso como este de escritores y artistas es un momento para revisar la sociedad”.

Contra la chatarra mediática

El congreso de la Uneac, prosigue Luis Morlote Rivas, “fue muy crítico con los medios de comunicación, con qué le ofrecemos nosotros al receptor cubano, tomando en cuenta la competencia que existe entere las nuevas tecnologías. Nosotros tenemos más rollo con el Internet, con la conectividad y esos temas que tienen que ver con el bloqueo, pero por ejemplo con una memoria USB, cualquiera puede hacer su propia programación, ver las series que le gusta, frente a eso fue ver de qué manera nuestra televisión tiene que ser más atractiva, difundir contenidos culturales, de qué manera tratamos que la televisión nuestra, que es estatal, que no tiene que responder a compromisos comerciales también sucumba a la chatarra mediática”.

El país, añade Luis Morlote Rivas, “está en un proceso de implementación de lineamientos de trabajo económicos y sociales y ahí el concepto de la cultura tiene un lugar.

“Por supuesto hay compañeros que ven la cultura como gasto y no como inversión. Ese tema se discutió también: de qué manera no puede haber sobre la cultura una mirada economicista, de qué manera la cultura es ese espacio de satisfacción espiritual que a lo mejor no recoges el fruto de manera inmediata pero sí a largo plazo”.

Se analizaron también asuntos como la conservación del patrimonio material e inmaterial, el tema empresarial de la cultura, de la representación de los artistas en las empresas de la cultura y “de qué manera esas empresas tienen que ser eficientes para exportar o comercializar una obra de arte, o para dar espacio a lo mejor de la obra de arte y no dejarse llevar por el impacto del mercado. Temas que tienen que ver de alguna manera con lo sindical, con las posibilidades de empleo de los artistas, su presencia en fiestas populares, en carnavales, con las giras etcétera” y todo esto se discutió frente a las autoridades políticas del país, con el presidente Raúl Castro invitado a la clausura, y la presencia del primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel en todas las sesiones del congreso.

Responsabilidad social del artista

“Una de las cosas esenciales del artista en Cuba es su responsabilidad social, su implicación con la sociedad, es parte del pueblo, no se ve separado del pueblo. La cultura en Cuba tiene mucho que ver con el modo de vida, los valores, con la expresión de identidad nacional, con el respeto a las tradiciones, con la afirmación de libertad. Creo que la cubanía está dada también por un grupo de valores que la distinguen, eso es cultura, la manera en que se expresa, se defiende una idea o se participa de la realidad social cotidiana es también una expresión de cultura”.

No todo es perfecto, reconoce Luis Morlote Rivas. “Creo que hemos tenido un retroceso en el gusto audiovisual de la población como hemos tenido un retroceso en el gusto de la lectura, en el hábito de la lectura. Eso tiene que ver también con ese concepto de las industrias del entretenimiento de convertir todo en entretenimiento y eso ha impactado en Cuba con el propio acceso a la nueva tecnología.

“Tenemos como es lógico por la realidad económica cubana problemas para financiar proyectos, eso impacta porque a veces tenemos más proyectos en idea que los que podemos materializar. También tenemos que cambiar a las instituciones porque aunque en Cuba ha habido una prioridad al trabajo del artista, el momento exige otras maneras de hacer, que todavía nuestras instituciones no lo han conseguido, que lo ven todavía con una mirada un poco más tradicional, anquilosada y hasta burocrática.

“Nuestro congreso habló de eso, de cómo las instituciones tenían que cambiar con estos tiempos. La cultura cubana tiene que abrirse más al mundo, creo que es nuestro talón, es muy conocido el Ballet Nacional o determinadas expresiones, pero hay una cultura popular que no se conoce en el mundo no somos buenos promoviendo lo que hacemos, uno de los desafíos es llegar más a las comunidades, eso ha distinguido a la revolución por años y hay que hacerlo con más intencionalidad”.

En el tema de la censura, Luis Morlote subraya que en el arte cubano hay una relación con el público “que se traduce en responsabilidad social. Conozco quizá contados casos de alguien que se haya incomunicado con una institución porque no le dejan exponer. Eso lo cambió la revolución tecnológica: hoy haces tu obra y si no la exhiben en un lugar, la pones en la red, o se pasa de USB en USB. Creo que la censura ha caído en desuso. Puede pasar que sobre determinada expresión artística o determinada obra no haya un comentario en la prensa oficial o un espacio de evaluación sobre esa obra en algún lugar, pero se han democratizado los medios por lo tanto esa obra de arte está. La Uneac defiende mucho esa libertad de creación y de exposición, y creo que favorece el debate”.

La Jornada