La Comisión de la Verdad y las mujeres

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Para las mujeres, la búsqueda de la verdad y la memoria desde sus propias experiencias, simboliza construir el dolor y las vivencias asumidas a partir de las consecuencias de tantas aberraciones.

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Renata Cabrales

La Comisión de Memoria Histórica procesó una sucesión de argumentos, que deben constituir material de base para la Comisión Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición. Ayudará a ubicar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos y a los sectores que han padecido la violencia por más de seis décadas. Estos últimos han planteado la necesaria búsqueda de la reconciliación de la sociedad, con el fin de reconstruir un país devastado por la violencia.

Y para que esto suceda, es necesario conocer la verdad de los hechos, pues es muy cierto que toda sociedad tiene derecho de conocer la verdad de lo ocurrido y las razones y circunstancias en las que todo tipo de injusticias se cometieron contra la población inocente.

El propósito de la Comisión de la Verdad es buscar y conocer las causas de la violencia, así mismo investigar los hechos más graves de violaciones a los derechos humanos y determinar las responsabilidades precisas, individuales y colectivas. Para las mujeres, la búsqueda de la verdad y la memoria desde sus propias experiencias, simboliza construir el dolor y las vivencias asumidas a partir de las consecuencias de tantas aberraciones.

Las mujeres exigen su propio espacio, esto es, un enfoque diferencial, y ser escuchadas, aplicando las categorías de género con el fin de contar su propia verdad, pues hay que oír a las víctimas como está consignado en el acuerdo, sin excluir a las mujeres, en ocasiones relegadas en una sociedad patriarcal.

La participación de las mujeres debe constituir un aporte del movimiento social y, sobre todo, de las víctimas de las violencias atribuidas a los diferentes actores de la guerra, en especial el Estado y los paramilitares. La anhelada verdad amerita ser contada por las víctimas, lo cual ha de ser también una contribución que facilite los medios para conocer las diversas situaciones de las mujeres, pues son ellas las que cargan a cuestas buena parte de las consecuencias de la guerra.

Es por eso que deben ser ellas factor importante, de primera línea, en la construcción de una verdadera paz, pues se les permite, de esta forma, romper el silencio al que han sido siempre confinadas. Esta Comisión de la Verdad admite procesos donde las mujeres víctimas de violencias contra sus vidas y sus cuerpos, al ser víctimas de estrategias de guerra como la violencia sexual, sean puestas en el centro de las conversaciones, así como sus apuestas para un país mejor donde se reivindique el papel tan importante que desempeña la mitad de la población.

Esta búsqueda de la verdad será más difícil debido a los obstáculos que han tenido que enfrentar. No solo por el poder ejercido por los victimarios sino por los impuestos por la misma sociedad donde se desenvuelven a diario.

Son las mujeres, quienes aparte de cumplir con la labor impuesta por una distribución social de roles, como el cuidado de la familia, son quienes además, deben buscar, mientras se enfrentan a situaciones kafkianas, a sus familiares desaparecidos o secuestrados; así mismo se ven en la obligación de conseguir condiciones dignas de subsistencia, mientras trabajan para sostener al resto de los familiares a su cargo. Aun así, todas estas funciones no les son reconocidas en tanto que socialmente son normalizadas y asumidas como un rol natural de estas.

Las mujeres deben construir propuestas colectivas con el fin de exigir sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación, desde sus voces y sus propios requerimientos. La paz es integral y debe tener respuestas y soluciones para todos los sectores de la sociedad.