Gobiernos se inclinan, los pueblos se levantan

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Protestas en Lima contra la reunión del FMI y el Banco Mundial en octubre 2015.

Junta anual del FMI y el Banco Mundial.

Protestas en Lima contra la reunión del FMI y el Banco Mundial en octubre 2015.
Protestas en Lima contra la reunión del FMI y el Banco Mundial en octubre 2015.

José Ramón Llanos

Entre el 6 y el 10 de octubre se reunió la llamada Junta de gobernadores del Fondo Monetario Internacional, FMI y el Banco Mundial, ritual económico anual mediante el cual se realiza un examen de la situación del capitalismo globalizado y se elaboran los pronósticos del rumbo de los procesos y problemas de la economía mundial. En este evento tienen representación los 188 países integrantes de esas dos entidades, allí las grandes potencias imperialistas lideradas por los Estados Unidos, determinan los mecanismos y estrategias que les permiten continuar imponiendo las orientaciones que hacen posible prolongar sus altos niveles de acumulación.

A este convite de la desigualdad los países de África y América Latina asisten como invitados de piedra para que observen mansamente como se ferian sus recursos y se imponen las políticas monetarias, laborales, y en la coyuntura actual, como manejar la economía, para tratar de superar la crisis en que se debaten Estados Unidos, Europa y Japón desde el año 2008. Esas políticas siempre son de la misma naturaleza: austeridad, recortes de los presupuestos sociales, reducción salarial y en las pensiones, disminución de indemnizaciones por despidos injustos. Las consecuencias ya se conocen: aumento del desempleo y la informalidad se incrementa, y consolida.

Por supuesto, no se reforma ninguno de los elementos constitutivos del modelo neoliberal. A pesar de las críticas bien fundamentadas de economistas como Paul Krugman y Joseph Stiglitz, quienes demuestran que las políticas de austeridad y privatización impuestas por el FMI y el Banco Central Europeo, inevitablemente incrementan la concentración de la riqueza y la pobreza extrema.

Como dice el refrán popular el palo no está para cuchara, la crisis es de tal índole- los economistas progresistas incluso la caracterizan de estructural, que en los discursos de Christine Legarde, directora del FMI, tuvo que reconocer que la situación no es halagüeña y las perspectivas para el año 2016, no son muy alentadoras: “La recuperación ha sido pequeña y desigual”. No es para menos, los gurúes capitalistas y sus entidades técnicas reconocen que el promedio del crecimiento de las naciones capitalistas más ricas apenas alcanzará un gris 2 por ciento, incluso los Estados Unidos no da claras muestra de avances sólidos hacia la recuperación de la crisis.

En el desarrollo de la Junta el documento central del FMI, afirma: “En los países que no forman parte del grupo de las economías avanzadas, las fuentes de la desaceleración y crecimientos son diversas y van desde la caída de precios de las materias primas hasta el sobre endeudamiento…por el rápido crecimiento del crédito y las turbulencias políticas”.

El documento agrega: “Para las economías de mercados emergentes y en desarrollo en su conjunto, nuestro pronóstico es que el crecimiento se reducirá por quinto año consecutivo en 2015”.

Como hecho insólito la economía mundial hoy depende de lo que sucede en China, los crecimientos anuales impresionantes del 10 por ciento de ese país, son risueños recuerdos del pasado, los pronósticos apenas se sitúan en 6.5 por ciento. Ese crecimiento ha golpeado duramente el comercio global, se desplomaron las cotizaciones del oro, cobre, petróleo, carbón, níquel y soya, entre otros. Suramérica es afectada por esa situación del dragón chino, el FMI visiona una contracción en los años 2015 y 2016; incluso considera que la economía del Brasil se reducirá en un 3 por ciento. Con excepción de Bolivia que crecerá por encima del 4 por ciento, el resto de países suramericanos resultan afectados. A pesar de los anuncios optimistas del gobierno colombiano, según los expertos del Banco Mundial y del FMI, el crecimiento de nuestro país, apenas rozará el 2.5 por ciento, con posibilidades de un deterioro mayor debido a los efectos de la prolongada sequía. Amanecerá y veremos.

Los trabajadores protestan

Paralelamente a la reunión de la Junta de los representantes de los más ricos del mundo que apenas son un 1 por ciento de la población del orbe, los pobres se movilizaron en manifestaciones de protesta en Lima durante la semana.

Mientras los representantes de los ricos epulones se reunían en Lima, los peruanos del común se movilizaron en manifestaciones de protestas y difundieron un documento en que demuestran que es mentira que como dice el gobierno, que exista “el milagro peruano”. En efecto, según informes del Instituto Nacional de Estadística e Informática de agosto, el producto bruto interno (PBI) apenas llega a 2.57 por ciento. El documento contiene un dato inquietante: los ingresos de los profesionales universitarios sufrieron una disminución de sus ingresos, en síntesis hoy ganan menos que el año pasado.

El texto de la protesta llamado Declaración de Lima fue elaborado en un evento llamado “Foro social desmintiendo el milagro peruano”, que se reunió días antes de la Junta del FMI, auspiciado por la Plataforma Alternativa a las reuniones del Banco Mundial y el FMI. El documento en 20 puntos destaca: “Interpelamos al Banco Mundial y al FMI para que asuman un rol coherente, que tienen que fiscalizar, porque en nuestro país no se cumplen los estándares internacionales, ni el cuidado del medio ambiente, ni el tratado de Organización Internacional del Trabajo (OIT) con los trabajadores”.

Los manifestantes peruanos también denunciaron las acciones represivas del gobierno de Ollanta Humala, contra las provincias pobladas mayoritariamente por indígenas que protestan contra las empresas mineras extranjeras que agotan las fuentes de agua, contaminan el medio ambiente y pagan salarios de hambre a los nativos. La represión a esas movilizaciones en los dos últimos años han dejado muertos, heridos y centenares de presos.

Se impone reconocer que la acciones de persecución contra el pueblo y sus líderes, no ha sido únicamente del actual presidente, han sido aplicadas desde el momento mismo en que se implementó el modelo neoliberal con todo el Consenso de Washington. Precisamente la reunión de la Junta de los organismos tantas veces citados, es el galardón concedido a los gobernantes peruanos por la docilidad con que han aplicado las imposiciones de los países capitalistas y las instituciones que se reunieron en la patria del aprismo.

Infortunadamente, como era de presumir, los medios de comunicación no difundieron de manera destacada la Declaración de Lima, en cambio saturaron a la opinión pública con mensajes apologéticos del capitalismo y sus políticas. El texto entregado al gobierno y a los dirigentes del Banco Mundial y del FMI muestra el grave cuadro de la pobreza y la exclusión imperante en Perú, “el milagro peruano”, consiste en lograr poner a vivir una gran masa de la población en un espacio muy pequeño y escaso de ingresos.

Según la agencia Efe, la dirigente de la Confederación General de Trabajo Peruana, Iris Fernández, declaró: “El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional vinieron para evaluar y poner en agenda las bondades del milagro peruano que es en realidad una paradoja, un surrealismo”.