Florencia se lució

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Aspecto parcial del encuentro en Florencia (Caquetá).

Conferencia Nacional e Internacional de Mujeres por la Paz y la Dignidad

Aspecto parcial del encuentro en Florencia (Caquetá).
Aspecto parcial del encuentro en Florencia (Caquetá).

Dos mil mujeres, comprometidas con la causa democrática con perspectiva de género, participaron en la Conferencia Nacional e Internacional de Mujeres por la Paz y la Dignidad, en Florencia (Caquetá) el pasado mes de mayo. Fue un enorme esfuerzo de organización y movilización de la Coordinadora de Organizaciones Sociales, Ambientalistas y Campesinas (Cordosac), con el acompañamiento del Partido Comunista Colombiano-Comité Regional de Caquetá, que asumió como suya la importante tarea.

Las mujeres fueron las protagonistas. Campesinas, indígenas, amas de casa, profesoras, profesionales, artistas, trabajadoras, blancas, negras, mestizas, todas a una, sellaron el compromiso de no dar tregua en la lucha por la paz y en la defensa de sus derechos. “Es un acto de dignidad”, reclamó una de ellas en un vigoroso discurso en una de las comisiones de trabajo del encuentro. Llegaron delegaciones de la Costa Atlántica, del Eje Cafetero, Huila, Guaviare, Putumayo, Nariño, Cauca, Arauca y Bogotá.

Por supuesto de todas las regiones de Caquetá. De esta última una importante delegación, encabezada por luchadoras feministas y revolucionarias como Gloria Inés Ramírez, Magnolia Agudelo, Mariana Ríos, Elsa Rojas, Laura Herrera, Judy Caldas y Shila Pineda, entre otras. Fueron tantas que sería imposible mencionarlas en este limitado espacio.

Pero no estuvieron solas. Las acompañaron muchos hombres, sobre todo los comunistas de Florencia y Caquetá, que asumieron con enorme responsabilidad las cargas de la logística, de la organización y hasta de la distribución de los almuerzos. “Por primera vez nos vemos tan bien atendidas”, comentó con humor una campesina de Putumayo.

Fue un encuentro de alto contenido ideológico y político. Paz y derechos de la mujer; el modelo neoliberal; las denuncias de la violación de los derechos humanos; el rechazo al capitalismo opresor y al demanda de otra Colombia posible, con más democracia y mejores condiciones sociales, fueron parte de la temática planteada.

Sin excluir la igualdad de derechos, el fin de la práctica patriarcal, el reconocimiento al papel fundamental de la mujer en la sociedad y el derecho a tener una influyente presencia en la vida política y social. No hubo temas vedados. No lo habría permitido este enjambre de mujeres del pueblo, dispuestas a actuar en el torrente de la lucha popular con sus propias reivindicaciones y demandas. El manifiesto que se publica en las páginas centrales es la mejor demostración de la profundidad del debate.

Llevarán sus planteamientos a la Mesa de Diálogo de La Habana. Exigieron ser escuchadas por el Gobierno Nacional y la insurgencia, además que anunciaron que promoverán la Constituyente Popular de Mujeres donde entregarán más elementos de sus aspiraciones y anhelos, así como no permitirán el saboteo militarista y guerrerista que busca acabar con el proceso de paz.

Florencia se lució recibiendo a las dos mil mujeres que llegaron desde distintos puntos cardinales. Ciudad alegre y de tradiciones populares. Allí quedó planteada la necesidad de repetir la experiencia.