Florencia (Caquetá): La paz tiene rostro de mujer

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Militarización y fumigaciones son problemas que afectan a las mujeres en Caquetá.

Primer encuentro nacional e internacional de mujeres por la dignidad y la paz

Militarización y fumigaciones son problemas que afectan a las mujeres en Caquetá.
Militarización y fumigaciones son problemas que afectan a las mujeres en Caquetá.

Magnolia Agudelo Velásquez

Los días 11 al 14 de mayo, la cita será en Florencia (Caquetá) en el Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz, convocado por la Coordinadora Departamental de Organizaciones Sociales, Ambientales y Campesinas del Caquetá (Coordosac) y otras organizaciones sociales y políticas del ámbito nacional.

El objetivo del encuentro es “posicionar las propuestas de las mujeres en la organización, lucha y defensa de sus reivindicaciones y derechos, mediante la movilización popular y la incidencia en los escenarios de paz”.

No es gratuito que esta iniciativa haya surgido en un territorio que ha sido referente de luchas históricas del campesinado, de las mujeres y con profundas raíces de la insurgencia. Un territorio que por muchos años ha sido abandonado por el Estado y en donde paradójicamente la presencia militar ha desbordado todos los presupuestos. Donde se han implementado todos los planes de guerra hasta el Plan Colombia; lo que ha implicado la militarización extrema de la vida civil y las fumigaciones, con las nefastas consecuencias para el campesinado; especialmente para las mujeres, las niñas y los niños.

Un territorio donde ha sido una constante la violación de los derechos humanos, donde se ha utilizado a las mujeres como botín de guerra, ha habido una afectación del ambiente y el envenenamiento de fuentes de agua. Se ha comprobado que las mujeres afectadas por las fumigaciones tienen hasta un 36% de sus células genéticas dañadas.

Hoy el Caquetá continúa en la mira del imperialismo y las transnacionales, por lo que representa parte de la Amazonia, su riqueza biótica y su ubicación geoestratégica, por sus fronteras con puertas hacia los vecinos que le apuestan a la patria grande que Bolívar soñó.

Por eso este rico territorio, además de militarizarse cada vez más, es objeto de la compra de miles de hectáreas de sus mejores tierras por parte de otros países y de nacionales que pretenden implementar alguna de las locomotoras.

Sin embargo, ese pueblo, en cabeza de las mujeres que siempre han estado presentes en todas las luchas, continúa en pie, esta vez apostándole a la posibilidad que el proceso de paz se consolide, pues también el Caquetá fue escenario de los diálogos en el Caguán, donde se visibilizó ante el país y el mundo la figura de Mariana Páez, una gran combatiente por la paz que lideró las propuestas que las mujeres le hacían al país en pos de una paz con justicia social.

Sin duda esta experiencia se debe balancear y sacar las mejores enseñanzas para que la mesa de diálogos de La Habana -esa esperanza que se abre para el pueblo colombiano- se consolide, amplíe su agenda y se extienda a otros actores de la insurgencia.

En tal sentido, hay optimismo para la realización del evento que pretende reunir a por lo menos tres mil mujeres de todas las regiones del país, de América Latina y el mundo, en la perspectiva que la garantía del éxito de los diálogos de La Habana será la movilización social y popular, la gente en las calles, en los campos, construyendo propuestas e iniciativas por la paz, en las barriadas, en las fábricas, universidades y colegios. Solo así se construirá una relación de fuerzas favorable a una paz con justicia social que apunte a resolver los problemas estructurales y garantice el éxito del proceso.