Feminismo para especuladores

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Enriquecer una construcción colectiva que está dada por hombres y mujeres es absolutamente necesario teniendo en cuenta que la historia la hacen los pueblos, pero con fanfarronadas teóricas se desdibuja la idea de aportar a la discusión.

Ilustracion feminismo1

Ana Elsa Rojas Rey

Cuestionar el feminismo para desenmascararlo de un conocimiento científico es una postura trasnochada, propia de la época medieval que hoy solo se expresa en pensamientos fundamentalistas de quienes, todavía, en su construcción cultural, cargan el peso del pasado y ven el mundo tal cual lo ven los presos en la alegoría de la Caverna de Platón.

Opinar sobre lo que no se es ni se sabe y no se practica, es un desafuero que en realidad no le hace daño al feminismo ni menos a las feministas, por el contrario, lo que sí puede es arruinar la intención de abrir un debate con altura y franqueza para discernir y enriquecer las teorías transformadoras que puedan conducir a la paz, que en ultimas, es lo que más interesa.

Enriquecer una construcción colectiva que está dada por hombres y mujeres es absolutamente necesario teniendo en cuenta que la historia la hacen los pueblos, pero con fanfarronadas teóricas se desdibuja la idea de aportar a la discusión. Nadie medianamente culto en el siglo XXI pensaría que un grupo de personas que se reúnen en espacios propios para discutir de sus asuntos, se puede calificar de pandilla. Así como los obreros tuvieron que hacerlo a espaldas del patrón y en la clandestinidad para no correr la suerte de los Mártires de Chicago o las mujeres que fueron incineradas en las fábricas textileras de Nueva York, a ellas y ellos no se le puede comparar con bandas o catervas que conspiraban contra el patrón o contra los patriarcas.

El feminismo como práctica

Considerar el desarrollo histórico de la lucha de las mujeres por la defensa de sus derechos que es una moda, denota el atraso y la simplicidad del conocimiento de las distintas corrientes feministas. En consideración a ello, se invita a que se puedan hacer modestos aportes en los espacios que se consideren necesarios de parte de quienes son expertas en temas de teorías feministas y así la construcción tiene el componente colectivo y este pueda ser de cara a la verdad. Los debates son legítimos, que no se esté de acuerdo con realidades sociales, es otra cosa. Lo ilegítimo es la tergiversación de los planteamientos ideológicos sin argumentos con respecto al feminismo, que permanentemente, en la práctica política, combaten el androcentrismo y se desmantela la hegemonía cultural que siembra el capitalismo y se ancla en los simbólicos modos ser y pensar, sexificando a los seres humanos.

Lo primero que hay que decir es que en el artículo “Dos tesis sobre el feminismo” no hay absolutamente ninguna tesis sobre el feminismo, sino más bien una maraña de ideas que solo conducen a confundir a quienes desearían encontrar aportes nuevos para enriquecer la ciencia y las prácticas políticas del mismo.

Al interior de las ciencias sociales cobran cada vez más trascendencia las teorías de estas corrientes que aunque no se compartan, son rigurosas en su construcción, arropan el pensamiento de igualdad social entre hombres y mujeres y propone una alternativa integradora en la que recoge las aspiraciones para que las mujeres puedan elegir la ruta de sus deseos y no sean asaltadas por los caprichos de quienes creen que pueden pontificar sobre cómo deben ser o como se debe actuar o decidir.

No existe ningún tipo de feminismo en el que se haga trampas o se le ponga barandillas a las teorías que conducen al desarrollo del pensamiento de más de la mitad de la población del mundo. Afirmar esto es una completa irresponsabilidad, más cuando se le atribuye a teóricas tan importantes de las cuales se hace gala en el artículo antes mencionado, sacando de contexto el contenido de lo que se menciona allí sin citas bibliográficas; es casi igual a chuparse los dedos sin que estén untados del sazón.

El feminismo no es una colcha de retazos

El pensamiento de izquierda está fundado en la dialéctica marxista y no busca subterfugios o claves para interpretar la construcción hacia una sociedad emancipada. En el artículo cuestionado se pregunta: “¿Qué tipo de igualdad se invoca en el feminismo? ¿Igualdad y diferencia normativa e institucionales o de izquierda?” Pues en este orden en que está planteada la pregunta no hay ninguna construcción teórica del feminismo, puesto que este no es una colcha de retazos. Las mujeres como Yira Castro, María Cano, Alejandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, entre millones de heroínas no necesitaron “dosis” de “positivismo” ni sugerencias de charlatanes para estar al frente de un proyecto político que fue y es exitoso para la emancipación de los pueblos.

Ninguna persona medianamente culta aceptaría una consigna como la que propone el articulo “Mujeres y hombres unidos por la explotación”, no se sabe si la invitación es unirse hacia la explotación de petróleo, de oro, o si es a la explotación social; cualquiera que sea la intención de la pregunta no tiene asidero, solo corresponde al descrestare y más bien pareciera ser que está dirigida a la ridiculización; algo propio de quienes tienen aversión a las teorías del feminismo y de paso tienden a desmeritar el orden simbólico de la igualdad.

Asimismo, el artículo en cuestión propone que “el feminismo no debería abrazar la noción de mujer…” Eso equivaldría a construir el marxismo sin marxistas. Por otro lado habla de “Los seres hablantes.” ¿Qué son los seres hablantes? ¿Animales, hombres, mujeres? Jacques Ranciére, en su libro “el Maestro Ignorante o Cinco lecciones para la emancipación Intelectual”, describe el método revolucionario para la pedagogía, él le aporta es a esta disciplina, pero nada tiene que ver con las teorías feministas.

El feminismo y el concepto binario

El concepto binario es un invento de la iglesia católica que dividió el mundo en blanco y negro, por eso no se les puede Endilgar a las feministas, por el contrario, fueron ellas las que rompieron esa mordaza y plantearon el derecho a decidir sobre sus cuerpos y practicar el sexo como mejor les pareciera. Son las mujeres políticas en la defensa de los derechos, que arrancan de la clandestinidad las reivindicaciones y vindicaciones de las y de los homosexuales, invitan a hacer de la libertad el goce de la vida mandando al carajo los prejuicios religiosos y sociales.

Por último, el concepto de género es una categoría analítica que describe las discriminaciones o asimetrías sociales, culturales políticas, entre hombres y mujeres; distinto es el sexo, que se puede cambiar cuando se quiera, el género está presente en todos los análisis, es ahí donde se descubre la desigualdad social, en ese sentido no hay un género antes y después como equivocadamente lo plantea el artículo “Dos Tesis sobre el feminismo”.