¿Es el Manifiesto Comunista un arcaísmo político, un recuerdo literario?

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Foto: Hammer & Sickle via photopin (license)

Manifiesto comunista
Karl Marx & Friedrich Engels
Distribución gratuita en Bolivia

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Álvaro García Linera

¿Por qué leer hoy nuevamente el Manifiesto Comunista? ¿Por qué volver a referirse a ese pequeño texto cuando nos separan de él más de 150 años de grandes transformaciones, de sucesos históricos y experiencias que lo vuelven distante?

Un primer intento de respuesta sería: porque el Manifiesto Comunista es un texto fundador dentro de la doctrina marxista y por tanto, si se trata de reivindicar el marxismo hay que volver a leerlo y “aplicarlo”. Ciertamente ésta es una respuesta comprometida pero cuyo error no sólo consiste en convalidar su lectura como un acto de fe de creyentes, sino que además pulveriza el propio objeto del manifiesto, que es la crítica radical de lo existente y no el recuerdo litúrgico del escrito en el pasado.

En el Manifiesto Comunista, si bien es cierto que su inteligibilidad está dada por las características del desarrollo capitalista del siglo XIX, que son estudiadas y criticadas por el texto, hay en el mismo una serie de reflexiones sobre los componentes fundamentales del régimen capitalista que se mantienen a lo largo de los distintos momentos que recorre su desarrollo, porque precisamente ahí está anudada la “información genética” que viabiliza su existencia histórica, su perdurabilidad y ocaso.

El texto intenta demostrar, precisamente, algunas vetas de esa actualidad del Manifiesto o si se prefiere, de la imposibilidad de la época actual de trascender en términos generales a la época histórica retratada por él.