“El sindicalismo requiere un relevo generacional”

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Marcha de jóvenes por el trabajo digno.

Entrevista a Cindy Pérez, coordinadora nacional del Colectivo de Jóvenes Trabajadores.

Ivanovich Jiménez

Los jóvenes colombianos se enfrentan a altos índices de desempleo e informalidad, a formas de contratación indignas, como las órdenes de prestación de servicio, cooperativas de trabajo asociado, contratos de aprendizaje, etc., aumentando la desigualdad de oportunidades para la juventud trabajadora, promoviendo la inestabilidad laboral e impidiendo la organización sindical.

Cindy Pérez es la coordinadora nacional del Colectivo de Jóvenes Trabajadores, organización que promueve la agrupación de jóvenes trabajadores en la defensa y protección de los derechos de la clase trabajadora, entre ella la juventud. VOZ conversó con ella sobre la realidad laboral de la población juvenil en Colombia y cómo el Colectivo de Jóvenes Trabajadores organiza a esta población.

–¿Cómo nace el colectivo de jóvenes trabajadores?

–El colectivo nace en el 2004 en el marco de un paro nacional de estudiantes y trabajadores del SENA contra la reducción de la duración de los cursos de formación del SENA y la modificación del contrato de aprendizaje. Ante estas problemáticas un grupo de jóvenes en Ibagué toma la iniciativa de organizarse por la defensa del SENA. Esta iniciativa se cristaliza en el Colectivo de Jóvenes Trabajadores y despertó la simpatía de una cantidad importante de personas. Esto dio como resultado el logro de varias reivindicaciones de bienestar estudiantil en el SENA de Ibagué.

En el Colectivo caben todos los jóvenes trabajadores de la economía formal, informal, estudiantes, trabajadores del SENA, jóvenes tercerizados y jóvenes sindicalizados; nos interesa identificar y analizar las problemáticas sociales, económicas y culturales de los jóvenes trabajadores en general, al tiempo que se genera una conciencia y un punto de vista crítico y objetivo ante los diferentes conflictos a los que nos enfrentamos los jóvenes en el mundo laboral.

–¿Qué significa ser un joven trabajador en Colombia?

–Primero partamos de lo que significa ser joven en Colombia. En nuestro país los jóvenes no pertenecemos a un grupo uniforme, las diferencias socioeconómicas, culturales, de género y étnicas nos condicionan a la hora de construirnos como sujetos.

Es claro que a los jóvenes de estratos sociales altos se les brinda desde la familia y la sociedad una serie de garantías para el desarrollo y la construcción de sus identidades y de sus vidas. Estas garantías son las del acceso a la educación, a la cultura, al arte, la política, la recreación y por supuesto el acceso a un mundo laboral en el que su papel será en muchos casos el de participar en la conducción política del país, el manejo de las Fuerzas Militares, hacer parte de la dirección de mercados nacionales o extranjeros, medios de comunicación o la creación de sus propias empresas.

Estos jóvenes afortunados trabajarán en unas condiciones alejadas de los contratos a destajo, de la flexibilización, de las extensiones en la jornada laboral y podrán reproducir unas condiciones de vida cómodas a sus familias y a su clase social.

Los otros jóvenes, que son la abrumadora mayoría de nuestro país, son los que asisten a escuelas y colegios en condiciones de hacinamiento, mal alimentados, hijos de desplazados por el conflicto, jóvenes cuya identidad se construye a partir de la lógica impuesta por una sociedad con doble moral que por un lado dice “tienes que trabajar duro para conseguir lo que quieres”, pero acto seguido te muestra a través de los medios que la vida y “obra” de un mafioso colombiano tiene más relevancia que la de muchos próceres de la Independencia, una sociedad que ofrece a los jóvenes una “libertad” que tiene que ser vigilada y controlada, que le exige al joven poseer elementos de consumo a los que no puede acceder en tanto no posee los medios para tal fin.

–Háblanos un poco de la ley del primer empleo.

–Esta ley es bastante cuestionable. En nuestro país los problemas de desempleo juvenil y la informalidad son estructurales. En Colombia solo cuatro de cada diez jóvenes que están trabajando lo hacen con un contrato formal, y del total de la población juvenil en edad de trabajar, que es más del 35% de la población colombiana, más de la mitad están desempleados.

La ley del primer empleo no ha aportado a la reducción del desempleo juvenil ni a la dignificación del trabajo. Por el contrario, está armada a partir de unos supuestos como que la informalidad no es una opción, es un imperativo, es la única forma de supervivencia para muchas empresas medianas y pequeñas, al tiempo que propone hacer exenciones a la inversión de monopolios y transnacionales.

–Colombia ha sido un país en donde históricamente el sindicalismo y el movimiento sindical han sido perseguidos y estigmatizados. ¿Por qué deberían sindicalizarse los jóvenes?

–Una de las razones obedece a las conquistas laborales y las luchas a favor de las transformaciones sociales en Colombia, que han sido libradas por el sindicalismo clasista. Los jóvenes trabajadores no sólo debemos conocer esa historia, sino vivirla y continuarla, y eso es solo posible en la medida en que los jóvenes se organicen al interior de los sindicatos.

Otra razón es que el sindicalismo en Colombia requiere de un relevo generacional. Hay que formar a una nueva generación de sindicalistas que puedan renovar las formas organizativas del sindicalismo actual, que vaya en vía de fortalecerlo, de apartarlo de los vicios del burocratismo y acercarlo de nuevo a las luchas de sus bases y a la movilización social. Para esto se requiere una acción más decidida de la actual dirigencia sindical para garantizar a los jóvenes trabajadores la formación y la participación en el direccionamiento del movimiento sindical.

–¿Cuáles son las principales iniciativas del Colectivo de Jóvenes Trabajadores y qué les propone este a los jóvenes?

–Nuestras principales apuestas están en el desarrollo de la campaña de jóvenes por el trabajo digno, que pretende generar conciencia y movilización a favor de la formalización laboral contra la tercerización y por condiciones laborales. En esta campaña cabemos todos: los tercerizados, los sindicalizados, los informales, los estudiantes del SENA, etc. Otra de nuestras iniciativas es vincular a los jóvenes trabajadores a la lucha por la paz democrática. En nuestro país poco se ha desarrollado alrededor del papel que debemos jugar los jóvenes trabajadores en la conquista de la paz, muchos creen que el asunto de la paz es algo que se remite únicamente a la confrontación armada y que solo toca a los habitantes de la ruralidad colombiana.