El presidente Juan Manuel Santos asesina la esperanza

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Las mujeres comunistas rechazamos todo acto guerrerista que atente contra el proceso de paz y llamamos al pueblo colombiano a expresarse en las calles, con el fin de defender la esperanza, por una paz con justicia social.

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Departamento nacional de mujeres PCC

Los distintos procesos de paz que se han intentado realizar en Colombia entre el Gobierno y la insurgencia de las FARC-EP han fracasado por la doble moral con que actúa la extrema derecha y el gobierno de turno para quienes es más rentable la guerra, pues se lucran del comercio del tráfico de armas y de las ayudas de los gringos. También es sabido que en medio de la guerra galopa la corrupción desde las altas cortes y que las Fuerzas Militares casi siempre se ven involucradas en diversos crímenes, como acoso sexual y violaciones a las mujeres, donde las víctimas suelen ser menores de edad; también son los responsables de los falsos positivos, pero, lo que es peor, justifican sus desmanes con el argumento de que están en el teatro de operaciones.

Así mismo, los gobiernos venden el país con los tratados de libre comercio, entregando los recursos naturales a las multinacionales, en detrimento del medio ambiente y llevando a la inmensa mayoría del pueblo colombiano a la completa indigencia.

La guerrilla de las FARC ha dado muestras de paz, pero la repuesta de los distintos gobiernos viene acompañada con acciones de guerra, como fue el caso de la Unión Patriótica. Las y los colombianos que hemos estado acompañando este proceso de paz tenemos el deber de juntarnos, no solo para rechazar estos hechos demenciales que ponen en peligro el proceso de paz, sino también para exigir que se detenga la guerra.

Los 26 combatientes masacrados en el Cauca, producto de los bombardeos, al igual que la muerte de soldados en combate, no puede ser el motivo para acabar con los avances históricos de estas conversaciones de paz. El cese al fuego es una necesidad imperante, la tegua bilateral crea confianza y detiene el derramamiento de sangre de guerrilleros y soldados, ambos hijos del pueblo.

Rechazamos, además, las declaraciones virulentas y demenciales del procurador Alejandro Ordóñez, ya que lo único que logran es atizar los intereses guerreristas y acabar con los imaginarios de la real convivencia entre los y las colombianas que tenemos el derecho de vivir en un país civilizado.

Con estas acciones, el presidente Santos asesina la esperanza. Es por eso que las mujeres comunistas rechazamos todo acto guerrerista que atente contra el proceso de paz y llamamos al pueblo colombiano a expresarse en las calles, con el fin de defender la esperanza, por una paz con justicia social.

¡Por la paz por fin daremos todo!