El paramilitarismo sí existe

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Patrullaje de paramilitares

A pesar de que el Gobierno sigue negando la existencia de paramilitarismo en Colombia, las comunidades denuncian lo contrario

Patrullaje de paramilitares
Patrullaje de paramilitares

Carolina Tejada

Hace menos de un año la Delegación Asturiana de Verificación de Derechos Humanos en Colombia, luego de su undécima visita a varios territorios del país con el fin de observar de primera mano la realidad de las comunidades en relación a los DD.HH., anunció públicamente su preocupación por que, según el euro parlamentario Javier Couso, quien hacía parte de esta delegación “en el país persiste la amenaza paramilitar bajo diferentes nombres y modos de actuar”, refiriéndose particularmente a Los Rastrojos y Los Urabeños.

Sin embargo, y pese a las constantes denuncias que diferentes sectores sociales han hecho reafirmando esta preocupación, el gobierno nacional se rehúsa a reconocer la presencia de los mismos, aludiendo a varios crímenes que se han cometido en contra dirigentes sociales y políticos, a acciones aisladas de supuestas bandas criminales.

Antioquia más violenta

En diversos informes sobre violación a los DD.HH. en el país, el departamento de Antioquia sigue encabezando las cifras más altas en este tema gracias a las acciones de grupos paramilitares.

En San José de Apartadó, las comunidades denuncian estar en la mira del paramilitarismo. Así lo denuncio en una rueda de prensa la Asociación Campesina, en donde afirman que de acuerdo a los datos sistematizados en el informe semestral de junio a noviembre del año pasado, se registró un aproximado de 180 violaciones de DDHH en San José de Apartado. Esto sin mencionar en detalle los diferentes registros que hace la comunidad, según mencionó José René Jaramillo de la comisión de DD.HH., “se cometen dos violaciones a los DDHH y al DIH cada día en esta comunidad”. Las denuncias señalan como principales responsables a estos grupos paramilitares.

Además afirman que gracias a la operación Agamenón, se bombardeó un campamento en donde se encontraban miembros del “Clan Úsuga” en Unguía en el departamento del Chocó, situación que desató el descontento de varios grupos de autodefensas, entre ellos las denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia, la cual por medio de un comunicado público ratificaron su existencia.

Estos hechos han llevado a “un repliegue paramilitar de Los Urabeños hacia el corregimiento y sus treinta veredas dando como resultado la persecución a los líderes sociales y sus organizaciones”, afirman los líderes de la región, al tiempo que aseguran, que tras de estos hechos “se esconde el interés de controlar las principales salidas al golfo de Urabá y los múltiples recursos naturales de la zona”.

El corregimiento de Puerto Claver

Esta ha sido una de las comunidades más afectadas a causa de las acciones paramilitares. A finales del mes de enero se presentó un informe por la comisión de verificación de derechos humanos en el corregimiento de Puerto Claver en el departamento de Antioquia. Este informe da cuenta de los altos niveles de vulnerabilidad por los que atraviesa la comunidad.

En el mes de septiembre de 2015, Ángel Zuleta, sobrino del hoy alcalde Ángel Mesa, fue asesinado cuando acompañaba a su tío en las actividades electorales. También para el mes de septiembre el sacerdote Edgar Monsalve Tamayo fue abordado por paramilitares en el recinto de la iglesia católica, dichos sujetos le dijeron que tenía que desocupar el pueblo y que le daban 24 horas para que se fuera. A principios de noviembre de 2015, en la cabecera corregimental de Puerto Claver, los paramilitares sustrajeron a dos niñas de la institución educativa, les colgaron letreros en el pecho que decían “por sapas y chismosas” y las obligaron a barrer el parque principal, razón por la cual las familias de estas se vieron obligadas a sacarlas del corregimiento.

La desidia paramilitar

Después de varias confrontaciones entre la guerrilla de las FARC-EP y los paramilitares de la zona, varios hombres de ambos bandos cayeron en medio de las balas; sin embargo para el 30 de noviembre un insurgente fue asesinado, degollado y su cabeza fue izada al lado de la carretera.

Igualmente la comunidad en las veredas La Llana y Muquí, La Primavera y a Santa Rosa ha sido hostigada desde entonces, señalada de ser auxiliares de la guerrilla.

Desplazamiento

Para el mes de enero después de varios combates entre los paramilitares “Gaitanistas” y las guerrillas de las FARC-EP nuevamente se presentan enfrentamientos, los paramilitares amenazan con quemar las viviendas de los habitantes. También fueron secuestrados dos miembros de la comunidad, uno de ellos aún no ha sido liberado o hallado.

Esta misma suerte la vivió un joven de 20 años, miembro de Juventud Rebelde, quien fuera secuestrado por paramilitares y torturado junto a dos hombres más, posteriormente fueron liberados.

Estas acciones han generado un desplazamiento masivo, el informe señala que desde el 7 de enero del 2016 se han desplazado de la vereda El Coral: 84 personas, Muqui Arriba: 15 personas, Muqui Abajo: 71 personas, El Oso: 50 personas, La Primavera: 90 personas, El Castillo: 92 personas, La Llana: 109 personas. Estas cifras no incluyen a las familias que han salido con rumbo desconocido.