Diez meses de negociación

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Martín Quijano.

Sintraemsdes logró un acuerdo en Empresa de Acueducto que da importancia a la vinculación directa de varios trabajadores

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

La semana pasada terminó la negociación entre la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y su sindicato Sinstraemsdes seccional Bogotá. Fue un tira y afloja entre la administración de la entidad y la organización, que duró diez meses, ya que el pliego había sido presentado en diciembre del pasado año.

Uno de los puntos más importantes en lo acordado es una vinculación regulada en un periodo de cinco años, de los trabajadores que vienen de los procesos del sector privado que retomó la empresa.

“Son unos 1300 trabajadores que al cabo de cinco años van a tener la integralidad de la convención sin afectar las finanzas de la empresa. La vinculación se hará vía concursos, por meritocracia, en donde participarán quienes laboraban en los contratos que estaban tercerizados como Agua Azul o Proactiva, que fueron retomados hace dos años. Con este proceso ingresarán o serán ascendidos. Pasarán a ser a término indefinido”, explica Martín Quijano, presidente de Sintraemsdes Bogotá, al hablar del punto de mayor importancia en la negociación.

Pero también hay otros temas como el aumento salarial en el que se acordó un reajuste consistente en el salario mínimo legal vigente más un punto, o el IPC, o el acuerdo de la mesa laboral del Distrito -el que sea más alto-, más un punto, por los dos primeros años. El tercer año será lo mismo pero más 1,5 y para el cuarto y quinto año, lo mismo más dos puntos. El acuerdo cobija a 3.618 trabajadores que son la planta mínima de la empresa.

Acerca de temas sobre el funcionamiento de la empresa el presidente de Sintraemsdes seccional Bogotá, explica: “Se firmaron algunos puntos de fortalecimiento institucional y quedó consolidada la retoma de los procesos que estaban en manos de los privados. Se logró que la empresa asuma la operación directa de la planta de Tibitoc a partir del año 2018, fecha en la que termina la concesión que los europeos tienen hace 20 años. Un año antes se debe empezar el proceso de la retoma. Eso consolida a la empresa en su visión de suministro de agua, de servicio, disminuyendo los costos porque con ese concesionario el metro cúbico se cobra en dólares”.

Para el sindicato fue una negociación ardua, en la que tuvieron que acceder al despacho del alcalde Gustavo Petro para buscar una salida, “teniendo en cuenta que los tiempos en los que negociamos, al final, era una etapa limbo”. Fueron 10 meses de negociación del petitorio que se había presentado en diciembre del año pasado.

Sobre los riesgos de la empresa y los derechos de los trabajadores cuando asuma la nueva administración de la ciudad en manos de Enrique Peñalosa, el presidente del sindicato dijo: “El mayor blindaje que se le dio a la convención fue la vigencia a cinco años, por lo menos no se pondrá en riesgo con un gobierno de derecha”.