De cara a la marcha de mujeres por la paz: El camino de la esperanza

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Aída Avella saluda a Reina Pedraza de Posada, madre del inmolado Leonardo Posada. Foto Lara.

Magnolia Agudelo V.

Los anhelos de paz se construyen paso a paso y hoy las conversaciones de La Habana son una esperanza que nos estremece de emoción porque los y las que se fueron regresan como gigantes rompiendo la monotonía del exilio para construirse como raigambre del pueblo. Aída Avella es proclamada candidata presidencial, es un honor a su género en la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra las mujeres.

Aída Avella saluda a Reina Pedraza de Posada, madre del inmolado Leonardo Posada. Foto Lara.
Aída Avella saluda a Reina Pedraza de Posada, madre del inmolado Leonardo Posada. Foto Lara.

La violencia de género en Colombia se exacerba en las últimas décadas, a la par de la imposición a sangre y fuego del modelo capitalista neoliberal, y de exterminio de la oposición política y social, por parte de una clase dominante parasitaria, patriarcal y excluyente, que no ha tenido ningún reparo en utilizar la violencia como el instrumento predilecto para perpetuar y mantener su hegemonía.

Aun así ha venido floreciendo la esperanza, la cual se manifiesta en múltiples expresiones políticas, culturales y sociales organizadas, por parte de la juventud, las mujeres, el campesinado, indígenas, sindicalistas, ambientalistas, movimientos por la diversidad; además de la persistencia de partidos y expresiones políticas de izquierda y la consecuente irrupción de luchas y movilizaciones a granel, donde el ejemplo lo han marcado campesinas y campesinos quienes aran la tierra y nos alimentan no solo con su fruto, sino también con sus sueños de libertad, los cuales perduraran mientras haya hombres y mujeres que se atrevan a apostarle a una patria nueva.

Una patria–matria que le abra paso a la democracia, a la paz con justicia social, al bienestar, a la soberanía, a la dignidad, que avance, como lo afirma Nancy Frasser hacia la redistribución que significa la justicia social, la representación que hace parte de la participación política en las decisiones fundamentales de la sociedad, y el reconocimiento que hace parte de la cultura y se refiere a reconocer la diferencia sexual y mostrar el aporte que los distintos actores de la vida social hacen a la sociedad; y de esta manera contribuir a saldar esa deuda histórica heredada por el modelo patriarcal capitalista.

La lucha por la paz

Tiene razón la dirigenta política de la Unión Patriótica y del Partido Comunista, Aída Avella, cuando reafirma “la lucha por la paz como la bandera más importante sobre todas las cosas en el país”, la cual será una alternativa cierta, siempre y cuando podamos tocar las fibras más sensibles de la mayor parte de la población, en especial de las mujeres, que han sido protagonistas históricas de primer orden en la lucha por la paz con justicia social y por la dignidad de nuestro pueblo, con la convicción de inclinar la balanza de los diálogos a favor de las mayorías trabajadoras que claman por una paz democrática, que sin duda dependerá de la persistencia, creatividad, amplitud y unidad de todos los sectores sociales y políticos en la movilización y la construcción de alternativas por cambios profundos que articulen la acción, en la cual las mujeres sin duda son decisivas para este desenlace.

Una salida democrática deberá contar con la presencia activa y transformadora de las mujeres. He ahí la trascendencia de la iniciativa de la plataforma de mujeres al convocar la gran movilización nacional de mujeres por la paz, a realizarse este 22 de noviembre en Bogotá, que pretende respaldar de manera irrestricta el proceso de diálogos en curso en la República de Cuba.

Exigimos un cese bilateral del fuego, la posibilidad de diálogos con el conjunto de la insurgencia, la ampliación de la agenda; y la exigencia de garantías políticas para que la participación de la oposición sea aquí y ahora puesto que existimos con iniciativas y propuestas y no podemos esperar hasta que el acuerdo se consolide para que se respete la vida y el derecho que nos asiste para participar con garantías. El momento político exige que unamos todas las rebeldías, avancemos en la transformación del mapa electoral y de la lucha social y política que modifique la correlación de fuerzas existente.

Plataforma de Mujeres

Posicionar la presencia de las mujeres en los procesos de paz, como lo contempla la resolución 1325 de la ONU del año 2000, es decir los procesos de paz con perspectiva de género, lo que exige traducir las propuestas, como lo hemos venido haciendo en los temas agrario, participación política, drogas y cultivos ilícitos, víctimas y todos los ámbitos al plano de las exigencias de las mujeres, lo que significa mirar todo el espectro social, político y cultural con lentes violeta.

Consolidar la Plataforma de Mujeres por la Paz como un espacio plural donde coexisten diversidad de opiniones y postulados políticos, convergentes en una apuesta por la paz con justicia social liderada desde y para las mujeres; espacio caracterizado por la horizontalidad, el reconocimiento y el intercambio de saberes de las mujeres que se nutren de manera dialéctica. Esta experiencia se puede constituir en el germen y el ejemplo de lo que puede ser a mediano plazo la conformación de un gran frente amplio por la paz con justicia social, que se traduzca en un imperativo ético para poder parar la guerra.

Otro de los retos será avanzar en la construcción colectiva de la Constituyente de Mujeres por la Paz, a partir de un proceso pedagógico que facilite la comprensión de los más amplios sectores de la sociedad colombiana de la necesidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente que resuelva temas nodales para la democratización del país como las garantías políticas para la oposición, mecanismos de reconocimiento, participación y de representación de los sectores subalternos, en especial de las mujeres, la depuración de las fuerzas armadas, políticas de redistribución de la riqueza, como mecanismos esenciales para democratizar la sociedad.

¡La paz y la democracia con las mujeres sí van!

¡Avanzar en la preparación de la Constituyente de las Mujeres por la Paz!