¿Crecimiento industrial? Entretelones de una falacia

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La orientación de la industria nacional hacia el mercado externo la hace vulnerable a las coyunturas del mercado de divisas. Además, el mercado interno se ve limitado por la restricción de los aumentos salariales y por la flexibilización del mercado de trabajo.

Industria Textil

Carlos Fernández*

Para el Gobierno Nacional, los resultados a febrero de 2014 de la Encuesta Mensual Manufacturera (EMM) representan una prueba del fin de la crisis de la industria nacional y un mentís al diagnóstico de desindustrialización que han presentado diversos analistas y gremios, incluida la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF). Vale la pena señalar que el proceso de disminución de la participación del producto industrial en el producto total de la economía colombiana (que es el principal indicador de la desindustrialización) se presenta en el resto de las economías, sean éstas de desarrollo similar al de Colombia o sean economías más avanzadas que la nuestra.

No obstante el carácter generalizado de la desindustrialización, ella está determinada por factores diferentes, según los países. En el caso de los países desarrollados, la menor participación de su producto industrial en el PIB total ha obedecido: i) a la complejidad creciente del proceso de circulación de las mercancías, dados los desarrollos de la revolución científica y técnica; y ii) al traslado de una parte de su producción industrial a países con menores costos laborales dentro del proceso de subordinación de estos a la inversión transnacional.

El caso colombiano

En el caso colombiano, el proceso de desindustrialización ha estado determinado por el auge de la inversión extranjera en el sector minero-energético y la disminución de las perspectivas de exportación de productos elaborados industrialmente ante la elevación del valor del peso frente a las divisas fuertes en el mercado cambiario.

En la medida en que la industria nacional no se preocupa por orientarse hacia el mercado interno, su orientación hacia el mercado externo la hace cada vez más vulnerable a las coyunturas del mercado de divisas, restringiéndole, por tanto, sus posibilidades de competir en los mercados externos. Además, el mercado interno se ve limitado por la política pública y privada de restringir los aumentos salariales y por la flexibilización del mercado de trabajo, que hace que los ingresos de los sectores populares se muevan al vaivén de la coyuntura de un trabajo precarizado e inestable.

En cifras, la desindustrialización colombiana se expresa en el hecho de que el producto industrial como proporción del PIB total pasó de un promedio de 20,8% en el período 1981-1990, a un promedio de 15,0% en el período 1991-2000 y a uno de 14,2% en el período 2001-2010. Al finalizar 2013, dicha proporción fue de 11,3%. Y esto se ha dado sin que el país ingrese a la explotación masiva de los sectores de punta, que constituyen, al decir de The Economist, la nueva manufactura, que se ha vuelto digital.

La actual coyuntura

Volviendo a la EMM, la presentación amañada que hace el Gobierno Nacional de la información de la encuesta no puede ocultar los siguientes hechos:

1) Si bien la producción a precios constantes (incluyendo la trilla de café) a febrero de 2014 representa un crecimiento de 3,6% respecto al mismo mes de 2013, el acumulado enero-febrero de los dos años muestra un crecimiento de sólo 2,0%, en tanto que el acumulado marzo 2013-febrero 2014 presenta una disminución de 0,5% respecto al acumulado marzo 2012-febrero 2013. Es decir, a medida que tomamos períodos más largos, vemos un comportamiento menos variable, con tendencia al decrecimiento.

2) Mientras la producción presenta tales variaciones, las ventas a precios constantes variaron así: 2,5% de febrero a febrero, 1,8% en el año corrido (enero más febrero) y menos 0,4% al comparar períodos de 12 meses.

3) La situación del empleo industrial es aun más dramática. Tomando los mismos períodos de comparación, se tiene que la contratación de nuevos trabajadores (obreros y empleados en conjunto) disminuyó 1,2% de febrero a febrero, 1,4% en año corrido y 2,1% en año completo. Detallando esta información, se tiene que, tomando sólo la variación en año completo, el empleo de trabajadores permanentes disminuyó en 0,3% y el de los trabajadores temporales lo hizo a una tasa de -4,4%.

O sea que tenemos una industria que decrece y un empleo que lo hace a tasas superiores. Y con estos resultados, el gobierno de Santos pretende la reelección.


* Investigador del CEIS.