Columna libre: Informe mentiroso

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Rodrigo López Oviedo

A los colombianos nos viene sucediendo con mucha frecuencia que, al recibir informes sobre el estado del país, tengamos que sufrir la mentira como mecanismo de ocultamiento. Así procede un gobierno con penas que ocultar, y son muchas las que tiene que ocultarnos el nuestro. Nos ocurre con las tasas de desempleo, los índices de pobreza, las proyecciones macroeconómicas, las victorias militares y con muchas otras mediciones, ante la presentación de las cuales se ha perdido tanto el escrúpulo que se ha llegado incluso a variar las fórmulas de medición con tal de favorecer la imagen de los gobernantes.

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Quien quiera una prueba de lo anterior puede revisar en la página de la Cancillería el reporte de cómo nos vieron en Ginebra este pasado viernes, al presentarse los resultados del Examen Periódico Universal (EPU), a que fuimos sometidos al igual que el resto de países miembros de las Naciones Unidas.

El EPU es una evaluación cuatrienal diseñada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU con el fin de detectar, entre otros aspectos, el estado de los derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros, el grado de avance en el cumplimiento de los compromisos asumidos para mejorarlos y el fortalecimiento de la capacidad del Estado examinado para promoverlos.

Según la Cancillería, Colombia no pudo ser vista de mejor manera. Ella no dice que la delegación colombiana haya rechazado 26 recomendaciones recibidas, que otras ocho hayan sido sometidas a la fórmula de “tomar nota”, que es tanto como haberlas rechazado, ni que Angelino Garzón, refiriéndose a tales recomendaciones, haya dicho que “están formuladas de tal manera que transgreden nuestra dignidad y desconocen abiertamente los avances logrados hasta hoy”.

Resulta útil señalar que algunas de tales recomendaciones están basadas en experiencias que nadie en sano juicio podría desconocer, como las que reclaman medidas eficaces contra la impunidad de militares de alto rango, o las que exigen que se limite la autoridad de los tribunales militares, que están asumiendo funciones de la Justicia civil, o las que demandan a nuestro país la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención de la ONU contra la Tortura.

Pero en medio de tanta mentira y ocultamiento, nuestro pueblo sigue buscando cómo construir un futuro mejor, como lo demuestran los muchos eventos que se han desarrollado recientemente, de entre los cuales cabe destacar la última reunión del Congreso de los Pueblos y el Foro de Participación Política, realizado en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, a instancias de los diálogos de La Habana.